Noticias médicas

/ Publicado el 25 de febrero de 2008

Primera causa de ceguera en los países pobres

Un tratamiento bianual para el Tracoma

Dar antibióticos durante dos años reduce considerablemente la tasa de la infección. Las medidas higiénicas también son fundamentales para evitar la propagación.

TRACOMA

ALEJANDRA RODRÍGUEZ

MADRID.- A pesar de estar erradicada en el mundo desarrollado, el tracoma, una enfermedad crónica provocada por la bacteria Chlamydia trachomatis, sigue siento la principal causa de ceguera irreversible en muchos lugares pobres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) formó en 1997 una alianza global para su eliminación para el año 2020 (estrategia conocida como GET 2020), que pasa por la administración de azitromicina, un antibiótico.

No obstante, existe la sospecha de que esta pauta terapéutica debe ser aplicada con mayor periodicidad a la establecida actualmente por la OMS (anual), ya que se ha comprobado que en áreas donde esta enfermedad es hiperendémica se resiste a desaparecer. Un estudio recogido en el último número de la revista 'The Journal of the American Medical Association' (JAMA) ha determinado que las campañas bianuales de antibióticos son la mejor alternativa en este sentido.

Comparación de ambas estrategias
Para llegar a esta conclusión, los autores del seguimiento censaron a la población de 16 pueblecitos pertenecientes a un distrito del sur de Etiopía, un lugar en el que el tracoma es una verdadera lacra. La población infantil (de entre uno y cinco años) de ocho de estas poblaciones recibió la dosis correspondiente de azitromicina al inicio del trabajo y al cabo de 12 meses. El resto de los niños tomó la medicación al comenzar el trabajo, a los seis meses, al los doce y al año y medio.

Aunque las dos estrategias disminuyeron la incidencia de la infección, la terapia bianual consiguió reducir mucho más la tasa de afectados que pasó del 31,6% al 0,9%. Actualmente la OMS aconseja la pauta anual para controlarla y confía en que otras intervenciones, como educar a la población en lo referente a higiene, así como la construcción de letrinas y una red de saneamientos y alcantarillado para terminar con la enfermedad.

Sin embargo, tal y como defienden los autores en su trabajo "hay motivos para ser optimistas en cuanto al resultado de estas medidas, pero por el momento no han demostrado reducir la incidencia de tracoma; entre tanto, parece lógico aplicar una pauta farmacológica para reducir la tasa de infección y evitar los nuevos brotes; no obstante, parece que el método anual no es suficiente en ciertas áreas en las que hay una gran porcentaje de niños afectados antes del inicio de las campañas".

Por otro lado admiten que se deben hacer más investigaciones para determinar la relación entre el coste y el beneficio de ambas maneras de tratamiento. "Ambas estrategias lograron que la tasa de enfermedad descendiese; aunque la bianual consiguió mejores resultados a los dos años; no obstante, habrá que analizar si administrar esta terapia es sostenible, ya que las recomendaciones de la OMS tienen que basarse no solamente en lo que es factible científicamente, sino en lo que es viable desde el punto de vista financiero, dado que los recursos con finitos", reconocen los científicos.

Eso sí, "si el objetivo que se persigue es la eliminación del tracoma, la pauta bianual es más rentable a largo plazo, ya que un mayor esfuerzo inicial implica su desaparición en la población preescolar", continúan.

Finalmente, los autores admiten que existen varios interrogantes que habrá que resolver en el futuro. Por una parte, habrá que dilucidar si la pauta terapéutica tendrá que ser repetida cada cierto tiempo para evitar que la enfermedad resurja, incluso aunque haya sido eliminada a nivel local. Por otro lado, existe el temor a la aparición de resistencias a los antibióticos por su uso excesivo, un problema que trae de cabeza a los especialistas de todo el mundo.

Conclusiones

Por su parte, los autores del editorial que acompaña al trabajo corroboran que, si bien la pauta anual puede bastar en determinadas zonas, en otras en las que la enfermedad es muy prevalente, quizá hacen falta estrategias más agresivas, ya que, de lo contrario, es bastante probable que la infección retorne con fuerza una vez que la campaña de tratamiento haya finalizado. Además, recuerdan que las medidas higiénicosanitarias obtendrán resultados a más largo plazo y que, entre tanto, la terapia farmacológica es la alternativa más eficaz.

También insisten en la necesidad de emprender estudios inmediatamente para dilucidar cuanto antes si este protocolo bianual puede llevar aparejado un problema importante en cuanto a las resistencias. En cualquier caso, reconocen que este trabajo es muy esclarecedor a la hora de desvelar algunas pistas sobre cómo reducir el tracoma y albergar esperanzas sólidas en cuanto a su eliminación.

El tracoma es endémico en muchas zonas rurales de países de África, América Central y del Sur, así como en algunas áreas asiáticas. Actualmente se calcula que existen unos 100 millones de personas infectadas; 7,6 sufren secuelas que pueden acabar en ceguera y 1,3 millones ha perdido la visión por completo. Los antibióticos son sólo una parte del tratamiento. También se puede aplicar cirugía para evitar la inversión del párpado (y que las pestañas lesionen la córnea) y mejoras higiénicosanitarias para prevenir su propagación.

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