El estudio de los defectos genéticos, a través de la prueba de las vellosidades coriónicas en los primeros meses del embarazo, no aumenta el riesgo de aborto, según se publica en “Obstetrics and Gynecology”. La prueba consiste en extraer muestras de la estructura fetal que formará la placenta con una aguja. El proceso se puede realizar a partir de la décima semana de gestación y proporciona células de origen fetal que se analizan para identificar anomalías cromosómicas.
Siempre ha existido preocupación por el riesgo de aborto derivado del procedimiento. Pero la tasa de aborto espontáneo, después de la extracción de las muestras de vellosidades coriónicas fue similar a la registrada entre las mujeres a las que no se les realizó ese procedimiento invasivo, según un estudio de la Washington University School of Medicine (Estados Unidos), .
"Con las nuevas recomendaciones de control diagnóstico de las anomalías cromosómicas, se espera que aumente la demanda del diagnóstico prenatal", indicó el equipo investigador. "Es importante proporcionar información confiable sobre la tasa de aborto y los factores de riesgo potenciales durante la consulta antes de una prueba invasiva", añadieron los autores.
Los investigadores usaron la información disponible en la base de datos de diagnósticos prenatales en su institución sobre todas las embarazadas atendidas entre 1990 y el 2006.
El equipo, dirigido por el Dr. Anthony O. Odibo, comparó las tasas de aborto antes de la semana 24 de gestación en mujeres a las que se les realizó la prueba de las vellosidades coriónicas y aquellas a las que no se les habían hecho pruebas invasivas.
Las tasas de aborto en el grupo de mujeres al que se le había hecho la prueba (5.148) y el de aquellas a las que no se les había efectuado (4.803) fueron del 2,7% y del 3,3%, respectivamente, una diferencia estadísticamente no significativa.
Con todo, algunas mujeres parecieron tener mayor riesgo de sufrir un aborto después de la prueba, como las afroamericanas y las menores de 25 años, entre otras.