La diabetes mellitus tipo 2 (DM-2) está aumentando en tasas diferentes según las poblaciones. En los países desarrollados de Europa, donde el aumento es relativamente lento, la frecuencia de la DM-2 ajustada a la edad es del 5% en los descendientes de europeos, mientras que es del 40% en las poblaciones en desarrollo. En esta últimas, la progresiva occidentalización aumentó rápidamente la frecuencia de DM-2. Por ejemplo, de acuerdo a tendencias actuales se espera que para el año 2030, la frecuencia de la DM-2 se duplique en China y en la India, mientras que el crecimiento global de la DM-2 será del 61%. Los fenómenos de China y de la India se deberían en parte a un aumento de la frecuencia de la DM-2 entre los adolescentes y adultos jóvenes.
Según la hipótesis genética del ahorro, mientras que nuestros antepasados del paleolítico y del mesolítico eran cazadores que consumían mucha energía en busca de su presa para la alimentación cotidiana, el ser humano actual vive en un mundo donde el alimento está al alcance de la mano. Además, el esfuerzo físico que le insume alimentarse es abismalmente inferior al que le insumía al hombre prehistórico. Sin embargo, esta hipótesis no explica las marcadas diferencias regionales y étnicas observadas en las tasas de DM-2.
Las observaciones en cerdos sugieren que la resistencia a la diabetes está relacionada a fenómenos ambientales recientes. Hace aproximadamente 500 años, fue dejada en libertad en una zona de Islandia una colonia de cerdos. A partir de ese momento vivieron en un ambiente caracterizado por la escasa disponibilidad de alimentos y por un aumento del consumo de energía. Cuando estos cerdos fueron posteriormente incorporados a piaras de cerdos alimentados con elevadas calorías y una baja actividad física, desarrollaron obesidad e hiperglucemia, mientras que los otros cerdos no.
¿Pero como este fenómeno explica que los descendientes de europeos sean más resistentes a la DM-2 que la mayoría de otros grupos étnicos en un ambiente occidentalizado? Los europeos fueron expuestos desde mucho antes a un ambiente occidentalizado o diabetogénico, de hecho ellos lo inventaron. Por lo tanto, fueron “seleccionados” por su capacidad de adaptarse a semejante ambiente. Durante varios miles de años, lo europeos se alimentaron en forma estable y desarrollaron herramientas de trabajo que redujeron el consumo de energía. En cambio, otras poblaciones que se incorporaron más recientemente a este ambiente diabetogénico están más expuestas y por lo tanto tienen tasas más elevadas de DM-2.
Los argumentos que respaldan esta hipótesis son:
- La DM-2 es rara entre los europeos que tienen menos de 45 años. Esta es precisamente la edad en que el mecanismo de la selección eliminó a los individuos que eran susceptibles a la DM-2 en una edad más precoz (durante los años reproductivos).
- En los países en desarrollo la DM-2, ocurre durante los años reproductivos
- La presencia de DM-2 durante los años reproductivos aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muerte prematura.
- Las mujeres hiperglucémicas tienen mayor tasa de ovario poliquístico e irregularidades menstruales que afectan la fertilidad.
- Las observaciones antropológicas sugieren que los abuelos sanos, son importantes para el grupo familiar ya que colaboran en el cuidado de sus nietos que tendrán mayores posibilidades de desarrollarse con salud. Esto también contribuiría a una menor incidencia de DM-2 en la infancia y adolescencia.
- A semejanza de la colonia de cerdos de Islandia, los mecanismos de la selección necesitarían actuar durante pocas centurias para cambiar el fenotipo de la población.
Si las personas con DM-2 tienen un 10% menos de posibilidades de reproducirse que las personas sin diabetes, se necesitarán entre 12 y 25 generaciones para que la frecuencia de la DM-2 descienda del 40% observado en las poblaciones en desarrollo al 5%-10% de los descendientes de europeos. En otros términos, necesitan ese número de generaciones para adaptarse al nuevo ambiente diabetogénico (Figura 1).

Figura 1. Frecuencia de la DM-2 en poblaciones desarrollada y en poblaciones en desarrollo. La primera ya se adaptó genéticamente a un ambiente diabetogénico la segunda necesita entre 12 y 25 generaciones para adaptarse. Las flechas indican el proceso de adaptación a través de las generaciones.
Por otro lado, se está observando un aumento de la tasa de DM-2 en los países desarrollados cuyos habitantes se supone que se adaptaron al medio diabetogénico. Lo que probablemente está ocurriendo es que el ambiente diabetogénico en los países desarrollados se tornó aún más diabetogénico. Este aumento de la tasa de la DM-2 no podrá revertirse mientras sigan los cambios ambientales y los beneficios de los tratamientos actuales interfieran con la capacidad de las poblaciones para adaptarse.
La solución queda en manos de los gobiernos que pueden y deben cambiar la estructura económica y ambiental de la civilización occidental para promover la actividad física, las dietas saludables y reducir el estrés metabólico.
Aspectos destacados
¿Qué se sabía del tema?
La DM-2 tiene una incidencia del 5-10% en los países desarrollados y la tendencia va en aumento.
Existe disparidad en las tasas de DM-2 entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. En éste último la tasa se aproxima al 50%
¿Qué aporta el estudio?
La menor tasa de DM-2 en los países desarrollados se debe a una adaptación a través de generaciones a un ambiente diabetogénico caracterizado por una menor actividad física y un mayor acceso a los alimentos especialmente de altas calorías.
En el mundo en desarrollo que hace pocas generaciones se incorporó a un ambiente diabetogénico, aún no se formaron los mecanismos de defensa o de adaptación y se calcula que requerirá entre 12 y 25 generaciones para que la tasa de DM-2 se iguale a la del mundo desarrollado.
Por otra parte, en el mismo mundo desarrollado está aumentando la tasa de DM-2 y se supone que se debe a un mayor incremento del ambiente diabetogénico.
¿Cómo se vincula a la práctica?
La solución queda en manos de los gobiernos que pueden y deben cambiar la estructura económica y ambiental de la civilización occidental para promover la actividad física, las dietas saludables y reducir el estrés metabólico.