Difícilmente se nos venga a la mente como un riesgo. La tuberculosis (TBC), que llegó a ser llamada “la enfermedad” o “la peste blanca” en el siglo XIX (cuando era responsable de casi un 25% de todas las muertes en Europa), nos suena a historia antigua. Pero lo cierto es que sigue siendo mortal, y está entre nosotros.
“La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más mortales en las Américas (el destacado es nuestro), donde cada día se diagnostican 900 casos y 100 personas pierden la vida. Si bien se han logrado avances en la lucha contra esta enfermedad, la pandemia de Covid-19, que exacerbó las desigualdades socioeconómicas, ha provocado un retroceso en la región”, señalaba hace poco más de un año la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Claro que en ese mismo texto, el director de la OPS, Jarbas Barbosa da Silva, destacó lo bueno que también está pasando: “aunque la situación es grave, hay razones para ser optimistas. Disponemos de tecnologías e innovaciones que pueden ayudarnos a revertir esta tendencia”, afirmó.
Y en estos tiempos tan revueltos, está muy bueno poder dar noticias que abran esperanzas. Una de ellas son los avances que está logrando Perú en el abordaje de la TBC. Ya a fines del año pasado había dado un gran primer paso: en noviembre, una nota de prensa del Ministerio de Salud informaba que iba a iniciar los traslados, a centros de salud distantes de Lima (situados en las regiones de Amazonas, Áncash, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huánuco, Loreto y Pasco) de nueve equipos de radiología digital con inteligencia artificial para diagnóstico en el primer nivel de atención. “Estos equipos son fáciles de armar y de usar, y permiten llevar la capacidad diagnóstica a cualquier parte del país; (…) se espera que este equipamiento permita realizar el tamizaje en las comunidades en riesgo y priorizadas, y fortalecer la estrategia de búsqueda activa”, señalaba la nota, y destacaba también que ese avance había sido posible gracias al financiamiento del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.
Los equipos – destaca el Ministerio- “ofrecen la ventaja crucial de funcionar sin conexión a internet”; y, utilizando IA, analizan automáticamente radiografías de tórax en busca de signos compatibles con TB: el software interpreta las imágenes, calcula la probabilidad de TBC y, priorizando a los pacientes para confirmación microbiológica, alerta al personal. De este modo:
• es posible hacer tamizaje masivo en zonas con pocos especialistas
• se acelera el diagnóstico temprano
• se reduce la dependencia de radiólogos
• se puede detectar TB en campañas comunitarias
• mejora la detección en áreas con alta carga de enfermedad
Un nuevo avance |
Este pasado 3 de abril se produjo otra positiva vuelta de rosca: lanzaron la versión renovada del Sistema de Información Gerencial de Tuberculosis (SIGTB), una herramienta digital que –desde sus orígenes– permitía “registrar y monitorear las intervenciones sanitarias, como la búsqueda activa de casos en zonas de mayor riesgo, lo que contribuye a la detección oportuna”, explicó el Ministerio. La versión que lanzaron este mes ha avanzado mucho en integración de datos, y permite:
• integrar los registros de casos sospechosos y confirmados
• integrar en red los resultados de laboratorio (NetLAB)
• vincular con radiografías y con tamizaje realizados con IA
• monitorear tratamientos y adherencia
• identificar contactos familiares
• generar alertas y reportes epidemiológicos
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El sistema, además, intercambia información con otras plataformas nacionales de salud, como SIHCE‑VIH, que registra la atención y seguimiento de personas con VIH; y SINADEF, el sistema oficial que consolida las defunciones del país. La interoperabilidad con estas herramientas permite cruzar datos clínicos, diagnósticos y mortalidad en tiempo real, evitando duplicaciones y facilitando la coordinación entre hospitales, laboratorios y autoridades sanitarias. También se han integrado otros sectores, como el Seguro Social de Salud (EsSAlud), el INPE (Institutos Penales), y las Sanidades de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional de Perú (PNP), en busca de un enfoque articulado a nivel nacional.
Actualmente, más de 3.000 profesionales de la salud utilizan de manera activa el sistema, que cuenta con canales de soporte para resolver dudas operativas del personal de salud, asegurando que la herramienta se mantenga funcionando correctamente, y agrega un “detalle” que no lo es tanto: “Esta versión presenta una interfaz mucho más amigable que facilita el registro de los datos, haciendo más eficiente el proceso y mejorando la calidad de la información”, resaltó en la nota el Ministerio.