Puntos de vista

/ Publicado el 25 de octubre de 2025

Medicina y Finanzas - Capítulo 4

Soy Médico: ¿cómo crear un patrimonio a largo plazo?

Construir un patrimonio es el resultado de planificación, disciplina y decisiones informadas. Invertir con una visión de futuro permite transformar los ingresos profesionales en estabilidad e independencia financiera.

Autor/a: Dr. Guillermo Di Palma - Dra. María Laura García

Fuente: IntraMed

Habiendo conocido los instrumentos financieros en el capítulo previo, detallaremos ahora por qué debemos invertir en ellos a largo plazo.

De acuerdo al tiempo que mantenemos nuestra inversión en los activos que hayamos elegido, podríamos dividir arbitrariamente los horizontes de inversión en 3 principales: 

Corto: 3 a 6 meses a 1 año.

Mediano: 1 a 3 años.

Largo: 3 a 5 años en adelante.

Cada horizonte de inversión conlleva diferentes enfoques y elección de instrumentos. Solo a modo informativo, es importante señalar que existen otros plazos operativos: minutos, horas, días o semanas, más utilizados por inversores sofisticados. Nosotros somos médicos y consideramos que el largo plazo es lo que mejor nos sienta. Las razones son varias.

Prisioneros del tiempo es una banda musical rockera conformada por colegas de zona sur de Buenos Aires que conocimos hace muchos años. El nombre, nada casual, define la realidad de todos los galenos: poco tiempo y mucho trabajo. Atendemos y estudiamos para ayudar a más pacientes. Poco tiempo para dedicarle a las finanzas y a la economía personal. Esta es la razón principal de la confluencia perfecta entre la vida médica y las inversiones a largo plazo.

Claro que no se trata simplemente de comprar y mantener (“buy and hold”) sin hacer nada más. El proceso de selección de valores negociables es importante y debe ser acorde a los objetivos planteados. Pero una vez hecha “la tarea”, si bien tenemos que hacer un seguimiento periódico, no estamos obligados a estar frente a una computadora o un móvil, atentos 24 x 7 a cotizaciones y eventos de mercado. La clave es elegir instrumentos de calidad, dejando que el tiempo haga su trabajo mientras nos dedicamos a la medicina.

El tiempo juega a nuestro favor. Este estudio nos demuestra que, con disciplina, paciencia y una estrategia acorde, todo inversor es rentable al cabo de 10 a 15 años.

Y sí, el tiempo juega a nuestro favor, gracias al interés compuesto. Esta es la otra razón de por qué debemos invertir a largo plazo.

La magia del interés compuesto

Sin importar la edad que tengas, debés ahorrar y poner a obrar ese dinero para que, cuando llegue tu retiro, hayas juntado la cantidad suficiente que cubra tus necesidades sin tener que trabajar. Y si ya llegaste a tu edad jubilatoria, invertir te va a dar un ingreso extra para que tu retiro sea más placentero. Porque la realidad es que la única preocupación que deberías tener en tu jubilación es cómo disfrutar de tu tiempo libre con el patrimonio que generaste.

Hay una forma muy poderosa de potenciar las inversiones: el interés compuesto. Albert Einstein lo definió como “la fuerza más poderosa del Universo”. Y vaya si tenía razón.

A diferencia del interés simple, en el compuesto los beneficios se capitalizan. Es decir que, mientras en el simple el interés se calcula sobre el capital principal inicial, en el compuesto, el interés ganado se suma al principal para generar más intereses, lo cual hace que el dinero crezca de forma exponencial. Es el famoso efecto “bola de nieve”.

Es fundamental entender la diferencia entre interés simple y compuesto para saber por qué este último es tan beneficioso para el inversor.

• Interés simple: El colega inversor “toma” la ganancia, pero deja el capital aportado inicialmente para que genere nuevas ganancias. Es decir, el dinero ganado por intereses a partir de una inversión inicial no es reinvertido.

Interés compuesto: el dinero ganado por intereses a partir de una inversión inicial es reinvertido. La ganancia se suma al capital inicial, es decir que se capitaliza. De esta forma el capital crece de forma exponencial.

En el siguiente gráfico podrás ver cómo, partiendo desde el mismo punto y a medida que pasan los años, la curva del interés compuesto crece exponencialmente. Es importante que observes el poder erosivo de la inflación para el mismo capital.

Veamos un "caso clínico financiero"...

Juan y Marta son 2 jóvenes especialistas que lograron juntar, gracias a horas de arduo trabajo, un capital de 10 000 dólares. Luego de conversar en la guardia sobre los artículos que leyeron en IntraMed sobre educación financiera, deciden invertir el dinero ahorrado. Investigan y entienden que es posible invertirlos a una tasa del 10 % anual. El objetivo de ambos es dejar ese dinero invertido (sin aportes extras) durante 25 a 30 años para lograr un patrimonio a la edad de 60 años.

Juan siempre, a final de año, toma sus ganancias para uso personal y deja el capital inicial para que le genere un nuevo interés al año siguiente. Marta, por el contrario, deja el capital inicial junto con los intereses ganados (no retira los beneficios a final de año como hace Juan). Como podrás ver en el gráfico a continuación, el rendimiento sobre la inversión de Marta va a ser muy superior al de Juan, con una diferencia más notoria a medida que pasa el tiempo.

 

Gracias al interés compuesto, los rendimientos de Marta son sensiblemente superiores a los de Juan

Nosotros, como inversores a largo plazo, nos apoyamos en el interés compuesto. Es nuestro aliado y la piedra angular de nuestra estrategia. Los condicionantes más importantes que potencian al interés compuesto (y por lo tanto la estrategia a largo plazo) son el tiempo que disponemos para llegar al capital estimado, los aportes de dinero que podamos hacer y la rentabilidad de las inversiones que hayamos elegido. A mayor rentabilidad esperada, mayores aportes y más tiempo, mejores resultados.

Haciendo proyecciones

Vamos a aplicar todo lo aprendido hasta ahora. Proyectar escenarios con diferentes metas de capital final es una práctica interesante y recomendable. Esto le permite al inversor trazar un objetivo tangible que lo mantenga enfocado y motivado.

Como dijimos, hay 3 variables principales a considerar: tiempo, aportes y rentabilidad. El tiempo y los aportes dependen del inversor, mientras que la rentabilidad depende del comportamiento de los valores negociables elegidos. Recordá que, a más rentabilidad esperada, más riesgo asociado. Así que elegí los mismos en función del nivel de riesgo que estás dispuesto a tolerar.

En primer lugar, definí a qué edad te gustaría lograr el capital proyectado (no importa tu edad actual, siempre estás a tiempo de invertir). Calculá el tiempo en años desde el punto en el que estás ahora.

Para la segunda variable, determiná con qué capital vas a comenzar y cuáles son los aportes periódicos que vas a ir sumando mes a mes. Este aporte depende íntegramente del ingreso familiar y de lo que puedas ahorrar para “la bolsa”. Recordar la regla 50/30/20 en el capítulo 2.

La última variable es la rentabilidad de los activos. En la siguiente gráfica podrás ver la rentabilidad media histórica de los activos que cotizan en el mercado de valores para que las tengas en cuenta a la hora de armar los escenarios hipotéticos.

Comportamiento de los valores negociables del mercado de Estados Unidos. La bolsa americana, además de ser la más grande, es la más estudiada. Si bien los resultados pasados no son garantía de resultados futuros,  conocer la historia nos ayuda a diseñar mejores estrategias. Fuente: Siegel J, Stocks for the Long Run (2014).

Como se puede apreciar, invertir en acciones aseguró los mejores resultados con una tasa promedio de casi el 10 % (6,7 % ajustada por inflación). Este rendimiento se aceleró fuertemente en los últimos 15 años, llegando a un sorprendente 14,7 % anualizado (11,7 % ajustado real).

Lo anterior nos permite ser conscientes de los resultados obtenidos por invertir en tal o cual activo si las condiciones futuras no cambiaran. Armar una cartera de inversiones conlleva tomar decisiones y conocer la historia hace que esas decisiones sean mejores. 

Una vez definidas todas las variables, tenés que usar una herramienta que permita recrear diferentes escenarios teóricos y hacer tus propias proyecciones. Si bien hay muchas calculadoras de interés compuesto disponibles en línea, te sugerimos que uses la de la SEC (Securities and Exchange Commission) de Estados Unidos. La misma es de acceso público y está avalada globalmente.

A modo de ejemplo, te dejamos el escenario de un inversor individual que proyecta conformar un patrimonio a 15 años, comenzando con un capital de 5000 dólares y aportando 250 mensuales. La tasa de rentabilidad promedio estimada para sus inversiones es del 10 %. Usando la calculadora ajustamos las variables:

Y nos genera automáticamente la proyección si se cumplen las condiciones:

Por supuesto, podrás “jugar” y hacer todos los cálculos que creas conveniente proyectando los escenarios financieros futuros que desees.


Hasta aquí este nuevo capítulo. Esperamos que lo hayas disfrutado y te sirva para entender por qué tenés que pensar tus inversiones a largo plazo.

Te sugerimos que leas los anteriores las veces que sea necesario, así desarrollas una base sólida sobre la cual comenzar a cumplir tus metas financieras. Recordá que nosotros estamos para ayudarte y acompañarte. Como siempre, te invitamos a que dejes comentarios. Los mismos enriquecen el contenido y aportan muchísimo a los lectores de IntraMed.

¡Abrazo grande y buenas inversiones! ¡Hasta la próxima!

 


* Guillermo Di Palma

Médico gastroenterólogo. MN 140583. Asesor financiero de Argentina, avalado por la Comisión Nacional de Valores, Mat 2372.

María Laura García

Médica gastroenteróloga. MN 100403. Community manager a cargo de los medios de difusión de Finanzas para Médicos. Inversora Individual.

Contacto: finanzas.medicos@gmail.com 

https://www.youtube.com/@FinanzasparaMedicosArgentina/videos