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Publicado el 22 de marzo de 2026

Estudio APERITIF

Rivaroxabán y trombosis ventricular tras infarto de miocardio

Un estudio multicéntrico evaluó los efectos de sumar una dosis baja del anticoagulante a la terapia antiplaquetaria doble (DAPT). ¿Qué se encontró?

Autor/a: Puymirat E, Soulat G, Lattuca B, Bouleti C, Delarche N, Roubille F, et al.

Fuente: JAMA Cardiol. 2026 Feb 25. Low-Dose Rivaroxaban to Prevent Left Ventricular Thrombosis After Anterior Myocardial Infarction: The APERITIF Randomized Clinical Trial

El trombo ventricular izquierdo es una complicación conocida del infarto agudo de miocardio (IAM), que incrementa el riesgo de embolia sistémica potencialmente mortal, accidente cerebrovascular y mortalidad.

La población crítica para esta complicación está conformada por pacientes que tuvieron infartos de gran extensión y en casos de IAMEST anterior. Aunque la ecocardiografía transtorácica (ETT) es el método más utilizado para detectar el evento, su sensibilidad es limitada en comparación con la resonancia magnética cardíaca (RMC) con realce de contraste, que detecta hasta cuatro veces más trombos. Con el uso de RMC, se han observado incidencias de trombosis del ventrículo izquierdo de hasta el 25 % en casos de IAMEST anterior.

En las guías clínicas, al respecto, encontramos discrepancias:

  • ACC/AHA (2025): Apoyan la anticoagulación para pacientes seleccionados (por ejemplo, aquellos con IAMEST anterior y disquinesia apical).
  • ESC (2023): Proporcionan orientación sobre diagnóstico y tratamiento, pero no abordan específicamente la prevención del trombo en el VI.

Un estudio de 2022 (Zhang et al.) sugirió una reducción del 92 % en el riesgo de trombo con dosis bajas de rivaroxabán, pero fue un estudio pequeño y dependiente de ecocardiografías, lo que generó la necesidad de una validación más rigurosa a través del ensayo APERITIF.

Metodología

El estudio fue un ensayo clínico multicéntrico, abierto, con evaluación de criterios de valoración cegados (diseño PROBE), anidado en el registro francés FRENCHIE.

Los sujetos fueron 560 pacientes adultos con IAMEST anterior, lesiones en la arteria descendente anterior izquierda y anomalías en el movimiento de la pared detectadas por ETT.

El grupo rivaroxabán (n=277) recibió DAPT más el anticoagulante (2,5 mg, dos veces al día) durante 4 semanas. El grupo control (n=283) recibió DAPT solo (aspirina ≤100 mg/día más clopidogrel 75 mg/día o ticagrelor 90 mg dos veces al día).

El criterio de valoración principal fue la presencia de trombo en el VI detectado por RMC a un mes.

Resultados

El análisis de intención de tratar (ITT) no mostró una diferencia estadística significativa entre los dos grupos en cuanto al objetivo primario.

Resultado a 1 mes
DAPT + Rivaroxabán (n=277)
DAPT solo (n=283)
Diferencia (IC 95 %)
p
Presencia de trombo en ventrículo izquierdo
13,7 % (38)
16,6 % (47)
-2,9% (-8,9 % a 3,2 %)
0,34
Diámetro del trombo (mediana)
9 mm
11 mm
-2 mm
N/A
 
No se observaron diferencias significativas en los eventos secundarios:
  • MACE (Muerte, IAM no fatal, ACV): 0,7 % en el grupo de rivaroxabán vs. 1,1 % en el grupo DAPT solo.
  • Rehospitalización total: 10,7 % con rivaroxabán vs. 8,7 % en el grupo control.
En el análisis de seguridad y hemorragias, la adición de rivaroxabán a la terapia antiplaquetaria doble aumentó la incidencia general de sangrado, impulsada principalmente por eventos menores:
  • Hemorragia total: 18,2 % en el grupo del rivaroxabán frente a 8,5 % en el grupo control.
  • Hemorragia menor (BARC tipo 1): significativamente más frecuente en el grupo de rivaroxabán (16,4 % vs. 7,2 %).
  • Hemorragia mayor (BARC  tipo 2): los resultados fueron comparables entre grupos (1,5 % vs. 0,7 %), lo que sugiere que el riesgo de eventos hemorrágicos graves no se incrementó de forma estadísticamente significativa en este período de cuatro semanas.

Discusión

Los investigadores destacan varios factores que pudieron influir en los resultados. La tasa de eventos fue menor a la esperada (15,2 % total), posiblemente debido al uso extendido de la intervención coronaria percutánea (ICP) primaria rápida y fármacos que mitigan la remodelación del ventrículo izquierdo.

Se observó que la prevalencia de trombos era menor en pacientes tratados con ticagrelor, en comparación con clopidogrel, independientemente del uso de rivaroxabán. Y, a diferencia del estudio previo de Zhang et al., que reportó un éxito notable, APERITIF utilizó RMC, que es más precisa, sugiriendo que los beneficios reales del rivaroxabán podrían ser mucho más modestos o inexistentes en este contexto.

Aún así, el estudio no alcanzó la potencia prevista, debido a que la incidencia de trombosis fue menor de lo estimado originalmente (se estimaba un 20 % en el grupo control y fue del 16,6 %). Además, aunque el criterio de valoración fue analizado de forma cegada mediante RMC, el diseño abierto pudo haber influido en la elección de otros tratamientos (como el uso diferencial de ticagrelor).

 

 

El ensayo APERITIF concluye que la adición de dosis bajas de rivaroxabán a la DAPT después de un IAMEST anterior no reduce de manera significativa la formación de trombos en el ventrículo izquierdo a un mes, pero sí aumenta el riesgo de hemorragias menores.

Los hallazgos sugieren que, bajo las prácticas clínicas actuales que incluyen revascularización rápida y antiplaquetarios potentes, el beneficio preventivo de añadir un anticoagulante oral a la DAPT es incierto y debe considerarse con precaución.