El accidente cerebrovascular (ACV) constituye la segunda causa más común de muerte, de ahí la importancia que tiene su prevención (1). Pero como los tratamientos tanto médicos como quirúrgicos incluyen un riesgo y también un costo, se requiere dirigir estas terapias solamente hacia aquellos pacientes con alto riesgo de presentar un ACV y que pueden obtener por lo tanto, el máximo beneficio (2).
Selección de los pacientes
Los pacientes que se constituyen en fuertes candidatos a tener un ACV y por lo tanto son pasibles de un enfoque terapéutico son aquellos que:
- Han tenido un ACV previo
- Han tenido episodios de isquemia cerebral transitoria
- Han tenido o tienen enfermedad coronaria y/o vascular periférica
- Son hipertensos severos
- Tienen tres o más factores de riesgo que no sean hipertensión
- Tienen fibrilación auricular