Esta revisión destaca algunos aspectos principales sobre el tema:
1) Los orígenes del asma
2) La progresión del asma en la adolescencia y la juventud
3) Los determinantes de la función ventilatoria a través del tiempo en los asmáticos
4) Influencias tempranas sobre la función pulmonar del adulto
Según el autor, existe mucha evidencia sobre el aumento progresivo de la morbilidad por asma en los países occidentales. Sin embargo, dice, ese aumento sólo ha sido informado en niños y adultos jóvenes.
Un estudio previo
El autor cita un estudio australiano realizado entre 1982 y 1992 en el que se comprobó que los niños tenían mayor prevalencia de sibiliancias e hiperreactividad de la vía aérea. Otro estudio realizado en un período similar demostró que la aparición de sibilancias fue en aumento, pero en individuos menores de 30 años mientras que la hiperreactividad de la vía aérea no aumentó en absoluto, incluso en los adultos atópicos. En el estudio australiano, la prevalencia de asma e hiperreactividad de la vía aérea fue más elevada en los niños que en los adultos, y la severidad de la sensibilidad de la vía aérea fue mayor en los niños atópicos que en los adultos atópicos. También, otro estudio computarizado que analizó historias clínicas obtenidas entre 1964 y 1983 demostró una incidencia mayor de asma entre los niños y los adolescentes de 1 a 14 años.
Estas y otras observaciones, prosigue, ponen de manifiesto la importancia de la infancia en el desarrollo del asma. La incidencia es mayor antes del año de edad, disminuye algo entre el año y los 4 años, pero la incidencia siempre se mantiene en los años posteriores.
El análisis del autor permite poner de manifiesto la controversia que existe acerca de la importancia de las sibilancias persistentes y transitorias y sus diferencias fenotípicas y fisiopatológicas.
Evolución
La enfermedad respiratoria del adulto puede tener sus comienzos en la primera infancia, sostiene el autor. En el asma, la mayoría de los casos aparecen en los primeros cuatro años de vida, aunque se han obtenido evidencias nuevas que demuestran que sus primeras apariciones también pueden ocurrir en la adolescencia y la juventud. En la niñez, el asma comienza muy precozmente y los factores de riesgo para el comienzo de la enfermedad pueden afectar al individuo dentro del útero o en los primeros meses de vida.
Un defecto en la maduración de ciertas respuestas inmunes puede contribuir al desarrollo del asma y de las manifestaciones características que tienen una asociación estrecha con el asma, como la sensibilización atópica temprana a los alimentos o los alergenos inhalados.
El asma tiene una evolución altamente variable durante toda la infancia y la adolescencia y se sabe poco acerca de su progresión en esa etapa. Los predictores de la progresión de la enfermedad durante el paso de la pubertad hacia la adultez incluyen la severidad de la enfermedad, la presencia y la severidad de la atopía y la captación activa del humo del cigarrillo. El deterioro de la función pulmonar, presente desde el nacimiento o adquirido durante la infancia a través de la exposición ambiental al humo del cigarrillo, o por la captación activa de humo del cigarrillo durante la adolescencia, puede estar relacionada con el desarrollo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Todavía queda por esclarecer, finaliza el autor, si la aparición de una enfermedad infecciosa respiratoria en los primeros años de vida solamente es el reflejo de una enfermedad obstructiva de la vía aérea preexistente, o afecta el crecimiento pulmonar e induce el deterioro persistente de la función ventilatoria, favoreciendo las manifestaciones clínicas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Comentario de la Dra. Marta Papponetti