En primer lugar éste es un término médico que no usan los pacientes. Ellos hablan de dolor abdominal, distensión, eructos, náuseas, gases, pesadez abdominal, digestión lenta. Segundo, las definiciones de dispepsia no han sido estandardizadas hasta recientemente lo que conllevó a que cualquier entidad sea en la práctica rotulada como dispepsia.
Los pacientes describen sus síntomas de manera muy variable lo que dificulta notablemente los trabajos de investigación clínica y epidemiológicos. Además, los estudios de percepción de sensaciones en respuesta a estímulos en el intestino, han mostrado que el mismo estímulo provoca distintos síntomas en dos personas diferentes.
La dispepsia es una entidad cuya definición ha originado numerosas controversias a lo largo de la historia. En la mayoría de los casos se destaca que esta entidad incluye a un conjunto de síntomas que afectan fundamentalmente el hemiabdomen superior y que no están relacionados al funcionamiento del colon como es el caso del sindrome de intestino irritable. Algunas definiciones relacionan el inicio de los síntomas a la ingesta de alimentos mientras que otras incluyen síntomas que claramente se generan por reflujo gastroesofágico. Todo esto ha generado una gran confusión. Para complicar aún más la situación diversas enfermedades bien conocidas se han considerado conjuntamente con la dispepsia. Todos sabemos que en la práctica clínica es frecuente ver que se asocia a la litiasis vesicular con la dispepsia, cuando no hay evidencias concretas de tal asociación.
La definición aceptada de dispepsia es la elaborada en la reunión de consenso de Roma de 1991, que fue revisada en 1999, que dice que "es el dolor o disconfort centrado en el hemiabdomen superior", excluyendo claramente a los pacientes con síntomas de reflujo y a los que padecen de sindrome de intestino irritable, que tienen síntomas asociados a cambios en la frecuencia y forma de las deposiciones y que alivian con las deposiciones.
Diagnóstico:
El diagnóstico de dispepsia es un diagnóstico por exclusión donde lo más importante es no pasar por alto una enfermedad orgánica. En diversas estadísticas se ha observado que es común atribuir a trastornos funcionales síntomas que son originados por patología orgánica, lo que lleva a un notable retardo en el diagnóstico correcto. La edad puede ser un parámetro de ayuda ya que un individuo joven es más probable que tenga un trastorno funcional, por lo tanto es válido no someterlo inicialmente a estudios invasivos y realizar un tratamiento de prueba para patología funcional. Cuando existen síntomas de enfermedad orgánica como vómitos persistentes, pérdida de peso, disfagia, dolor continuo, el paciente debe ser sometido de entrada a estudios diagnóstico que nos lleven a descartar patología no funcional y se debe ser exhaustivo en su búsqueda.
* Reproducido con permiso de Gastroenlared