El sarampión es una de las enfermedades más infecciosas conocidas por el hombre y sigue siendo la principal causa de muerte prevenible por vacunación a nivel mundial. Se estima que 590.000 niños menores de 5 años mueren cada año a causa de esta enfermedad.
Antes de la introducción de la vacuna en 1963, prácticamente todos los niños contraían esta infección. En 1994, durante la Conferencia Sanitaria Panamericana, todos los países de las Américas se propusieron llegar a la siguiente meta: interrumpir la transmisión autóctona de sarampión.
La estrategia recomendada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la interrupción de la transmisión de sarampión incluye:
a) una campaña de vacunación masiva inicial (actualización) para los niños de 9 meses a 14 años de edad,
b) vacunación de niños de 12 meses en los servicios de vacunación rutinaria (mantenimiento), y
c) campañas de vacunación masiva complementarias cada cuatro años (seguimiento), para todos los niños de 1 a 4 años de edad. La OPS ha recomendado alcanzar una cobertura de vacunación del 95% en cada municipio de cada país.
Esta estrategia es complementada por:
(a) un sistema sensible de vigilancia, capaz de detectar a tiempo una presunta circulación de sarampión,
(b) la confirmación e investigación minuciosa de todos los casos,
(c) un sistema eficaz de vigilancia virológica, y
(d) supervisión sostenida de las actividades de vacunación, incluido el seguimiento rápido, casa por casa, de la cobertura de vacunación.
En las Américas, desde 1990 a 1996, los casos de sarampión descendieron de aproximadamente 250.000 a 2.109. Pero, en 1997, hubo un resurgimiento de la circulación del virus, con 52.284 casos confirmados notificados en Brasil, que comenzó con un gran brote en San Pablo.
La cepa del virus que causó el brote fue la D6, que había estado circulando en el Brasil (y posiblemente en otros países de la Región) desde al menos 1995. Esta cepa se propagó en brotes que afectaron a la Argentina y a Bolivia, en donde hubo un pico de casos entre 1998 y 1999 respectivamente, y luego a la República Dominicana y a Haití, que tuvo el número más grande de casos en 2000 y 2001, respectivamente.
Los esfuerzos sostenidos de vacunación de estos países condujeron a la disminución progresiva de los casos a nivel regional, de 3.209 en 1999 a 1.754 en 2000. En 2001, el número total de casos confirmados de sarampión había descendido a 541, el número anual más bajo desde el comienzo de la iniciativa continental de erradicación del sarampión.
Desde septiembre de 2001, no se han identificado otros virus de la cepa D6 en las Américas. Es más, muchos países que tienen cobertura de vacunación de sarampión alta -Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, El Salvador, Chile, México, Perú, los Estados Unidos y Uruguay- tuvieron importaciones de sarampión durante 1999-2002 con limitada, o nula, transmisión secundaria.
En agosto de 2001, un nuevo brote de sarampión comenzó en Venezuela y se propagó a Colombia, a causa de una importación del virus desde Europa. El virus responsable fue una cepa nueva de sarampión, la D9, jamás identificada en las Américas. Después de que ambos países realizaran importantes campañas de vacunación, se están controlando estos brotes. Al 15 de octubre de 2002, había un total de 2.495 casos en Venezuela y 128 en Colombia.
El último caso notificado ocurrió el 20 de septiembre de 2002, en Venezuela.
Gracias a la interrupción de al menos una cepa de sarampión indígena, y por poder experimentar repetidas importaciones del virus con una limitada o nula transmisión secundaria, los países de las Américas han mostrado que la erradicación del sarampión, a través de las estrategias recomendadas por la OPS es algo posible.
No obstante, para mantener la Región libre de la transmisión autóctona de sarampión, a falta de la erradicación del sarampión a nivel mundial, los países de las Américas necesitarán lograr una alta cobertura de vacunación, del 95%, en todos los municipios, en cada paso de la estrategia, así como también seguir manteniendo la vacunación antisarampionosa, la vigilancia de casos y los esfuerzos de investigación.
La OPS fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo. Trabaja con los países de las Américas para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes, y funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud.