En la década de los 90 el debate se centró en si las mujeres entre los 40 y 50 años se beneficiarían con el tamizaje (7). En el 2000 2001, dos miembros de la Cochrane Colaboration cuestionaron sobre la validez del tamizaje a cualquier edad (8-9), y a pesar que todos los interrogantes fueron contestados científicamente se ha continuado en dudar sobre su validez (10-11). "Estamos de acuerdo en estar en desacuerdo" ha sido la contestación y a través de publicaciones han permitido conclusiones no sustanciadas ganar en credibilidad (12-14). Una revista médica ha llegado a decir que no se siente obligada a presentar información sobre opiniones de ambos lados de la controversia (15) y esta desinformación fue difundida sobre el debate acerca de la mamografía (16).
Mito Nro. 1: No existen beneficios en realizar tamizaje antes de los 50 años
La edad 50 ha sido elegida arbitrariamente, y fue elegida como un sustituto de la menopausia para ver si existía diferencias entre la pre y la postmenopausia (17). En realidad los opositores al tamizaje no han podido señalar que alguno de los parámetros del tamizaje hayan cambiado abruptamente a los 50, y aún así han continuado utilizando esa edad como significativa (18). No existe información que liga la edad de 50 o la menopausia con la especificidad o sensibilidad de la mamografía, o sus beneficios. Todos los resultados han sido agrupados artificialmente si fueran a los 49 o antes como si fuera un grupo uniforme. Por ejemplo desde el momento que la incidencia del cáncer de mama aumenta con la edad no debería sorprender que la detección del cáncer también aumente con la edad.
Algunos analistas han tratado de demostrar que la detección del cáncer cambia abruptamente a los 50 cuando no existen cambios abruptos a ninguna edad (19).
El hecho que todos los argumentos en contra del tamizaje antes de los 50 también podrían ser utilizados a cualquier edad, simplemente dividiendo a las mujeres en dos grupos por arriba o por debajo de esa edad. Tomando una variable que cambia persistentemente con el aumento de la edad y comparándolas al agrupar arbitrariamente por encima o por debajo de una determinada edad, esa variable aparecerá cambiar a esa edad. Este tipo de agrupamiento fue utilizado para hacer parecer que la edad de 50 ere una edad importante (19).
Primero pareció ser un error inocente el utilizar la edad de 50 pero ahora pareciera responder a la limitación de los costos del tamizaje. En muchos países continúan en esconder detrás de esta diferencia de acuerdos, en limitar el tamizaje por encima de los 50 y así evitar los costos que suponen extenderlos a antes de esa edad. Aquellos que se oponen al tamizaje antes de los 50 como sucede con el Consensus Development Panel de 1997, han manipulado la información sugiriendo que no existen beneficios antes de lo 50 (19-20). Si a las mujeres menores de 50 se les dijera que el tamizaje pudiera salvar vidas pero que no se lo realiza por problemas económicos, el debate estaría abierto para discutirlo.
Esta es la razón por la que se cree que muchos países europeos como también Australia, Canadá y Nueva Zelanda evitan promover el tamizaje antes de los 50.
El autor sospecha que la mayoría de los médicos no están concientes del hecho que la mamografía de tamizaje no estuvo diseñada para una evaluación retrospectiva de las mujeres entre los 40 y 49 como un subgrupo separado. (21). Otros trabajos nunca tuvieron intención de permitir el análisis de mujeres menores de 50 o no tuvieron un numero suficiente como para permitir su análisis (13).También los expertos advierten contra la recomendaciones basadas en los análisis retrospectivos utilizando datos que carecen de poder estadístico (22).
Expertos en la evaluación de los trabajos clínicos también informan que los trabajos poco profundos pueden orientar mal a sus lectores (23-24). Por supuesto para poder demostrar algún beneficio, los ensayos deben incorporar suficiente número de pacientes para demostrar si existe algún beneficio, la diferencia en el número de muertes entre el grupo tamizado y el grupo control tenga diferencias significativas. Desde el momento que los trabajos no fueron diseñados para analizar mujeres entre los 40 y 49 años como un grupo separado, carecen de poder individual estadístico para permitir su seguimiento en el seguimiento temprano (13).
Los profesionales opuestos al tamizaje de las mujeres en sus 40 decían que no se justificaba su uso pus las muertes no alcanzaban diferencia estadísticamente significativas (7-25). Lo que no informaron es que es matemáticamente imposible para los trabajos en el seguimiento temprano demostrar una caída significativa de muertes como ellos esperaban del 25%. Debido a que esa mala información está tan diseminada, aún ahora cuando los beneficios están comprobados en el largo plazo, sus oponentes continúan desconociéndolo y continúan diciendo que el tema no está resuelto (26).