El Movimiento de Recuperación (en salud mental). En primera instancia la autora ubica el tema de la recuperación (como concepto distinto de la rehabilitación) en su dimensión histórica, dentro de los EUA. Fue a principios de la década de los ´70 que pequeños grupos de ex pacientes organizaron este movimiento en el territorio de los EUA, influenciados por los movimientos de liberación de los negros, los gays y las mujeres. De modo conciente se propusieron combatir estigmas internalizados que los confrontan con la sociedad. Dentro de las acciones realizadas en este contexto puede mencionarse el reemplazo de términos tradicionales propios del lenguaje médico; por ejemplo, el término "paciente" fue sustituido por el de "consumidor".
Los principios más destacados de este movimiento son:
· apoderamiento (empowerment): transformación de la receptividad pasiva en asunción de un rol activo en el cuidado de la propia salud mental;
· autoayuda: es un instrumento para el apoderamiento a través de verse diferente y ensayando nuevos modos de interacción con el mundo;
· reivindicación: apunta al trabajo a favor de cambios políticos que beneficien a los afectados por estos problemas.
La autora se remite a los trabajos de Harding que efectuó un estudio longitudinal de pacientes internados en un hospital de Vermont que había desarrollado e implementado en los ´50 un programa de rehabilitación psicosocial, Halló Harding (2000) que dos tercios de los pacientes diagnosticados como esquizofrénicos, se recuperan.
Más recientemente la Asociación Nacional por la Salud Mental (NMHA, 2000) está promoviendo un programa nuevo, Diálogo para la Recuperación (Dialogue for Recovery) que se centra en promover la comunicación médico-consumidor. Esta asociación promueve una imagen del funcionamiento social de las personas afectadas por trastornos mentales que confronta con la noción de un deterioro progresivo insoslayable. Esta posición fuerza a reexaminar los discursos sociales corrientes sobre la enfermedad mental.
Los Consumidores-Profesionales. En 1997 Frese acuñó el término "prosumidores" (prosumers) para referirse a los profesionales (de la salud) que son también consumidores. Éstos son especialmente valorados por el paradigma de la recuperación, dado que poseen tanto la experiencia aprendida como la experiencia vivida. Pueden enseñar a los profesionales acerca de la experiencia subjetiva de los consumidores, y pueden ser tomados en serio por sus colegas en razón de su formación académica. El prosumidor será a veces el único profesional en el que el consumidor confiará, puesto que el movimiento de los consumidores le da un valor especial a la experiencia vivida.
El Modelo de la Recuperación. El modelo de la recuperación se contrapone al modelo médico. En éste el consumidor es un receptor pasivo de los cuidados del experto, que atiende a su paciente resolviendo los problemas de lo que no funciona; en algunos casos, además, el pronóstico pesimista descarta la misma posibilidad de que ciertos problemas tengan solución.
El modelo de la recuperación se basa sobre un sistema de promoción de la salud en el que los individuos definen activamente sus necesidades y colaboran con otros en el proceso de curación. Este modelo se desarrolla a partir de una perspectiva psico social, que enfatiza el rol primordial de los vínculos y relaciones en el proceso de recuperación, así como los efectos negativos de la discriminación social que pueden llegar a ser tan nocivos o peores que los del trastorno en sí.
El modelo de la recuperación descansa también en una ideología humanista que subraya la dimensión sobre todo humana de la relación profesional-consumidor. Por ejemplo Anthony (2000) sostiene que los consumidores poseen la llave de su recuperación y que el rol de los profesionales es tan solo facilitador de ese proceso. Es la persona total y no la enfermedad lo que está en la mira del profesional que trabaja desde esta posición ideológica.
Qué es la recuperación? A.C. Schiff entiende que en el paradigma de la recuperación hay perspectivas contrapuestas de lo que ésta significa. Desde el punto de vista de la rehabilitación se considera que la enfermedad mental es una discapacidad permanente y que la recuperación se logra a partir de aprender a negociar la vida y recuperar funcionamientos a la luz de tal discapacidad. Así, una vez que una persona a aprendido a vivir con su enfermedad estará en recuperación permanente.
Por el contrario, la perspectiva del apoderamiento pone en jaque la noción de enfermedad mental permanente. Su promotor principal, Daniel Fisher, sugiere que la enfermedad mental puede ser superada por completo, y quienes sostienen esta perspectiva consideran que el proceso de recuperación tiene un final, después del cual no puede ni debe seguir hablándose de recuperación de un trastorno, puesto que tal trastorno no existe más.
Cómo definen los consumidores la recuperación. Los consumidores destacan tres puntos en la recuperación, desde su vivencia personal:
· La recuperación involucra al self interno de cada uno. Conocerse, tener fe en sí mismo, ser capaz de ayudarse y ayudar a otros, integrar la mente y el espíritu son aspectos importantes en la recuperación.
· La recuperación involucra al rol social de cada uno. Hacer uso de los propios dones y talentos, ser necesario para otros y ser productivo, son parte esencial en la recuperación.
· La recuperación involucra el modo en que cada uno interactúa con el medio ambiente y vive la propia vida.. Disfrutar de la vida, asumir responsabilidades no entregarse, ser libre y sentirse seguro, son parte del proceso de recuperación.
El proceso de recuperación. La autora relata su experiencia personal y coincide en el desarrollo de ciertas fases, descritas por Young & Ensing (1999), a saber:
1. El inicio de la recuperación, que comprende tomar conciencia y aceptar la enfermedad, deseo y motivación para cambiar, y hallar una fuente de esperanza y de inspiración (en el caso de la autora del artículo, en su momento se trató de su gusto por la música y el canto).
2. La fase media, en la que se gana de nuevo lo perdido y se hacen movimientos progresivos. En esta fase es importante el apoderamiento, en estrecha relación con el responsabilizarse de la propia recuperación, y asumir la conducción del tratamiento conjuntamente con los profesionales. Es una fase de aprendizaje y redefinición. La autora expresa cómo en esa fase la enfermedad pasó a dejar de ser parte de su identidad (aunque entiende que siempre será una consumidora sobreviviente), y comienza un proceso de bienestar consigo mismo.
3. En la fase final descrita por Young & Ensing se procura mejorar la calidad de vida. Forman parte de esta etapa hallar nuevos potenciales en que el yo pueda hallar un funcionamiento óptimo, que en la autora del artículo se tradujo en su carrera profesional como asistente social especializada en salud mental).
Los desafíos al self. La autora expresa que en el proceso de la enfermedad-recuperación hay varios momentos en que el sentimiento de sí mismo se halla expuesto a desafíos. Primero, cuando debe confrontarse con el diagnóstico y la ideología prevalente que estigmatiza al enfermo mental. En el imaginario social está planteada la oposición "nosotros-ellos" en la cual quien padece un trastorno mental es ubicado en el "ellos". El diagnóstico debe hallar algún lugar en la identidad y replantearse los preconceptos acerca de la enfermedad mental (p.ej. el deterioro progresivo).
Otros momentos de desafío al self es cuando se sale de períodos agudos de la enfermedad, en que hay que reconciliarse consigo mismo e integrar los cambios (p.ej. físicos, como aumento de peso debido a la medicación) a la propia identidad.
A medida que la persona se recupera, dice la autora, hay una reconciliación con el self que se ha perdido. La enfermedad traumatiza la sensación de ser uno mismo, y ese sí mismo (self) necesita recuperarse. Distingue en esa recuperación cuatro pasos (Strauss, 1992). 1. Descubrir un self más activo, o sea darse cuenta que las propias acciones influyen en la vidas de cada uno y que es posible actuar en beneficio propio; 2. Hacer uso del reservorio personal de cada uno: probar fuerzas, sentirse más a gusto consigo mismo; 3. Poner al self en acción: reclamar un lugar en la sociedad, poner en duda discursos perjudiciales; 4. Apoderarse de los propios recursos y saber que se cuenta con uno mismo si es necesario. Son estos los pasos de adquisición de un self más seguro y confiado y la autora reconoce en este proceso su propia historia.
Artículo comentado y traducido por la Lic. Alicia Kasulin, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Psiquiatría.