No se encontraron diferencias significativas entre los diferentes genotipos en cuanto a duración de la diabetes, edad de inicio, dosis diaria de insulina, frecuencia de complicaciones tardías, ausencia de péptido C, porcentaje de hemoglobina A1C o grado de alarma frente al inicio de un episodio de hipoglucemia.
En contraste, se demostró una correlación significativa entre el genotipo ECA y la actividad de la ECA en plasma, la cual fue dos veces mayor en el grupo DD que en el grupo II. El riesgo relativo de hipoglucemia grave durante los 2 años previos para el genotipo ID fue de 1.5 y para el genotipo DD resultó de 3.2 (ambos comparados con el genotipo II). Las diferencias fueron, primariamente, debido a que cada paciente con genotipo DD informó un gran número de episodios graves de hipoglucemia. Cuando se consideró la proporción de gente que refirió al menos un episodio de gravedad, las diferencias no fueron significativas en los diferentes genotipos (41% en el II, 43% en el ID y 54% en el DD).
Se confirmó una relación significativa entre la actividad de la ECA en plasma y la tasa de hipoglucemia grave, con un riesgo relativo de 1.4 con cada incremento de 10 U/L de la actividad plasmática de ECA. Otros factores de riesgo significativo para hipoglucemia grave fueron el deterioro de la alarma frente a un posible episodio de hipoglucemia, imposibilidad de detectar el péptido C, edad y evolución de la enfermedad superior a 20 años.
Además, en un análisis de variables múltiples, se evaluó la importancia relativa de la actividad plasmática de la ECA y el genotipo de ECA. Así, este análisis mostró una relación altamente significativa entre la actividad de la ECA en plasma y el riesgo de hipoglucemia grave. Los resultados señalan que el efecto del genotipo se encuentra mediado por la expresión fenotípica de la actividad de la ECA en plasma -por lo cual en los análisis posteriores se la incluyó como única variable-. Después de excluir las variables no significativas, se pudo encontrar una correlación significativa entre esta actividad y la tasa de hipoglucemia grave.
Debido a que la variable "alarma frente a un posible episodio de hipoglucemia" es una valoración personal y puede estar influida por los episodios previamente experimentados, se realizó un nuevo análisis omitiéndola. Según este modelo, los efectos de la actividad de la ECA, la duración de la diabetes y el porcentaje de hemoglobina A1C fueron determinantes significativos del riesgo de hipoglucemia grave. La relación entre actividad de la ECA en plasma e hipoglucemia grave fue significativamente mayor en el grupo de pacientes con deterioro de la alarma y péptido C negativo que en los otros grupos.
También se determinó el efecto de la actividad de la ECA en plasma sobre la relación entre porcentaje de hemoglobina A1C y el riesgo de hipoglucemia grave. Por último, en pacientes tratados con inhibidores de la ECA, se observó una mayoría de hombres con una duración m s prolongada de la enfermedad, mayores complicaciones microvasculares e hipertensión (HTA) respecto del grupo sin tratamiento. Asimismo, en el grupo con tratamiento se pudo determinar que la actividad de ECA en plasma se encontraba suprimida; el riesgo relativo de hipoglucemia grave (comparado con el grupo sin tratamiento) fue de 0.85. En general, en estos pacientes no se produciría un efecto significativo de inhibición de la ECA; por lo tanto, la relación entre genotipo y riesgo de hipoglucemia grave estaría disminuida.