El campo de la cirugía vascular cambió dramáticamente después del reporte de Parodi y colaboradores "Transfemoral intraluminal graft implantation for abdominal aneurysms" que apareció publicado en Annals of Vascular Surgery en 1991.
El tratamiento mínimamente invasivo de los pacientes con aneurismas abdominales fue tomado con reparos por muchos clínicos pero la técnica fue rápidamente aceptada y representa un significativo avance en la cirugía.
Se define al aneurisma de la aorta abdominal como una dilatación focal de este vaso sanguíneo, de un diámetro 1.5 veces mayor que su tamaño normal. Se estima que aproximadamente el 5% de la población masculina por arriba de los 65-75 años son portadores de un aneurisma aórtico.
Sus complicaciones incluyen la rotura y, menos frecuentemente, la embolización distal. El riesgo de rotura está íntimamente asociado con el diámetro del aneurisma; se han realizado esfuerzos tendientes a identificar a los aneurismas antes de su rotura, cuando el riesgo operatorio es muy bajo. Esto contrasta notablemente con la muy alta tasa de mortalidad una vez que ocurre la rotura.
La reparación definitiva de los aneurismas de la aorta abdominal comenzó a mediados del siglo XX, con el reemplazo homólogo del segmento afectado de la aorta. Pronto la reparación con una estructura en forma de conducto se transformó en el tratamiento estándar; el injerto era cosido desde dentro del saco aneurismático para minimizar la disección y con ello la lesión de las estructuras vecinas. Hacia finales del siglo, 50.000 procedimientos aórticos fueron realizados en los Estados Unidos solamente. Aunque las tasas de morbilidad y mortalidad asociadas con la reparación mediante cirugía abierta disminuyeron a niveles decididamente bajos, el procedimiento sigue asociado con la necesidad de transfusiones intraoperatorias, uno o más días en terapia intensiva y una estadía hospitalaria de más de 1 semana en promedio. Además, como resultado de la gran incisión, los pacientes a menudo no están en condiciones de reanudar su actividad normal por 1 ó 2 meses después de la operación. La reparación mediante cirugía abierta puede ser una cirugía de importancia en pacientes con co-morbilidades significativas, con tasas de mortalidad perioperatoria que exceden marcadamente aquellas de los individuos más sanos.
Artículo comentado por el Dr. Rodolfo Altrudi, editor de IntraMed en la especialidad de Cirugía