El virus de la hepatitis C (VHC) se chequea para diagnosticar la transmisión y, una vez comprobada, actuar sobre la enfermedad, pero, por el momento, no hay posibilidades de actuar sobre su prevención.
Siempre que se produzca un accidente, se tratará de obtener serologías basales del accidentado y de la fuente del material contaminante. Al hablar de serología de la fuente, nos referimos a la serología de la persona de quien procede el material contaminado, no de la jeringa, aguja u otro objeto contaminado, ya que la confiabilidad de los resultados de esos estudios de materiales no es conocida.
Los estudios que deben solicitarse de inmediato son:

Ante el accidente que expone a una persona al VIH, se consideran exposiciones de riesgo las heridas cortopunzantes, el contacto con piel lesionada, el contacto muy prolongado con piel sana, y el contacto con mucosa de algún fluido considerado contaminante.

Cuando se evalúa un accidente, debe tenerse en cuenta:
· Si hay sangre visible en el instrumento, y si este tiene cavidad que puede almacenar sangre (ej: aguja hueca).
· Si el instrumento proviene de una vena o arteria del paciente fuente.
· La profundidad de la herida.
· La procedencia del fluido contaminante: el estado del paciente, y su carga viral.
El riesgo de seroconversión postaccidente cortopunzante es aproximadamente de 0,3%, y después de una exposición mucosa es de 0,09%.
De los pacientes que seroconvierten, el 95% lo hace antes de los seis meses.
Los antirretrovirales han demostrado disminuir la seroconversión.