Es preciso recordar que si bien nuestra especialidad se circunscribe a los dientes o mejor dicho a la boca, casi nunca pensamos que esos dientes y esa boca están en una cabeza de un ser humano, con su propia personalidad, sus problemas, sus miedos y mientras no consideremos todas estas variables, nuestro tratamiento no podrá considerarse completo.
Una de las instancias que en la actualidad ocasionan más problemas en la boca está íntimamente ligado con la vida personal de los pacientes y si no incursionamos aunque sea someramente en ella, no podremos dar con la solución a las molestias que presenta nuestro paciente.
La situación a la que hacemos referencia es el "estrés", un asesino silencioso que cada vez cobra más víctimas; En la boca, la tensión nerviosa ocasiona diversos tipos de problemática; en primer término, la tensión no liberada que se acumula durante el día, favorece tanto al bruxismo como a la bricomanía, ya que el organismo requiere desechar el estado tensional a través de presión muscular; entre los músculos que más poder ejercen, están los músculos masticatorios, cuya fuerza aplicada a las superficies dentales es capaz de alcanzar hasta 900kg.
Naturalmente, esta enorme presión, similar al peso de un automóvil, provoca pulpitis crónica, ya que los dientes no están diseñados para soportar durante largo tiempo el esfuerzo de la oclusión; el paciente refiere odontalgia generalizada, rigidez matutina en los músculos masticatorios, dolor en la articulación, malestar al ocluir, dolor en la nuca y tensión en el cuello.
Muchos dentistas toman como única referencia diagnóstica la odontalgia, lo que ocasiona que el tratamiento esté dirigido exclusivamente a la eliminación del dolor dental, lo que provoca la realización de múltiples pulpectomías no indicadas en esta situación; naturalmente, el paciente dejará de sentir por un corto periodo de tiempo dolor dental, pero al cabo de unas cuantas semanas referirá que le están molestando los dientes al masticar, esto, debido a la inflamación de los tejidos parodontales.
Sin embargo la odontalgia no es el único problema que acarrea el estrés, también se presentan hipertrofias de los músculos masticatorios, que causan asimetría facial, dificultad para masticar y dolor; el paciente estresado suele tener gingivitis y parodontitis y manifiesta sangrado en las encías, provocado o espontáneo, acompañado de sensación de agrandamiento de los dientes, "como si estuvieran salidos".
El resultado final de la falta de tratamiento adecuado al problema tensional, es la alteración de la articulación temporomandibular, lo que provocará desde ligeras molestias al masticar alimentos duros o "correosos", hasta trismus y parálisis.
Y todo por no habernos adentrado un poco en los problemas del ser humano que es nuestro paciente, si nos hubiéramos tomado el tiempo de platicar un poco con esa persona que llega a poner su salud en nuestras manos, se pudiera haber realizado un diagnóstico acertado y un tratamiento adecuado y sencillo que no sólo resolviera su problema, sino le devolvería la fe en la capacidad médica de los dentistas.
Una manera adecuada de resolver el síndrome traumático por tensión nerviosa, es por principio de cuentas aconsejar al paciente algunas formas de desechar el estrés, sobre todo antes de irse a dormir. Para lograrlo se puede realizar ejercicio, sobre todo natación o algún deporte lúdico como tenis o squash; también los aeróbicos y la gimnasia o jazz, dan un resultado satisfactorio.
En algunos pacientes ha funcionado la relajación intelectual, ya sea a través de la lectura, la escritura o la meditación; por último, algunos pacientes han tenido que recurrir a especialistas, sobre todo psicólogos o psicoanalistas, que les ayudan a descubrir las causas de su angustia y dificultad para manejar la tensión nerviosa.
Concomitantes a estos tratamientos, están los que se aplican directamente a la boca como son: guarda oclusal de placas de acetato de bajo espesor, ingestión de miorrelajantes y antinflamatorios no esteroides, aplicación de calor húmedo sobre la musculatura masticatoria y eliminación de puntos altos y maloclusiones.
Definitivamente, la inversión de tiempo suficiente para conocer a nuestro paciente, incidirá en un mejor tratamiento en cualquier problema presente en su boca, pero sobre todo, seremos considerados médicos capaces y competentes e incluso llegaremos a ser buenos amigos de aquellas personas que han puesto en nuestras manos su salud, lo que indudablemente redundará en que nuestro consultorio sea altamente concurrido y nuestras ganancias se incrementen de forma sustancial.