Por casualidad o intencionalmente, ficción y realidad muchas veces suelen entremezclarse en una misma trama. Resulta paradójico entonces que en épocas de la gripe aviar, la nueva película de Disney tenga como personaje a un pollo que induce pánico en la población.
“Chicken Little”, este es el nombre del film (y del personaje), está basada en una “fábula clásica donde un pollito provoca pánico generalizado cuando ve caer una bellota y la confunde con un pedazo de cielo”, relata la página oficial de la película.
Pero, en el libreto de esta saga tal como en la historia de esta epidemia, la pequeña ave no está sola. Otros animales co-protagonizan la aventura contribuyendo a la causa de “salvar al mundo sin provocar pánico generalizado en la ciudad”. Entre ellos se encuentran varias aves de corral conocidas por padecer y transmitir el virus causal de esta gripe: un pato, un ganso, un pavo y un gallo. Así, un artículo de la Organización Mudial de la Salud (OMS) afirma: “Las aves acuáticas migratorias - en particular los patos salvajes - constituyen el reservorio natural de los virus de la gripe aviar...”. “Las aves de corral domésticas, en particular los pollos y los pavos, son especialmente vulnerables a esas epidemias de gripe fulminante”.
Mientras que este pretendidamente simpático y adorable personaje se asoma en los expectantes y alegres ojos de los niñitos, la realidad nos golpea con ironía cuando somos testigos a diario de las escenas representadas por la brutalidad de las grandes masacres saneadoras donde, sin mayores reparos y dejando sin efecto los nunca-respetados derechos de los animales, las aves son arrancadas gélida y literalmente de sus nidos por el pescuezo, transportadas pertinentemente en containers como si fuesen inanimados pedazos de escombros, para luego ser sacrificadas en masa, quemándolas vivas en fogatas gigantezcas.
En referencia a esta cuestión la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) anunció en un comunicado de prensa del mes de diciembre del 2005: “Cuando se sacrifiquen animales con fines sanitarios, los métodos utilizados deberán producir la muerte inmediata o la pérdida inmediata de conocimiento de los animales hasta su muerte; cuando la pérdida de conocimiento no sea inmediata, la inducción de la pérdida de conocimiento no deberá causar ansiedad, dolor, angustia o sufrimiento a los animales”... “Se controlarán permanentemente las operaciones de sacrificio para asegurarse de su eficacia con respecto al bienestar de los animales, la seguridad de los operarios y la bioseguridad”. El comunicado se titula “Influenza aviar: el control de la enfermedad en su fuente animal no justifica el empleo de métodos inadecuados de despoblación de las granjas”, que resume parte de las directrices aprobadadas por 167 Países Miembros de la OIE, las que refieren al cumplimiento de las normas de bioseguridad necesarias para erradicar la epidemia en tales procedimientos y a los aspectos éticos ligados al sacrificio de los animales. Al tiempo el film anuncia: “En esta hilarante aventura, Chicken Little está decidido a recuperar su maltrecha reputación”.
Está claro, probablemente todo se trate de una casualidad de mal gusto: nadie asociaría al Ratón Mickey con la peste bubónica (a pesar de que en “El código Da Vinci” –novela
de ficción basada en documentos reales–, se comente acerca de diversos y extraños mensajes ocultos en las películas de Walt Disney).
Finalmente, en la vida del dibujo animado, y lejos de lo “dantesco” que involucra la muerte o destrucción de millones de aves a raíz de la epidemia, aquello que no parecía posible sucede: un trozo de cielo le cae encima.
Pero si hablamos de temor hecho realidad y de pánico generalizado, puntos centrales de la película que rozan los del mundo real, cabe preguntarse -dejando de lado lo anecdótico y los dilemas anti-antropocentristas acerca de los animales o del impacto ambiental generado por la mortandad de millares de seres vivos (que a nadie le interesan) -: ¿hasta qué punto la problemática de la gripe aviar debe alarmar a la población como posible pandemia?.
En este sentido las cifras oficiales que publica la OMS al mes de diciembre de 2005, con respecto a la gripe aviar en humanos, es de 139 casos (confirmados por ensayos de laboratorio) de los cuales 71 han resultado mortales, cifras que, para mayores datos, se circunscribieron únicamente a los países de Vietnam, Tailandia, Camboya, China e Indonesia. Por otro lado, en un trabajo reciente publicado en la revista Nature se afirma que, en general, los virus de influenza aviar no replican eficientemente en el Hombre, por lo cual, "el crecimiento restringido de los virus en humanos debería constituir una barrera para la extensión de la pandemia, si bien este panorama cambió parcialmente en 1997 cuando se registraron los primeros casos de transmisión ave-humano". No obstante, otro de los factores importantes para que la gripe se disipe por el mundo es que exista la posibilidad de propagación del virus entre seres humanos. Y ya que hablamos de cine, ¿pertenecerá al terreno de la ciencia-ficción pensar en la expansión de la gripe aviar por una vía de transmisión humana?. Con respecto a este tema al momento se han registrado unos pocos casos de contagio por contacto entre personas, “indicando -según anuncia el artículo de Nature- que el virus no se ha adaptado completamente a su huésped humano”.
Dentro de este panorama confuso, en el que los medios de difusión masiva contribuyen fuertemente más que a aclarar, a oscurecer, cabe preguntarse: ¿cuánto de la fábula de chicken little, adquieren los medios en el tratamiento de este tema? , ¿acaso se estará confundiendo aquí también a una bellota con un pedazo de cielo?.
Mientras tanto, el miedo, la incertidumbre, y la falta de claridad que giran en torno de la gripe aviar hacen que un negocio esté en boga: la producción de vacunas. Los países invierten grandes sumas de dinero en abastecerse de las mismas ante el peligro inminente de una pandemia, y de manera consecuente las compañías encargadas de producirlas se frotan las manos. Inevitablemente una problemática surge si pensamos que nuevas mutaciones tenderían a convertir al virus en una caja de Pandora. “Pandemias anteriores -relata el trabajo de Nature- indican que un cambio en la especificidad del virus hacia el huésped y posiblemente otras propiedades de los productos génicos del virus, se requieran para una eficiente transmisión humano-humano”. Por lo tanto, si es menester que el virus cambie para que la transmisión entre humanos sea eficiente y así se consiga que este problema adquiera el carácter de pandemia, ¿cómo saber si estas vacunas serán efectivas al momento de ser aplicadas?, ¿cómo prever que el virus al mutar no se vuelva resistente a estas vacunas o a las drogas antivirales?.
Si bien los 60 millones de dólares invertidos en la película “Chicken Little”, resultan irrisorios frente a los gastos producidos por la gripe aviar –cifra que es solo comparable a los 65 millones de dólares, que según la OMS, Estados Unidos gastó para la matanza de 17 millones de aves, entre 1993 y 1994- seguramente Disney Animation Studios espera que la popularidad de la película se extienda como una epidemia y hasta tal vez, como una pandemia...
Links relacionados:
OIE: http://www.oie.int/esp/es_index.htm
NATURE: http://www.nature.com
Chicken Little: http://disney.go.com/disneypictures/chickenlittle/