Noticias médicas

Publicado el 15 de julio de 2001

Una revisión sistemática cualitativa

¿Son los cannabinoides una opción de tratamiento efectiva y segura en el manejo del dolor?

La introducción extendida en la práctica clínica de los cannabinoides para tratar la espasticidad y el dolor neuropáticos ha avanzado, sin embargo, más estudios controlados y randomizados son necesarios.

El objetivo del estudio consistió en establecer si el cannnabis era una opción de tratamiento efectiva y segura en el manejo del dolor. Para ello, se diseñó una revisión sistemática de experimentos controlados y randomizados. La información  utilizada como antecedente fue obtenida de la base de datos electrónica de Medline, de Embase, de los datos sobre el dolor registrados por Oxford y de la Biblioteca Cochrane.

Los investigadores realizaron experimentos de cannabis suministrado por cualquier ruta de administración (intervención experimental) con algún analgésico o placebo (intervención de control) en paciente con dolor agudo, crónico no maligno o dolor provocado por el cáncer. Los resultados examinados fueron los valores alcanzados por la intensidad del dolor, por el alivio del mismo y por los efectos adversos. La validez de los experimentos fue evaluada independientemente con el puntaje de Oxford.
La extracción de información fue independiente y las discrepancias fueron resueltas por consenso.

Fueron identificados 20 experimentos controlados y randomizados, 11 de los cuales fueron excluidos. De los 9 incluidos (22 pacientes), 5 ensayos estaban relacionados con el dolor provocado por cáncer, 2 con el dolor crónico no maligno y 2 con el dolor posoperatorio agudo. Los experimentos controlados y randomizados no evaluaron cannabis; todas las sustancias activas examinadas fueron cannabinoides.

Hay que destacar que Delta-9- etrahidrocannabinol oral (THC) al 5-20mg, un nitrógeno sintético oral análogo de THC 1mg, y el levonantradol intramuscular al 1.5-3mg fueron tan efectivos como la codeína 50-120mg. Por otro lado, la benzopiranoperidina oral al 2-4 mg fue menos efectiva que la codeína al 60-120mg y peor que el placebo. Además, los efectos adversos, usualmente psicotrópicos, fueron comunes.

Las conclusiones extraídas demuestran que los cannabinoides no son más efectivos que la codeína para controlar el dolor y que poseen efectos depresores sobre el sistema nervioso central que limitan su uso.  Al mismo tiempo, no se recomienda la introducción extendida en la práctica clínica para manejar el dolor. En el caso de dolores postoperatorios agudos, los cannabinoides no deberán ser utilizados. Antes que ellos puedan ser considerados como una opción válida para tratar la espasticidad y el dolor neuropático, son necesarios más estudios controlados y randomizados válidos.