La osteoporosis es una enfermedad del hueso, que se caracteriza por la disminución de la masa ósea y alteración de su microestructura lo cual determina aumento del riesgo de fracturas.
Se calcula que al menos el 40% de las mujeres caucásicas sufrirán, al menos, una fractura ostoporótica después de los 50 años. Considerando que la masa ósea disminuye con la edad, la incidencia de fracturas aumenta progresivamente, constituyéndose en un problema alarmante en la población de tercera edad.
La osteoporosis de por sí no determina síntomas. La única manifestación es la fractura, la cual puede producirse en cualquier topografía, siendo las más características las de fémur proximal, columna vertebral y antebrazo distal.
Conscientes del problema que esta patología significa, la Sociedad Española de Reumatología encargó a un grupo de reumatólogos con experiencia en patología ósea, la redacción de un documento que ayude al clínico en su práctica cotidiana en el diagnóstico y tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica.
De dicho documento, extractamos los aspectos más relevantes.
Diagnóstico.
En la anamnesis de un paciente con sospecha de osteoporosis interesa el antecedente de fractura, recordando que la fractura vertebral puede ser asintomática.
Se interrogará además acerca de condiciones clínicas y tratamientos farmacológicos (como los glucocorticoides) que se asocien a un riesgo aumentado de padecer dicha enfermedad.
Se evaluará la ingesta de calcio, la exposición al sol, actividad física, hábitos tóxicos como alcohol y tabaco, historia ginecológica, así como antecedentes familiares de fractura.
La exploración física será la habitual, con hincapié en el examen osteoarticular, no olvidando el peso y la talla por la conocida relación entre el peso y la densidad mineral ósea.
En cuanto al laboratorio, la ostoporosis postmenopáusica no provoca alteraciones de las determinaciones rutnarias. Ninguna prueba sirve para el diagnóstico, pero pueden ser de utilidad para descartar otras patologís.
La VES, hemograma, fosfatasa alcalina, creatinina, calcio y fósforo en suero, calciuria y determinación sérica de TSH serán de utilidad en el despistaje de patología neoplásica, endocrinológica y metabólica de otras condiciones que pueden determinar osteopenia.
La determinación de marcadores bioquímicos de remodelado óseo no es de utilidad para el diagnóstico de osteoporosis. Sin embargo, su medición puede ser útil para evaluar el ritmo de pérdida ósea y la respuesta al tratamiento antirresortivo.
Debido al amplio margen de error, la radiología convencional de columna es de escasa utilidad para el diagnóstico de osteoporosis, excepto si existen fracturas. No es de utilidad para el screening.
En mujeres asintomáticas con diagnóstico densitométrico de osteoporosis, se recomienda disponer de radiografía de perfil dorsal y lumbar para valorar la presencia de fracturas vertebrales.
La indicación de densitometría ósea reconoce diversidad de criterios, que incluso no han sido validados. Los autores recomiendan:
1- Antes de solicitarla, tener la seguridad de que el resultado de la misma va a influir en la conducta terapéutica.
2- Está justificada en mujeres con menopausia precoz y en postmenopáusicas con uno o más factores de riesgo de pérdida aumentada de masa ósea o fractura. Entre los factores de riesgo de pérdida aumentada de masa ósea consideran: déficit de aporte cálcico, antecedentes familiares, escasa actividad física, delgadez, algunas enfermedades, tratamiento con glucocorticoides y hábitos tóxicos. Como factores de riesgo de fractura independientes de la DMO consideran la discapacidad física, la polifarmacia, la fractura previa y el antecedente materno de fractura de cadera.
La absorciometría radiográfica de doble energía (DEXA) se propone como la técnica óptima y el patrón de referencia para determinar la DMO. Se recomienda examinar cadera y columna.
Con respecto a otras técnicas diagnósticas como ultrasonidos, consideran que si bien son de interés, en el momento actual no se conoce adecuadamente su valor predictivo ni su precisión. Podrían justificarse si no se dispone de la DEXA de columna y cadera y en estudios poblacionales.
Publicado el 9 de septiembre de 2001
Documento de la Sociedad Española de Reumatología
Osteoporosis postmenopáusica
Con la intención de apoyar al clínico en su práctica cotidiana, un grupo de reumatólogos redactó este documento analizando y discutiendo las evidencias científicas referentes a esta entidad.
Autor/a: Dr. Alonso Ruiz A, Beltrán Audera Ch et al.
Fuente: Revista Española de Reumatología 2001; 28: 148-153
La osteoporosis es una enfermedad del hueso, que se caracteriza por la disminución de la masa ósea y alteración de su microestructura lo cual determina aumento del riesgo de fracturas.
Se calcula que al menos el 40% de las mujeres caucásicas sufrirán, al menos, una fractura ostoporótica después de los 50 años. Considerando que la masa ósea disminuye con la edad, la incidencia de fracturas aumenta progresivamente, constituyéndose en un problema alarmante en la población de tercera edad.
La osteoporosis de por sí no determina síntomas. La única manifestación es la fractura, la cual puede producirse en cualquier topografía, siendo las más características las de fémur proximal, columna vertebral y antebrazo distal.
Conscientes del problema que esta patología significa, la Sociedad Española de Reumatología encargó a un grupo de reumatólogos con experiencia en patología ósea, la redacción de un documento que ayude al clínico en su práctica cotidiana en el diagnóstico y tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica.
De dicho documento, extractamos los aspectos más relevantes.
Diagnóstico.
En la anamnesis de un paciente con sospecha de osteoporosis interesa el antecedente de fractura, recordando que la fractura vertebral puede ser asintomática.
Se interrogará además acerca de condiciones clínicas y tratamientos farmacológicos (como los glucocorticoides) que se asocien a un riesgo aumentado de padecer dicha enfermedad.
Se evaluará la ingesta de calcio, la exposición al sol, actividad física, hábitos tóxicos como alcohol y tabaco, historia ginecológica, así como antecedentes familiares de fractura.
La exploración física será la habitual, con hincapié en el examen osteoarticular, no olvidando el peso y la talla por la conocida relación entre el peso y la densidad mineral ósea.
En cuanto al laboratorio, la ostoporosis postmenopáusica no provoca alteraciones de las determinaciones rutnarias. Ninguna prueba sirve para el diagnóstico, pero pueden ser de utilidad para descartar otras patologís.
La VES, hemograma, fosfatasa alcalina, creatinina, calcio y fósforo en suero, calciuria y determinación sérica de TSH serán de utilidad en el despistaje de patología neoplásica, endocrinológica y metabólica de otras condiciones que pueden determinar osteopenia.
La determinación de marcadores bioquímicos de remodelado óseo no es de utilidad para el diagnóstico de osteoporosis. Sin embargo, su medición puede ser útil para evaluar el ritmo de pérdida ósea y la respuesta al tratamiento antirresortivo.
Debido al amplio margen de error, la radiología convencional de columna es de escasa utilidad para el diagnóstico de osteoporosis, excepto si existen fracturas. No es de utilidad para el screening.
En mujeres asintomáticas con diagnóstico densitométrico de osteoporosis, se recomienda disponer de radiografía de perfil dorsal y lumbar para valorar la presencia de fracturas vertebrales.
La indicación de densitometría ósea reconoce diversidad de criterios, que incluso no han sido validados. Los autores recomiendan:
1- Antes de solicitarla, tener la seguridad de que el resultado de la misma va a influir en la conducta terapéutica.
2- Está justificada en mujeres con menopausia precoz y en postmenopáusicas con uno o más factores de riesgo de pérdida aumentada de masa ósea o fractura. Entre los factores de riesgo de pérdida aumentada de masa ósea consideran: déficit de aporte cálcico, antecedentes familiares, escasa actividad física, delgadez, algunas enfermedades, tratamiento con glucocorticoides y hábitos tóxicos. Como factores de riesgo de fractura independientes de la DMO consideran la discapacidad física, la polifarmacia, la fractura previa y el antecedente materno de fractura de cadera.
La absorciometría radiográfica de doble energía (DEXA) se propone como la técnica óptima y el patrón de referencia para determinar la DMO. Se recomienda examinar cadera y columna.
Con respecto a otras técnicas diagnósticas como ultrasonidos, consideran que si bien son de interés, en el momento actual no se conoce adecuadamente su valor predictivo ni su precisión. Podrían justificarse si no se dispone de la DEXA de columna y cadera y en estudios poblacionales.