La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es una de las amenazas transversales más críticas para la salud pública contemporánea. La pérdida progresiva de eficacia de las familias de antibióticos de primera, segunda y última línea compromete procedimientos rutinarios, como cirugías, tratamientos oncológicos e intervenciones en unidades de cuidados intensivos.
El proyecto Global Research on Antimicrobial Resistance (GRAM), en el marco del Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study (GBD) 2021, llevó a cabo el análisis epidemiológico más exhaustivo hasta la fecha sobre la carga de la resistencia bacteriana. Este trabajo evalúa las tendencias registradas entre 1990 y 2021 en 204 países y territorios, además de formular proyecciones hacia el año 2050.
Se procesaron 520 millones de registros individuales y aislados microbiológicos provenientes de sistemas de vigilancia, registros hospitalarios, datos de ensayos clínicos y estadísticas vitales. Se evaluaron 22 patógenos bacterianos, 84 combinaciones de patógeno-fármaco y 11 síndromes clínicos.
Tendencias históricas (1990-2021)
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Durante las tres décadas analizadas, las muertes anuales atribuidas directamente a la RAM se mantuvieron por encima de 1 millón a nivel mundial, alcanzando 1,14 millones en 2021, mientras que las muertes asociadas llegaron a 4,71 millones.
La evolución temporal de la mortalidad mostró un marcado contraste según la edad. En niños menores de 5 años, las muertes atribuibles a RAM disminuyeron más del 50 % entre 1990 y 2021, un avance impulsado por programas de vacunación infantil, mejor acceso a agua potable y control de infecciones entéricas y respiratorias. Por el contrario, en adultos de 70 años o más, las muertes atribuibles aumentaron más del 80 %, reflejando el impacto de poblaciones envejecidas con múltiples comorbilidades y mayor exposición a ámbitos asistenciales.
Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SAMR) registró el mayor incremento absoluto en mortalidad atribuible entre los patógenos Gram-positivos, pasando de 57 200 decesos en 1990 a más de 130 000 en 2021.
Entre los Bacilos Gram-negativos, el aumento más crítico se observó en las cepas resistentes a carbapenémicos (Enterobacterales, Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii), donde las muertes asociadas pasaron de 127 000 en 1990 a 216 000 en 2021.
Se proyecta que entre 2025 y 2050 la resistencia bacteriana causará de manera directa 39,1 millones de muertes acumuladas y estará asociada a 169 millones de fallecimientos a nivel global.
Para el año 2050, las muertes anuales directas aumentarán un 67,5 %, alcanzando los 1,91 millones, mientras que las muertes asociadas ascenderán a 8,22 millones anuales. La mortalidad en menores de 5 años continuará en descenso, mientras que las muertes en personas mayores de 70 años se duplicarán para 2050.
Asia del Sur, África Subsahariana y Asia del Sudeste concentrarán la mayor carga absoluta de mortalidad proyectada. Asia del Sur encabezará las cifras con un estimado de 11,8 millones de muertes directas acumuladas entre 2025 y 2050.
Un escenario de mejor atención, centrado en mejorar el acceso al tratamiento oportuno de infecciones graves y optimizando la infraestructura de soporte, podría evitar de forma acumulada 92 millones de muertes entre 2025 y 2050. A su vez, un escenario centrado en la innovación biotecnológica, que logre desarrollar y distribuir eficazmente nuevos fármacos activos contra bacterias Gram-negativas multirresistentes, evitaría 11,1 millones de muertes atribuibles.

(A) Tasa de mortalidad atribuible a la RAM, todas las edades, 1990. (B) Tasa de mortalidad atribuible a la RAM, todas las edades, 2021. (C) Tasa de mortalidad atribuible a la RAM, todas las edades, 2050. RAM = resistencia a antimicrobianos.
Los hallazgos del estudio evidencian una transición demográfica del fenómeno. Si bien el control de las infecciones en la infancia ha logrado reducir la mortalidad en los primeros años de vida, la creciente vulnerabilidad de la población adulta mayor —asociada al envejecimiento global y a la fragilidad clínica— ha desplazado la mayor carga de morbimortalidad por RAM hacia las cohortes geriátricas.
Desde el punto de vista de los mecanismos microbiológicos, los datos confirman la rápida consolidación de resistencias de última línea. El marcado incremento de infecciones por Gram-negativos resistentes a carbapenémicos y por SAMR demuestra que las bacterias continúan acumulando determinantes de resistencia más rápido de lo que la canalización de la innovación farmacéutica introduce nuevas clases terapéuticas al mercado. Esto genera un vacío en las opciones de cobertura empírica.
La innovación farmacológica por sí sola es insuficiente si no se acompaña del fortalecimiento de los sistemas de atención médica. Si bien disponer de una fuente innovadora de antibióticos dirigidos contra Gram-negativos salvaría más de 11 millones de vidas, garantizar un diagnóstico rápido, controlar la fuente y darle prioridad a la higiene hospitalaria presenta un potencial de reducción de mortalidad casi nueve veces mayor (92 millones de vidas).
La resistencia a los antimicrobianos se perfila como una de las causas líderes de mortalidad global evitable hacia la mitad del siglo XXI, proyectando cerca de 2 millones de muertes directas anuales para 2050 si no se altera la trayectoria actual. La transición del perfil de riesgo hacia adultos mayores requiere adaptar las estrategias de infectología asistencial, optimizar el manejo de las infecciones intrahospitalarias y reforzar la vigilancia epidemiológica continua.
Publicado el 13 de septiembre de 2026
Para 2050
Se esperan 39 millones de muertes por resistencia bacteriana
Un estudio internacional del proyecto GRAM estima que, si no se modifica la trayectoria actual, las infecciones bacterianas resistentes podrían impactar cada vez en los adultos mayores.
Autor/a: GBD 2021 Antimicrobial Resistance Collaborators
Fuente: Lancet. 2024 Sep 28;404(10459):1199-1226. Global burden of bacterial antimicrobial resistance 1990-2021: a systematic analysis with forecasts to 2050
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es una de las amenazas transversales más críticas para la salud pública contemporánea. La pérdida progresiva de eficacia de las familias de antibióticos de primera, segunda y última línea compromete procedimientos rutinarios, como cirugías, tratamientos oncológicos e intervenciones en unidades de cuidados intensivos.
El proyecto Global Research on Antimicrobial Resistance (GRAM), en el marco del Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study (GBD) 2021, llevó a cabo el análisis epidemiológico más exhaustivo hasta la fecha sobre la carga de la resistencia bacteriana. Este trabajo evalúa las tendencias registradas entre 1990 y 2021 en 204 países y territorios, además de formular proyecciones hacia el año 2050.
Se procesaron 520 millones de registros individuales y aislados microbiológicos provenientes de sistemas de vigilancia, registros hospitalarios, datos de ensayos clínicos y estadísticas vitales. Se evaluaron 22 patógenos bacterianos, 84 combinaciones de patógeno-fármaco y 11 síndromes clínicos.
Tendencias históricas (1990-2021)
Durante las tres décadas analizadas, las muertes anuales atribuidas directamente a la RAM se mantuvieron por encima de 1 millón a nivel mundial, alcanzando 1,14 millones en 2021, mientras que las muertes asociadas llegaron a 4,71 millones.
La evolución temporal de la mortalidad mostró un marcado contraste según la edad. En niños menores de 5 años, las muertes atribuibles a RAM disminuyeron más del 50 % entre 1990 y 2021, un avance impulsado por programas de vacunación infantil, mejor acceso a agua potable y control de infecciones entéricas y respiratorias. Por el contrario, en adultos de 70 años o más, las muertes atribuibles aumentaron más del 80 %, reflejando el impacto de poblaciones envejecidas con múltiples comorbilidades y mayor exposición a ámbitos asistenciales.
Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SAMR) registró el mayor incremento absoluto en mortalidad atribuible entre los patógenos Gram-positivos, pasando de 57 200 decesos en 1990 a más de 130 000 en 2021.
Entre los Bacilos Gram-negativos, el aumento más crítico se observó en las cepas resistentes a carbapenémicos (Enterobacterales, Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii), donde las muertes asociadas pasaron de 127 000 en 1990 a 216 000 en 2021.
Proyecciones a 2050
Se proyecta que entre 2025 y 2050 la resistencia bacteriana causará de manera directa 39,1 millones de muertes acumuladas y estará asociada a 169 millones de fallecimientos a nivel global.
Para el año 2050, las muertes anuales directas aumentarán un 67,5 %, alcanzando los 1,91 millones, mientras que las muertes asociadas ascenderán a 8,22 millones anuales. La mortalidad en menores de 5 años continuará en descenso, mientras que las muertes en personas mayores de 70 años se duplicarán para 2050.
Asia del Sur, África Subsahariana y Asia del Sudeste concentrarán la mayor carga absoluta de mortalidad proyectada. Asia del Sur encabezará las cifras con un estimado de 11,8 millones de muertes directas acumuladas entre 2025 y 2050.
Un escenario de mejor atención, centrado en mejorar el acceso al tratamiento oportuno de infecciones graves y optimizando la infraestructura de soporte, podría evitar de forma acumulada 92 millones de muertes entre 2025 y 2050. A su vez, un escenario centrado en la innovación biotecnológica, que logre desarrollar y distribuir eficazmente nuevos fármacos activos contra bacterias Gram-negativas multirresistentes, evitaría 11,1 millones de muertes atribuibles.
(A) Tasa de mortalidad atribuible a la RAM, todas las edades, 1990. (B) Tasa de mortalidad atribuible a la RAM, todas las edades, 2021. (C) Tasa de mortalidad atribuible a la RAM, todas las edades, 2050. RAM = resistencia a antimicrobianos.
Discusión
Los hallazgos del estudio evidencian una transición demográfica del fenómeno. Si bien el control de las infecciones en la infancia ha logrado reducir la mortalidad en los primeros años de vida, la creciente vulnerabilidad de la población adulta mayor —asociada al envejecimiento global y a la fragilidad clínica— ha desplazado la mayor carga de morbimortalidad por RAM hacia las cohortes geriátricas.
Desde el punto de vista de los mecanismos microbiológicos, los datos confirman la rápida consolidación de resistencias de última línea. El marcado incremento de infecciones por Gram-negativos resistentes a carbapenémicos y por SAMR demuestra que las bacterias continúan acumulando determinantes de resistencia más rápido de lo que la canalización de la innovación farmacéutica introduce nuevas clases terapéuticas al mercado. Esto genera un vacío en las opciones de cobertura empírica.
La innovación farmacológica por sí sola es insuficiente si no se acompaña del fortalecimiento de los sistemas de atención médica. Si bien disponer de una fuente innovadora de antibióticos dirigidos contra Gram-negativos salvaría más de 11 millones de vidas, garantizar un diagnóstico rápido, controlar la fuente y darle prioridad a la higiene hospitalaria presenta un potencial de reducción de mortalidad casi nueve veces mayor (92 millones de vidas).
La resistencia a los antimicrobianos se perfila como una de las causas líderes de mortalidad global evitable hacia la mitad del siglo XXI, proyectando cerca de 2 millones de muertes directas anuales para 2050 si no se altera la trayectoria actual. La transición del perfil de riesgo hacia adultos mayores requiere adaptar las estrategias de infectología asistencial, optimizar el manejo de las infecciones intrahospitalarias y reforzar la vigilancia epidemiológica continua.