Aunque no existen datos definitivos sobre la incidencia y la prevalencia real de la dermatitis atópica (DA) en España, uno de los déficits cuya resolución reclama urgencia, los expertos llaman la atención sobre el considerable aumento de casos detectado en los últimos años tanto en las consultas de atención primaria como en las de dermatología y pediatría. Se estima que la prevalencia de esta enfermedad se ha triplicado en los últimos 30 años en nuestro país y 2-5 veces en las dos últimas décadas en todo el mundo.
El estilo de vida occidental, el aumento de la edad materna, la polución, el tabaquismo materno, la migración de áreas rurales hacia centros urbanos, los cambios ambientales y, entre otros factores, la exposición temprana a pólenes, ácaros o alergenos, están facilitando la extensión de esta enfermedad en individuos genéticamente susceptibles.
Actualmente se estima que un 5-15% de la población general presenta DA, un trastorno dermatológico crónico que llegan a experimentar cerca del 20% de los niños. Sus consecuencias van desde la vertiente económica hasta de relaciones sociales, y tiene un impacto negativo en los estudios/trabajo y en la calidad de vida de los afectados.
“Noches de sueño interrumpido y de mala calidad, cuidados especiales con la alimentación, atención pormenorizada en el lavado de ropas y su composición, utilización de jabones específicos o la necesidad de hacer un secado especial de la piel son algunas de las múltiples consecuencias que sufren los afectados por esta enfermedad y sus familiares más directos”, resalta José Diniz Almedia, secretario ejecutivo de la Asociación Española de Pacientes y Familiares con DA, una de las organizaciones convocantes del Día de la Dermatitis Atópica, en colaboración con el Ministerio de Sanidad y Política Social, la Academia Española de Dermatología y Venereología, la Asociación Española de Pediatría y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.
Su alta prevalencia, su controvertido tratamiento, el impacto negativo que tiene sobre la calidad de vida de padres e hijos y la incomprensión y desconocimiento social que sigue existiendo en relación con este trastorno ponen de manifiesto la necesidad de convocar este Día. “Queremos hacer una llamada de atención sobre la dimensión que está adquiriendo un problema en claro crecimiento, para el que reclamamos una más seria dedicación en atención médica e investigación básica”, afirma el representante de ADEA, que añade que uno de los aspectos más preocupantes para los pacientes es el elevado coste de los productos para el tratamiento de la dermatitis, agravado por la necesidad de su uso constante.
Además, y recogiendo el sentir del colectivo, el portavoz de los afectados manifiesta su queja por la falta de atención que las autoridades sanitarias prestan a esta enfermedad, y subraya la frecuencia de los brotes y el nerviosismo que provocan —en el afectado y su entorno— y la deficiente interpretación que hacen de las instrucciones que reciben del médico —no siempre claras y suficientes—, lo que determina que a menudo los pacientes busquen soluciones no siempre académicas.
La DA es una enfermedad eminentemente cosmopolita, con mayor presencia en zonas urbanas, que afecta a todas las razas y etnias, y que se presenta por igual en ambos sexos, aunque en el ámbito pediátrico suele ser más frecuente en niños que en niñas (2:1), tendencia que se invierte en la adolescencia y la edad adulta. Se desconoce su verdadera causa, aunque se sabe que tiene un claro componente genético y que su manifestación se asocia frecuentemente con el estilo de vida de los países desarrollados.
La DA tiene una especial repercusión en las consultas de pediatría. Tal y como destaca el Dr. José García Sicilia, pediatra del Hospital La Paz de Madrid, “con variaciones estacionales y geográficas, es fácil que genere globalmente un 5% de las consultas pediátricas, bien como motivo de consulta o asociado a otros problemas”.
Los cálculos más recientes señalan que hasta un 18% de la población infantil presenta DA. En la mayor parte de los casos —en torno al 60%— el trastorno se consigue diagnosticar antes de cumplirse el primer año de vida; de hecho, en 8 de cada 10 pacientes la enfermedad ha debutado antes de los 5 años.
Fácil de diagnosticar y difícil de tratar, así califica esta patología el Dr. José Carlos Moreno, vicepresidente de la Academia Española de Dermatología y Venererología, que apostilla que, aunque por sí misma la atopia, en su manifestación cutánea, no pone en peligro la vida, su presentación insidiosa, su duración prolongada, la reactivación injustificada, el impacto en el bienestar general del que la presenta, con frecuente repercusión en los que con él conviven, y los elevados costes directos e indirectos que genera convierten a la DA en un verdadero problema de salud pública.