Entrevistas

Publicado el 19 de agosto de 2001

Dr. Jorge Hamer*, especialista en Ginecología y Obstetricia, Especialista en Ecografía

Primera operación intraútero en la Argentina

El pasado 29 de mayo un equipo del Centro de Diagnóstico y Tratamiento Fetal del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas Norberto Quirno (Cemic) operó dentro del útero de su madre a un nonato para corregir una malformación. IntraMed entrevisto al Dr. Jorge Hamer, el médico que detectó la anomalía y participó, el 24 de julio, la cesárea en la que nació en bebé.

Autor/a: Por IntraMed

¿Cómo se contactó esta paciente con usted?

La paciente había perdido un embarazo anterior y como le costaba quedar embarazada, me vino a consultar. Realizamos junto con los Dres Goñi una estimulación de la ovulación en nuestro consultorio y quedó embarazada. En un control ecográfico de rutina -nosotros le hacemos a toda paciente embarazada una ecografía morfológica entre las semanas 15 y 17 de embarazo para detectar en el feto patologías morfológicas, si las tiene- encontramos la alteración en este feto.

¿Cuál fue la patología que encontraron?

El bebé padecía una afección llamada mielomeningocele o espina bífida.

Últimamente se ha difundido con insistencia la relación entre la ingesta de ácido fólico y la prevención de defectos de cierre en el tubo neural. ¿La paciente consumía ácido fólico?

Sí, lo estaba tomando en forma periconcepcional (dos meses antes de quedar embarazada). Sin embargo me gustaría aclarar que los trabajos publicados dicen que este suplemento solamente tiene efectividad importante en aquellas pacientes que han tenido antecedentes de patologías de cierre del tubo neural. Se ha visto que en el 50% de las recidivas (que son el 10%) desaparece el problema. Hay un solo trabajo que sostiene que se comprobó el mismo efecto en pacientes sin antecedentes, nulíparas. Pero como el ácido fólico es totalmente inocuo, se empezó a dar en forma global.

¿ La paciente se hizo algún estudio cromosómico?

Si bien la paciente tiene 37 años, esta enfermedad no está relacionada con la edad materna con lo cual uno no sugiere esas posibilidades diagnósticas. La incidencia de esta enfermedad en los EEUU varía entre 1 en 500 a 1 en 1000 casos de nacimientos vivos.
Nuestra paciente se hizo una ecografía morfológica de rutina y, ante un hallazgo patológico, sugerimos hacer un estudio cromosómico del feto porque, ante cualquier malformación, lo que hay que describir o investigar es que el feto sea normal cromosómicamente.
Una vez que hicimos el diagnóstico derivamos a la embarazada a un centro de genética donde se le hizo la punción. Con todos los resultados llegó al Cemic al tiempo que nosotros nos enteramos de la presencia del Dr. Michael Harrison -especialista en operaciones intraútero- en la Argentina.