En numerosos estudios, la ligadura de trompas se ha asociado con una disminución del riesgo de cáncer de ovarios. Un trabajo llevado a cabo en el Women´s College Hospital de Toronto (Canadá), analiza esta posible reducción del riesgo en mujeres portadoras de mutaciones genéticas en los genes BRCA1 o BRCA2, y por lo tanto con mayor riesgo de desarrollar dicho cáncer.
El estudio se llevó a cabo entre mujeres de Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña, y en las que se sabía que eran portadoras de dichas mutaciones por habérseles realizado pruebas genéticas, y con historia de cáncer de ovarios invasivo. Los autores investigaron los radios de probabilidad para desarrollar dicho cáncer si se practicaba la ligadura de trompas, y teniendo en cuenta factores tales como el uso de contraceptivos orales, historia de cáncer de mama y partos.
Entre los resultados que recoge la citada publicación se indica que en las portadoras de la mutación BRCA1, el riesgo está elevado en un 40 por ciento y en las que portan la mutación BRCA2 el riesgo se estima en un 25 por ciento.
La combinación de ligadura de trompas y haber utilizado contraceptivos orales estaba asociado con un efecto protector frente al cáncer en el caso de las portadoras de BRCA1; sin embargo, este efecto no se pudo demostrar entre las portadoras del BRCA2.
La ligadura de trompas es por lo tanto, y según los autores de este estudio, una posible opción para reducir el riesgo de cáncer de ovarios en mujeres con mutación genética BRCA1 y que han realizado su maternidad.
(El acceso a la fuente original requiere registración gratuita previa)