Antecedentes:
La inserción del ligamento cruzado posterior a la fosa intercondilar posterior de la tibia está en un lugar de difícil acceso para procedimientos de cirugía artroscópica. Este informe presenta una diversidad de métodos de reducción y fijación asistidos por artroscopía para manejar las fracturas por avulsión del ligamento cruzado posterior de la tibia.
Métodos:
Trece pacientes (catorce rodillas) que tenían una fractura por avulsión del ligamento cruzado posterior fueron tratados con un procedimiento artroscópico. Once pacientes fueron sometidos a una operación en fase aguda (cuatro a diez días después de la lesión) y dos tuvieron cirugía diferida (a los diecinueve y veinte meses después de la lesión) debido a la falta de unión. La elección del método de fijación se basó en el tamaño del fragmento avulsionado. Seis rodillas que tenían un pequeño fragmento de hueso (menor de 10 mm.) con conminución fueron fijadas con suturas múltiples. Dos rodillas que tenían un pequeño fragmento de hueso sin conminución fueron fijadas con alambre calibre 23. Dos rodillas que tenían un fragmento de tamaño mediano (10 a 20mm.) fueron fijadas con alambre de Kirshner. Cuatro rodillas que tenían un fragmento grande de hueso (mayor de 20mm.) fueron fijadas con uno o dos tornillos canulados.
Resultados:
Como se determinó en las radiografías, todos los pacientes tenían unión ósea. Tres rodillas lesionadas en dos pacientes mostraron limitación del movimiento después de la operación. Estos habían estado inmovilizados durante dos a tres meses después de la cirugía a causa de fracturas concomitantes. Los once pacientes que habían sido sometidos a la operación en la fase aguda, incluso dos que habían desarrollado artrofibrosis postoperatoria, mostraron poca o ninguna inestabilidad subsecuente al procedimiento. Sin embargo, los dos pacientes cuya cirugía se había diferido, tuvieron inestabilidad posterior residual de grado I. La comparación de las diferencias postoperatorias, al ser medidas con el artrómetro KT-2000 y radiografías de esfuerzo posterior, mostró mejores resultados en los pacientes cuya cirugía se había llevado a cabo en la fase aguda que en aquellos en los que se había diferido
Conclusión:
Pueden usarse procedimientos artroscópicos par tratar las fracturas por avulsión del ligamento cruzado posterior de la tibia.