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Publicado el 12 de agosto de 2026

Actualización 2026

Nuevas guías clínicas para el tratamiento multidisciplinario del cordoma primario localizado

El Global Chordoma Consensus Group, integrado por más de 150 expertos internacionales, publicó las directrices actualizadas para el diagnóstico y tratamiento de este raro y complejo tumor óseo.

Autor/a: Radaelli S, Frezza AM, Fossati P, Baldi GG, et al.

Fuente: JAMA Oncol. 2026 Jul 9. Epub ahead of print. Global Consensus on the Management of Primary Localized Chordoma

El cordoma es un sarcoma de origen notocordal, con una incidencia de 1 caso por millón de habitantes y una predilección masculina (1,5:1). Aunque la edad media de diagnóstico se sitúa en los 60 años, su impacto abarca todas las etapas de la vida. Debido a su agresividad local, tendencia a la recurrencia y complejidad anatómica, la derivación a centros de referencia de alta complejidad es un requisito de seguridad.

Clasificación histopatológica y diagnóstico molecular

 
Subtipo
Perfil del paciente
Características moleculares
Comportamiento y pronóstico
Convencional (CC)
Mayoría de adultos; incluye variante condroide.
Expresión de braquiuria.
Crecimiento lento, radiorresistente, localmente invasivo.
Desdiferenciado (CD)
<1 % de los casos; adultos mayores.
Pérdida de diferenciación notocordal.
Altamente agresivo; comportamiento de sarcoma de alto grado.
Pobremente diferenciado (CPD)
Predominio pediátrico (media de 9,7 años) y adultos jóvenes.
Pérdida de SMARCB1 (INI1).
Muy agresivo; localización frecuente en columna cervical.
 

Identificar un CPD en un paciente joven altera el algoritmo de abordaje, ya que este subtipo requiere un tratamiento similar al de los sarcomas óseos de alto grado, incorporando quimioterapia sistémica para el control de la enfermedad micrometastásica.

Protocolo de imagen

Una planificación quirúrgica y radioterápica exitosa depende de la estadificación correcta. La prevención de la siembra tumoral iatrogénica es una prioridad estratégica desde el diagnóstico.

La resonangia magnética (RM) del tumor primario sirve para evaluación de la invasión local y relaciones vasculonerviosas. A la par, la RM de toda la columna es obligatoria para descartar metástasis (LOE 3, Grado A). La tomografía computarizada (TC) de cuerpo completo se emplea para evaluación de metástasis a distancia (pulmón, hígado, hueso) y la RM de cuerpo completo debe considerarse en pacientes pediátricos y pacientes sindrómicos (por ejemplo, con complejo de esclerosis tuberosa).

En la columna móvil, se exige una biopsia transpedicular posterior (LOE 5, Grado B), marcando el trayecto para su posterior escisión completa. Una biopsia mal ejecutada puede invalidar una futura resección.

Algoritmos de tratamiento por sitio anatómico

El objetivo es la resección máxima segura (MSR) con márgenes negativos, complementada con radioterapia de alta dosis.

  • Cordoma de la base del cráneo (SBC)

Se prefiere el abordaje endoscópico de línea media para lesiones clivales debido a mayores tasas de resección total macroscópica y un riesgo significativamente menor de siembra tumoral (1,1 % vs. hasta 7,3 % en abordajes transcraneales).

Si es necesaria la biopsia , es imperativo preservar estructuras nasales, como el colgajo nasoseptal, para permitir una reconstrucción efectiva posterior (LOE 4, Grado A). Debe perseguirse la resección de márgenes óseos y durales involucrados si la morbilidad funcional lo permite (Grado B).

Es imperativo realizar fusión occipitocervical si se reseca >75 % de un cóndilo unilateral, >50 % de ambos cóndilos o la parte medial de la articulación atlantoaxial (LOE 4, Grado A).

  • Cordoma de columna móvil

El estándar es la resección en bloque con márgenes negativos (R0) (LOE 4, Grado B). Se exige el uso de fibra de carbono o titanio para minimizar artefactos en RM/TC posoperatoria, facilitando la la planificación de radioterapia y el seguimiento.

  • Cordoma sacro

La decisión quirúrgica depende del nivel de osteotomía y la preservación funcional. Si el nivel es S4 - Cóccix, la morbilidad es mínima. Si es S1 - S3, hay riesgo de disfunción vesical/sexual.

En caso de invasión glútea, con compromiso de partes blandas, se requiere un margen de al menos 20 mm.

La radioterapia de partículas definitiva se posiciona como una alternativa no inferior a la cirugía en casos donde la morbilidad quirúrgica sea inaceptable, especialmente en lesiones por encima de S3. En casos de alto riesgo, se recomienda colostomía protectora para evitar la contaminación de la herida.

Radioterapia de alta precisión

El cordoma es intrínsecamente radiorresistente. La conformidad extrema mediante fusión de imágenes TC/RM es obligatoria (LOE 5, Grado A). La delimitación precisa de los CTV es crítica para proteger el tronco encefálico, los nervios ópticos y la médula espinal, asignando restricciones de dosis estrictas para evitar toxicidades.

Terapias sistémicas

En el cordoma convencional (CC), la quimioterapia citotóxica es ineficaz; no se recomienda de forma neoadyuvante ni adyuvante (LOE 4, Grado D). Los subtipos agresivos (CPD y CD) constituyen una indicación de quimioterapia multiagente (LOE 4, Grado B). Se recomiendan regímenes que incluyan antraciclinas, platino, irinotecán, vincristina y etopósido, los cuales han demostrado tasas de respuesta superiores al 50 %.

Dada la prolongada historia natural del cordoma, el seguimiento debe extenderse por un mínimo de 15 años. En la variante CC, habrá que realizar una RM del sitio primario cada 6-12 meses (años 1-5), luego cada 1-2 años hasta completar 15 años (LOE 4, Grado B). Para los subtipos CPD/CD, el protocolo implica cada 2-3 meses inicialmente.

Es obligatorio realizar una evaluación endocrinológica (por riesgo de disfunción hipofisaria) y pruebas de campos visuales según la dosis recibida por el nervio óptico (LOE 4, Grado B).

El éxito en el manejo del cordoma no se mide solo por la supervivencia, sino por la preservación de la función y la calidad de vida. Solo la colaboración estrecha de un equipo multidisciplinario en centros de referencia permite navegar la delgada línea entre la radicalidad oncológica y la morbilidad funcional.