Noticias médicas

/ Publicado el 9 de septiembre de 2005

En Estocolmo, Suecia

Premian un estudio de cardiólogos argentinos

Importante premio en el Congreso Europeo de Cardiología 2005

Desde su aparición, los stents liberadores de droga -esas diminutas mallas metálicas que se colocan en el interior de las arterias para mantenerlas destapadas luego de una angioplastia- han ganado cada vez más terreno en la cardiología intervencionista. Sin embargo, su elevado costo ha llevado a buscar nuevas alternativas menos onerosas, pero igualmente efectivas.

Un estudio realizado por investigadores de los sanatorios Otamendi y Las Lomas demuestra que en pacientes con angina de pecho los stents comunes combinados con el uso de rapamicina por vía oral reducen en un 72% las posibilidades de que las arterias desobstruidas vuelvan a cerrarse. El estudio presentado en el Congreso Anual de la Sociedad Europea de Cardiología que se realiza en Estocolmo, Suecia, obtuvo el premio al mejor trabajo sobre cardiología intervencionista.

"Nuestros resultados coinciden con otros dos estudios presentados aquí en el congreso -dijo a LA NACION el doctor Alfredo Rodríguez, principal autor del trabajo, en comunicación telefónica desde Estocolmo-: sugieren que la rapamicina por vía oral asociada con stents comunes puede ser una alternativa eficaz para pacientes con angina de pecho no diabéticos, en donde las arterias comprometidas son medianas, y para los que por alguna razón no puedan tomar la medicación que se indica cuando se coloca un stent liberador de drogas."

Como explica el doctor Rodríguez, director del Centro de Estudios en Cardiología Intervencionista del Sanatorio Otamendi, los stents liberadores de drogas que evitan que las arterias vuelvan a cerrarse están indicados especialmente en pacientes diabéticos y en aquellos en que las arterias afectadas miden menos de 2,5 mm de diámetro.

Pero más allá de su elevado costo, recientes estudios sugieren que los stents liberadores de drogas pueden aumentar el riesgo de trombosis -esto es la formación de coágulos capaces de devenir en infarto- en los casos en los que los pacientes abandonan antes de tiempo las drogas que evitan su formación.

Ante ese potencial riesgo, dijo Rodríguez, "los stents comunes combinados con rapamicina por vía oral parecen una posible alternativa".

Sebastián A. Ríos