"Respaldo el uso del calendario de vacunación recomendado y las vacunas que recibe la población", manifestó en forma contundente el profesor Neal Halsey, director del Centro de Calidad de Vacunas de la Universidad Johns Hopkins, en los Estados Unidos.
Durante su visita al país para participar del II Capítulo Pediátrico y Neonatológico de las VIII Jornadas Franco-argentinas de Medicina y Cirugía, organizado por el Hospital Francés y auspiciado por la Sociedad Argentina de Pediatría, el doctor Halsey dialogó con LA NACION sobre algunas de las preocupaciones y los mitos más comunes sobre la seguridad de las vacunas.
"Su beneficio es superior a los efectos adversos que pueden tener, que suelen ser leves y bien tolerados por los chicos -afirmó el reconocido experto-. El punto de equilibrio en este tema es que al comparar ese riesgo potencial con el que producen las enfermedades como el sarampión, el tétanos o la tos convulsa, los beneficios que dan las vacunas son altamente superiores."
Esta preocupación sobre los efectos perjudiciales dio lugar a varios mitos; entre éstos, que las vacunas en el calendario son demasiadas.
"Esto no es verdad -aseguró Halsey-. En realidad, las vacunas son seguras y exponen al sistema inmune a antígenos más puros que las infecciones naturales, por lo que es muy bueno tener la cantidad de vacunas que tenemos."
Y el doctor Halsey sabe de lo que habla. Entre 1995 y 1999, fue editor del Red Book, el famoso "libro rojo" de consulta obligatoria para los pediatras y que cada tres años publica el Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría con las recomendaciones más actualizadas sobre las enfermedades infecciosas y las inmunizaciones de lactantes, niños y adolescentes. Hoy, su versión on line se puede consultar en aapredbook.aappublications.org .
"Siempre hay cambios que justifican agregar vacunas nuevas, con la consecuente aparición de renovadas preocupaciones -comentó-. Pero lo importante es contar con un proceso que permita evaluar la información a medida que ésta va apareciendo."
Entre mitos y temores
Otro mito es el que relaciona a la triple viral (sarampión, papera y rubéola), cuya primera dosis se recibe a los 12 meses con el autismo. El origen se remonta a 1998, cuando el doctor Andrew Wakefield, del Reino Unido, publicó un trabajo en la revista The Lancet, que acusó a la vacuna de desencadenar autismo en los chicos.
"Wakefield promovió hace unos años que esa combinación [de vacunas] podía causar autismo. Probamos que esa hipótesis era absolutamente falsa y no sólo que la vacuna no causa autismo, sino que es altamente segura y protege contra tres enfermedades graves", destacó Halsey.
El origen de estos mitos puede rastrearse en estudios orientados a ciertos resultados y su difusión o a la relación de sucesos sin evidencia científica. "El problema más frecuente es la asociación temporal con ciertos casos que toman conocimiento público. Desde el punto de vista de la buena ciencia, eso lo evaluamos con estudios en los pacientes afectados en busca de evidencia de laboratorio o indagamos si el riesgo de un evento adverso es mayor después de la vacunación", explicó Halsey.
Además de investigación y enseñanza, el Centro de Calidad de Vacunas de la Universidad Johns Hopkins responde a los temores y las dudas más frecuentes en padres y pediatras.
Una encuesta a 1600 padres de la Red Nacional para la Información sobre Inmunizaciones (EE.UU.) identificó que las tres preocupaciones más recurrentes son que el sistema inmune de los chicos se puede debilitar con tantas vacunas, que reciben más vacunas de lo necesario y que las vacunas no siempre demuestran ser seguras antes de su aprobación.
Según Halsey, la mayoría de los países, incluida la Argentina, tiene adecuados paneles de expertos para revisar la calidad de las vacunas, conceder la licencia necesaria y aprobar su uso, además de otros grupos que hacen las recomendaciones para su administración.
"Ambos trabajan de manera separada e independiente y este mecanismo es el que da confianza de que alguien está mirando la seguridad en todo momento", indicó el experto de la Universidad Johns Hopkins de los EE.UU.
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
Publicado el 9 de septiembre de 2005
A menudo hay mitos y dudas sobre sus potenciales efectos
Las vacunas infantiles, absueltas
Un experto de los EE.UU. en inmunizaciones afirma que su utilidad está demostrada
Fuente: LA NACION | 11.09.2005 | Página 19 | Ciencia/Salud
"Respaldo el uso del calendario de vacunación recomendado y las vacunas que recibe la población", manifestó en forma contundente el profesor Neal Halsey, director del Centro de Calidad de Vacunas de la Universidad Johns Hopkins, en los Estados Unidos.
Durante su visita al país para participar del II Capítulo Pediátrico y Neonatológico de las VIII Jornadas Franco-argentinas de Medicina y Cirugía, organizado por el Hospital Francés y auspiciado por la Sociedad Argentina de Pediatría, el doctor Halsey dialogó con LA NACION sobre algunas de las preocupaciones y los mitos más comunes sobre la seguridad de las vacunas.
"Su beneficio es superior a los efectos adversos que pueden tener, que suelen ser leves y bien tolerados por los chicos -afirmó el reconocido experto-. El punto de equilibrio en este tema es que al comparar ese riesgo potencial con el que producen las enfermedades como el sarampión, el tétanos o la tos convulsa, los beneficios que dan las vacunas son altamente superiores."
Esta preocupación sobre los efectos perjudiciales dio lugar a varios mitos; entre éstos, que las vacunas en el calendario son demasiadas.
"Esto no es verdad -aseguró Halsey-. En realidad, las vacunas son seguras y exponen al sistema inmune a antígenos más puros que las infecciones naturales, por lo que es muy bueno tener la cantidad de vacunas que tenemos."
Y el doctor Halsey sabe de lo que habla. Entre 1995 y 1999, fue editor del Red Book, el famoso "libro rojo" de consulta obligatoria para los pediatras y que cada tres años publica el Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría con las recomendaciones más actualizadas sobre las enfermedades infecciosas y las inmunizaciones de lactantes, niños y adolescentes. Hoy, su versión on line se puede consultar en aapredbook.aappublications.org .
"Siempre hay cambios que justifican agregar vacunas nuevas, con la consecuente aparición de renovadas preocupaciones -comentó-. Pero lo importante es contar con un proceso que permita evaluar la información a medida que ésta va apareciendo."
Entre mitos y temores
Otro mito es el que relaciona a la triple viral (sarampión, papera y rubéola), cuya primera dosis se recibe a los 12 meses con el autismo. El origen se remonta a 1998, cuando el doctor Andrew Wakefield, del Reino Unido, publicó un trabajo en la revista The Lancet, que acusó a la vacuna de desencadenar autismo en los chicos.
"Wakefield promovió hace unos años que esa combinación [de vacunas] podía causar autismo. Probamos que esa hipótesis era absolutamente falsa y no sólo que la vacuna no causa autismo, sino que es altamente segura y protege contra tres enfermedades graves", destacó Halsey.
El origen de estos mitos puede rastrearse en estudios orientados a ciertos resultados y su difusión o a la relación de sucesos sin evidencia científica. "El problema más frecuente es la asociación temporal con ciertos casos que toman conocimiento público. Desde el punto de vista de la buena ciencia, eso lo evaluamos con estudios en los pacientes afectados en busca de evidencia de laboratorio o indagamos si el riesgo de un evento adverso es mayor después de la vacunación", explicó Halsey.
Además de investigación y enseñanza, el Centro de Calidad de Vacunas de la Universidad Johns Hopkins responde a los temores y las dudas más frecuentes en padres y pediatras.
Una encuesta a 1600 padres de la Red Nacional para la Información sobre Inmunizaciones (EE.UU.) identificó que las tres preocupaciones más recurrentes son que el sistema inmune de los chicos se puede debilitar con tantas vacunas, que reciben más vacunas de lo necesario y que las vacunas no siempre demuestran ser seguras antes de su aprobación.
Según Halsey, la mayoría de los países, incluida la Argentina, tiene adecuados paneles de expertos para revisar la calidad de las vacunas, conceder la licencia necesaria y aprobar su uso, además de otros grupos que hacen las recomendaciones para su administración.
"Ambos trabajan de manera separada e independiente y este mecanismo es el que da confianza de que alguien está mirando la seguridad en todo momento", indicó el experto de la Universidad Johns Hopkins de los EE.UU.
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION