Un chip permitirá diagnosticar la enfermedad celíaca, lo que supondrá evitar biopsias intestinales incómodas y costosas, informó la Asociación de Celíacos de Madrid (ACM) en la presentación del proyecto de investigación en el que participa, y que lleva a cabo el consorcio CD-Medics.
El dispositivo permitirá que, a partir de una gota de sangre, colocada en el biosensor o chip, se pueda detectar y monitorizar la enfermedad a través de marcadores genéticos e inmunológicos. A su vez se podrá almacenar información que facilite un seguimiento de la enfermedad y detectará factores de predisposición genética.
En este sentido, la jefa del Servicio de Pediatría del Hospital de Fuenlabrada (Madrid), Dra. Enriqueta Román, señaló que "la población ha de saber que tener predisposición no implica estar enfermo. Entre el 20% y el 30% tiene los marcadores genéticos, y no son celiacos, ni lo serán". Sin embargo, puede permitir un seguimiento de esas personas. "Un ejemplo claro puede ser una familia con un niño celiaco. Si el hermano tiene los marcadores genéticos positivos, se le sigue periódicamente con marcadores serológicos, porque al tener un hermano celiaco tiene entre un 10% y un 20% de posibilidades de padecer la enfermedad", manifestó.
En relación a la predisposición del recién nacido, la Dra. Román destacó que "la relación de la introducción del gluten con la leche materna en el caso en el que los resultados de los marcadores sean positivos es el único factor evidente que protege de alguna forma frente a la enfermedad celíaca".
En lo que se refiere a los adultos, esta especialista señaló que hay una gran falta de diagnósticos seguros. "Si va a cambiar la visión de la enfermedad debido a que el diagnóstico va a ser más asequible, esto se va a percibir en los adultos", dijo. En este sentido, la coordinadora del proyecto CD-Medics, Dra. Ciara O'Sullivan, señaló que "según un estudio reciente la media para diagnosticar la enfermedad correctamente en adultos es de 12 años".
La investigación se llevará a cabo en los próximos cuatro años, y permitirá que tras este período la prueba esté disponible en la mayor parte de los centros de salud. En el proyecto participan 21 instituciones de 10 países europeos (Alemania, Reino Unido, Grecia, Italia, Suecia, Finlandia, Eslovenia, Irlanda y Bélgica). Cuenta con un presupuesto de 12 millones de euros y con una financiación de 9,5 millones de euros por parte de la Comisión Europea dentro del VIIº Programa Marco de Investigación.