"Acá defendés lo tuyo, por más que estés muy constreñido." La reflexión corresponde al médico local Juan Carlos Cutropia, que pese a estar incluido entre los dos mil científicos más destacados del siglo XXI por el Centro Bibliográfico de la ciudad de Cambridge, Inglaterra, y haber tenido la posibilidad de radicarse en Estados Unidos sigue creyendo que debe seguir proyectándose donde están sus raíces.
El profesional recibió recientemente la medalla y el diploma que acreditan el reconocimiento, y ahora integra el Who´s who (Quién es quién) en el campo de la medicina. Pero el premio no lo desvela y sigue trabajando en silencio en el laboratorio de Cirugía Experimental del Hospital Español, el centro de investigaciones que dirige.
Cutropia, de 61 años, se recibió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Cuyo y se desempeñó durante 30 años en el Hospital Central, de esta capital. Entre sus trabajos de mayor repercusión internacional figuran el de la utilización de una técnica de circulación externa en los trasplantes de hígado y el trasplante cefálico en perro.
"El primero fue considerado un hito en el desarrollo de los trasplantes hepáticos y es la única investigación en español, traducida al inglés, que aparece en el libro Clio Chirurgica, de Estados Unidos, que incorpora las tareas más relevantes en el ámbito de los transplantes", explica Cutropia. La obra la dirige Thomas Starzl, de la Universidad de Pittsburg, una de las autoridades en la materia, quien en 2000 recomendó al cirujano mendocino para la distinción.
El segundo trabajo que tuvo resonancia en el exterior fue el trasplante cefálico en perro, cuyo fin fue establecer y describir una técnica quirúrgica simple y reproducible de trasplante cefálico que permitiera obtener una cabeza implantada neurológicamente viable.
"La labor se realizó en 1987 en el laboratorio del hospital Español y al año siguiente llevé la investigación a Estados Unidos -indicó Cutropia-. La presenté en Pittsburg y tuvimos discusiones porque las escuelas de bioética son muy estrictas. Entonces, la misma gente de allá me dijo que colocara el trabajo en moratoria por lo menos unos diez años -comenta-. Y así lo hice, no estaba en mi intención comportarme en una forma indebida. Entonces, esto se dio a conocer mucho después."
El centro de Cirugía Experimental realizó numerosas investigaciones de técnicas sobre trasplantes en animales. "Las técnicas estaban iniciándose en el mundo y acá tuvimos un comienzo bastante precoz", indicó el médico al referirse al laboratorio.
Publicado el 14 de mayo de 2002
Directorio de científicos destacados
Un médico mendocino, reconocido en la ciudad de Cambridge
Fue un pionero en técnicas quirúrgicas. Experimentó en trasplante cefálico de perros. Trabaja desde hace 30 años en el Hospital Central de Mendoza.
"Acá defendés lo tuyo, por más que estés muy constreñido." La reflexión corresponde al médico local Juan Carlos Cutropia, que pese a estar incluido entre los dos mil científicos más destacados del siglo XXI por el Centro Bibliográfico de la ciudad de Cambridge, Inglaterra, y haber tenido la posibilidad de radicarse en Estados Unidos sigue creyendo que debe seguir proyectándose donde están sus raíces.
El profesional recibió recientemente la medalla y el diploma que acreditan el reconocimiento, y ahora integra el Who´s who (Quién es quién) en el campo de la medicina. Pero el premio no lo desvela y sigue trabajando en silencio en el laboratorio de Cirugía Experimental del Hospital Español, el centro de investigaciones que dirige.
Cutropia, de 61 años, se recibió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Cuyo y se desempeñó durante 30 años en el Hospital Central, de esta capital. Entre sus trabajos de mayor repercusión internacional figuran el de la utilización de una técnica de circulación externa en los trasplantes de hígado y el trasplante cefálico en perro.
"El primero fue considerado un hito en el desarrollo de los trasplantes hepáticos y es la única investigación en español, traducida al inglés, que aparece en el libro Clio Chirurgica, de Estados Unidos, que incorpora las tareas más relevantes en el ámbito de los transplantes", explica Cutropia. La obra la dirige Thomas Starzl, de la Universidad de Pittsburg, una de las autoridades en la materia, quien en 2000 recomendó al cirujano mendocino para la distinción.
El segundo trabajo que tuvo resonancia en el exterior fue el trasplante cefálico en perro, cuyo fin fue establecer y describir una técnica quirúrgica simple y reproducible de trasplante cefálico que permitiera obtener una cabeza implantada neurológicamente viable.
"La labor se realizó en 1987 en el laboratorio del hospital Español y al año siguiente llevé la investigación a Estados Unidos -indicó Cutropia-. La presenté en Pittsburg y tuvimos discusiones porque las escuelas de bioética son muy estrictas. Entonces, la misma gente de allá me dijo que colocara el trabajo en moratoria por lo menos unos diez años -comenta-. Y así lo hice, no estaba en mi intención comportarme en una forma indebida. Entonces, esto se dio a conocer mucho después."
El centro de Cirugía Experimental realizó numerosas investigaciones de técnicas sobre trasplantes en animales. "Las técnicas estaban iniciándose en el mundo y acá tuvimos un comienzo bastante precoz", indicó el médico al referirse al laboratorio.