También empezaron a ofrecer la cobertura tiendas de artículos para el hogar.
Por: Graciela Gioberchio; Guillermina De Domini
Buenas tardes señora Graciela Simonetti, la llamo de la tarjeta Más del supermercado Disco.
-Ahh, sí...
-Quiero ofrecerle el Plan Más Mujer, un seguro de salud en el caso de enfrentar un diagnóstico positivo de cáncer de mama.
-Muchas gracias, no me interesa.
Graciela -49 años, 7 hijos, vive en Benavídez- colgó y tardó en salir de su asombro: un supermercado le quiso vender un producto por si algún día tenía cáncer.
No es la única mujer que por estos días recibe un llamado similar. "En casa el teléfono suena en los momentos más inoportunos, no sé de dónde sacan mi número; y ahora quieren venderme hasta un seguro contra el cáncer, no lo puedo creer", se queja Juana Salinas, de Almagro, quien se define como "una víctima más" de la falta de límites a los llamados de venta telefónica.
A través de una "novedosa" modalidad, los hipermercados y tiendas de artículos para el hogar de Cencosud (Jumbo, Disco, Vea, Easy) y también Falabella, ofrecen a sus clientas, de entre 18 y 64 años, un "plan de protección exclusiva" para acceder a la "ayuda necesaria" en el caso de desarrollar un cáncer de mama, también de útero u ovario. Viene con un "plus": asistencia psicológica y un set de cremas para el cuerpo. En los próximos meses -contaron en los súper- comenzarán a ofrecerse en stands, en las sucursales.
La aseguradora es Alico Argentina, la filial de una de las compañías de seguros de vida más conocida de Estados Unidos. Falabella ofrece seguros de la local ACE. La diferencia con los seguros de salud, que desde hace diez años venden en el país algunos bancos y aseguradoras, es que la "prima" la cobra la titular y la puede destinar a cualquier fin: desde un viaje de placer hasta una cirugía.
"No creo que este seguro incremente el diagnóstico médico y mucho menos la prevención. Sólo servirá una vez detectado el cáncer", dice a Clarín Carlos Sananes, ginecólogo y oncólogo, director del Centro Médico de la Mujer. "Puede ser una buena idea para mejorar el estilo de vida o acceder a tratamientos más sofisticados en el exterior, como la cirugía robótica, porque en Argentina las obras sociales y prepagas sólo cubren los tratamientos convencionales. Pero sin dudas el mejor seguro es la prevención", subraya Sananes.
En Cencosud se limitaron a decir que hasta ahora la mayoría de las mujeres que contrataron el seguro tienen entre 35 y 55 años pero no dieron el número de pólizas firmadas. En Falabella, en tanto, dijeron que el 70% de las clientas se niega a contratar el producto.
La cuota mensual del seguro de Alico se determina de acuerdo con la edad de la mujer y con la suma asegurada elegida. Arranca desde los $ 10 y en promedio se ubica en los $ 22. Un ejemplo: entre 50 y 59 años, por un capital asegurado de $ 30.000, la mujer debe pagar $ 26 por mes.
En los folletos que reparten en los supermercados figuran las características de la póliza: "cobertura automática sin declaración de salud ni exámenes médicos"; "60 días de carencia"; y "cuota fija de por vida que no aumenta con la edad", entre otras.
"El interés por estos seguros depende de los antecedentes de cáncer de mama en la familia. Por eso los requisitos deben ser muy claros", remarca la mastóloga Astrid Margossian.
"Ojalá las mujeres con riesgo puedan contratar este seguro, pero la realidad dice que poder tratar el cáncer ya es un privilegio para pocos", dice Reina Sarkassian (52), quien vio morir a su mamá y a su prima de cáncer de mama, y también sufrió varias lesiones benignas y premalignas. Para reducir el riesgo al máximo, le extirparon las glándulas mamarias (mastectomía preventiva). "Hace falta una ley que obligue a las obras sociales a cubrirla", reclama.
En algunos cadenas deslizaron que muchas clientas se sorprenden que un supermercado les ofrezca este tipo de seguros y por eso se sienten ofendidas.
-Estuve cinco años en tratamiento contra el cáncer de mama. ¿Cómo me vas a ofrecer esto?
Así le contestó Beatriz Sánchez (55), de Núñez, a un telemarketer de Falabella que intentó la venta.
La "letra chica" se lee, no se escucha
Diana Baccaro
"El sistema de telemarketing invade cada vez más nuestros hogares, vulnerando nuestra libertad y nuestra intimidad personal y familiar", dice en sus fundamentos una ley que se aprobó en la ciudad de Buenos Aires hace dos años..., pero todavía no se puso en marcha. El "Registro No Llame" fue pensado para proteger a los consumidores de llamados molestos y muchas veces inoportunos, y presentado como el "primer registro del país" en el que podrán anotarse quienes no quieran recibir "ofertas telefónicas". Sin filtros aún, la cuestión de fondo sigue siendo la misma: no se discute el contenido de lo ofrecido, sino la forma. Sobre todo cuando se trata de servicios que suelen incluir "letra chica" en los contratos.
Pesos más cuesta la cuota de un seguro contra cáncer de mama (en promedio sale $ 22) que una póliza de accidentes ($ 14), por una suma de $ 30.000.
Más coberturas diferenciadas
El mercado de los seguros no para de apuntar a nuevos nichos para sus coberturas diferenciadas: desde seguros de salud, que se venden en el país desde hace diez años, hasta pólizas que resguardan la educación de los hijos.
Para la mujer existen seguros de salud generales y específicos contra el cáncer de mama, ovario y útero, que cubren los gastos de tratamientos médicos una vez diagnosticada la enfermedad. La mujer no es la única que puede asegurar su salud. Las aseguradoras y bancos (Santander Río, Citibank, HSBC, Cardif, ACE y Alico) también brindan seguros masculinos contra el cáncer de próstata, infartos, derrames cerebrales, trasplantes o cirugías.
Nuevos negocios en las góndolas
Los supermercados y las tiendas de venta de artículos para el hogar incursionan cada vez más en negocios nuevos. Aprovechan sus amplias superficies y su llegada al público masivo para ofrecer una amplia gama de servicios.
A los planes de autos 0 kilómetro y abonos de teléfonos celulares, se suman las tarjetas de crédito propias, los préstamos en efectivo y ahora los seguros de salud. Los retailers ("de todo bajo un mismo techo") cada vez se parecen más a una entidad financiera y a una empresa de medicina prepaga.
Debate abierto
Carlos Eduardo Sananes, ginecólogo y oncólogo, director del Centro Médico de la Mujer.
"Este seguro no sirve como prevención. No ayudará a que se hagan más diagnósticos. Detrás de esto debe haber algún negocio."
Gustavo Cortese, ginecólogo y oncólogo, titular de Mastología del Hospital de Clínicas.
"Es original y creativo porque el dinero se puede usar en lo que la mujer quiera. Pero no reemplaza una cobertura médica."
Astrid Margossian, mastóloga, dirige un centro médico especializado en enfermedades mamarias.
"Me parece bien mientras los requisitos no sean engañosos. Hay que consultar a un experto para saber qué riesgo se tiene."