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/ Publicado el 30 de marzo de 2025

Análisis comparativo

Técnicas mínimamente invasivas versus métodos tradicionales en la cirugía ortopédica

Los datos indican que las técnicas mínimamente invasivas ofrecen beneficios, como menor tiempo operatorio, pero la cirugía tradicional aún se considera de elección para lograr una alineación ósea precisa en las fracturas complejas.

Autor/a: Md. Eunus Ali1*, Prof. Bipul Kumar Dam2, Md. Shoeb Sarwar Murad3, Ataul Haque4,A K M Tanvirul Haque.

Fuente: IAR Journal of Medicine and Surgery Research, 5(6), 100-108. Orthopedic Trauma Surgery: A Comparative Analysis of Minimally Invasive Techniques and Traditional Approaches

Con cirugía ortopédica es posible abordar fracturas, luxaciones y lesiones del sistema musculoesquelético causadas por accidentes, caídas u otras fuerzas externas. Tradicionalmente, estas lesiones se han tratado mediante reducción abierta y fijación interna (ORIF, por sus siglas en inglés), lo que implica realizar grandes incisiones para visualizar y manipular los fragmentos óseos. Sin embargo, la ORIF se asocia con complicaciones posoperatorias significativas, como infecciones, retraso en la cicatrización y rigidez articular a largo plazo.

En contraposición, las técnicas mínimamente invasivas (MIT), como la osteosíntesis con placa mínimamente invasiva (MIPO, por sus siglas en inglés) y el enclavado percutáneo, han surgido como alternativas para mitigar estas complicaciones. Son abordajes que prometen tiempos de recuperación más rápidos y mejores resultados generales para el paciente.

Esta investigación tuvo como objetivo proporcionar un análisis comparativo de las MIT y las cirugías tradicionales en el trauma ortopédico, explorando eficacia, riesgos, tiempos de recuperación, tasas de complicaciones, rentabilidad y satisfacción del paciente.

Materiales y métodos

Se llevó a cabo un estudio prospectivo y comparativo. Un total de 134 pacientes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: el grupo MIT (67 pacientes) y el grupo de cirugía tradicional (67 pacientes). Se realizó un seguimiento de los pacientes a través de evaluaciones prequirúrgicas, la cirugía misma y la recuperación posquirúrgica, con seguimiento a los 1, 3 y 6 meses después de la operación.

Se incluyeron pacientes de 18 a 65 años con fracturas traumáticas que requerían intervención quirúrgica. Los participantes elegibles podían dar su consentimiento informado, estaban médicamente estables para la cirugía y no tenían intervenciones quirúrgicas previas para la misma lesión. Debían haber sufrido el traumatismo en los últimos 30 días y presentar fracturas susceptibles de abordaje mínimamente invasivo o tradicional.

Se excluyeron pacientes con afecciones preexistentes que pudieran afectar la cicatrización, como diabetes no controlada o enfermedades cardiovasculares. También se excluyeron pacientes con cirugías previas en la extremidad afectada, fracturas complejas que requerían intervenciones especializadas no disponibles en los centros del estudio, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

Resultados

En cuanto a los resultados operatorios, el grupo MIT demostró ser significativamente mejor que el grupo de cirugía tradicional:

• El tiempo operatorio medio fue un 31 % más corto en el grupo MIT (90 ± 15 minutos frente a 130 ± 20 minutos, p<0,01).

• La pérdida de sangre fue considerablemente menor en el grupo MIT (150 ± 40 ml frente a 300 ± 50 ml, p<0,01), representando una reducción del 50 %.

• La duración de la estancia hospitalaria fue significativamente menor en el grupo MIT (4 ± 1,5 días frente a 7 ± 2 días, p<0,01).

Respecto a las complicaciones posoperatorias:

• Las tasas de infección fueron significativamente más altas en el grupo de cirugía tradicional (11,9 %) en comparación con el grupo MIT (4,5%, p=0,04).

• La mala alineación ocurrió con mayor frecuencia en el grupo MIT (7,5 % frente a 3 %), aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa (p=0,23).

En cuanto a los resultados de la recuperación:

• El tiempo medio de recuperación fue un 33 % más rápido en el grupo MIT (8 ± 2 semanas frente a 12 ± 3 semanas, p<0,01).

• Un mayor porcentaje de pacientes en el grupo MIT pudo soportar el peso completo antes (82,1 % frente a 59,7 %, p=0,01).

• El retorno al trabajo fue más rápido para los pacientes del grupo MIT (10 ± 2 semanas frente a 14 ± 3 semanas, p<0,01).

En relación con la satisfacción del paciente:

• Un porcentaje significativamente mayor de pacientes en el grupo MIT reportó estar muy satisfecho con los resultados de su cirugía (85,1 % frente a 62,7 %, p=0,02).

• La tasa de insatisfacción fue menor en el grupo MIT, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa (p=0,09).

Discusión

Los datos principales sugieren que la MIT ofrece ventajas significativas por sobre la cirugía tradicional en términos de recuperación más rápida, reducción de complicaciones posoperatorias y mayor satisfacción del paciente. Estos resultados coinciden con estudios previos que también destacaron los beneficios de las MIT en la cirugía ortopédica.

En cuanto a las complicaciones, la menor tasa de infección en el grupo MIT coincide con otros estudios. Sin embargo, se notó una mayor incidencia de mala alineación en el grupo MIT, en comparación con el grupo tradicional. La falta de visualización directa del hueso en los procedimientos mínimamente invasivos podría explicar el resultado.

Los autores mencionan las consideraciones raciales, geográficas y del tamaño de la muestra como posibles factores de confusión. Hay diferencias en la densidad ósea, el estado nutricional y el acceso a la atención posoperatoria, según la etnia y la región, que pueden influir.

La mayor tasa de mala alineación en el grupo MIT sugiere que la cirugía abierta tradicional sigue siendo relevante para el manejo de fracturas más complejas. Esto subraya la necesidad de una selección cuidadosa de los pacientes para las técnicas mínimamente invasivas.

En cuanto a las implicaciones para la práctica clínica, la reducción en el tiempo operatorio y la estancia hospitalaria hacen de la MIT una opción atractiva en centros de trauma de alto volumen. Pero se destaca la necesidad de continuar la formación del personal, así como incorporar más los avances tecnológicos (como la imagen en tiempo real y la navegación asistida por ordenador) para aumentar la precisión de la MIT.

Recomendaciones finales

  • Priorizar el MIT para fracturas más simples para reducir el tiempo de recuperación y las complicaciones.
  • Utilizar tecnología de imágenes avanzada para fracturas complejas para minimizar los riesgos de mala alineación en el MIT.
  • Proporcionar a los cirujanos capacitación especializada en técnicas mínimamente invasivas para mejorar los resultados.