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Publicado el 14 de septiembre de 2026

Actualización normativa

Cribado colorrectal: nuevas pruebas y jerarquía diagnóstica

La Sociedad Americana del Cáncer incorpora ensayos fecales moleculares y restringe el uso sanguíneo en adultos con riesgo promedio.

Autor/a: Andrew M D Wolf, Richard M Hoffman, Louise C Walter, et al.

Fuente: CA Cancer J Clin . 2026 May-Jun;76(3):e70083 Colorectal cancer screening: An update to the AmericanCancer Society guideline, 2026

Un escenario epidemiológico cambiante

El cáncer colorrectal constituye la tercera neoplasia diagnosticada con mayor frecuencia y la segunda causa de muerte oncológica en adultos de Estados Unidos. Para 2026 se estimaron 158.850 nuevos diagnósticos y aproximadamente 55.000 fallecimientos. Aunque las tasas generales disminuyeron durante décadas, esta evolución no fue uniforme entre grupos etarios.

Entre 2013 y 2022, la incidencia aumentó 3% anual en menores de 50 años y 0,4% en personas de 50 a 64 años, principalmente por tumores del colon distal y el recto. En menores de 50 años, esta enfermedad es actualmente la primera causa de muerte por neoplasias en varones y la segunda en mujeres.

La actualización reafirma el inicio del cribado a los 45 años para personas asintomáticas con riesgo promedio. Debe continuar hasta los 75 años cuando la expectativa de vida supere diez años; entre los 76 y 85, la decisión se individualiza. Después de los 85 años, la recomendación es desalentar su continuidad.

Estas indicaciones no se aplican a quienes presentan antecedentes personales de neoplasia colorrectal, pólipos adenomatosos o serrados, enfermedad inflamatoria intestinal, síndromes hereditarios, radioterapia abdominal o pélvica previa, ni antecedentes familiares significativos. Esas poblaciones requieren estrategias específicas acordes con su riesgo incrementado.

Evaluación y modalidades incorporadas

El Grupo de Desarrollo de Guías realizó una revisión sistemática dirigida sobre beneficios, daños y exactitud diagnóstica de las tecnologías emergentes, además de examinar modelos de microsimulación. Un panel multidisciplinario formuló y votó las recomendaciones, que posteriormente fueron sometidas a revisión externa por especialistas y organizaciones profesionales y de pacientes.

Las opciones preferidas comprenden la prueba inmunoquímica fecal o la detección de sangre oculta con guayaco de alta sensibilidad cada año; ADN o ARN multitarget en materia fecal cada tres años; colonoscopia cada diez años; colonografía por tomografía computarizada o sigmoidoscopia flexible cada cinco años.

El ensayo de ARN multitarget combina ocho biomarcadores, una prueba inmunoquímica fecal y el tabaquismo informado por el paciente. En CRC-PREVENT se inscribieron 14.263 participantes y 8.920 integraron la cohorte de validación. La sensibilidad fue 94,4% para cáncer y 45,9% para adenomas avanzados, frente a 77,8% y 28,9% con el componente inmunoquímico.

Para enfermedad en estadio I, la sensibilidad del ARN multitarget alcanzó 100%, frente a 71,4% con el método inmunoquímico. Su especificidad entre personas sin neoplasia colorrectal avanzada fue inferior: 85,5% versus 95%. La guía lo incorporó como opción fecal preferida con periodicidad trienal, aunque reconoce incertidumbre sobre el intervalo óptimo.

El ADN multitarget de nueva generación fue evaluado en BLUE-C, con 26.758 participantes y una cohorte de validación de 20.176 personas. Detectó 93,9% de los cánceres y 43,4% de las lesiones precancerosas avanzadas, mientras que el método inmunoquímico identificó 67,3% y 23,3%, respectivamente.

La especificidad del nuevo ADN multitarget fue 90,6%, comparada con 94,8% para la prueba inmunoquímica. Frente a la versión original, conservó una sensibilidad similar y mostró mayor especificidad, aunque no hubo una comparación directa entre ambas generaciones. Los modelos respaldaron su administración cada tres años entre los 45 y 75 años.

Alcance de los análisis sanguíneos

Los ensayos de ADN libre circulante detectan patrones de fragmentación, metilación aberrante y alteraciones genómicas mediante algoritmos de inteligencia artificial y aprendizaje automático. La evidencia principal procedió de ECLIPSE, con casi 8.000 participantes, y PREEMPT CRC, con más de 27.000; todos se sometieron posteriormente a colonoscopia como referencia.

La sensibilidad global para cáncer fue 83,1% en ECLIPSE y 79,2% en PREEMPT CRC. Para estadio I descendió a 64,7% y 57,1%, mientras que para estadios II-IV alcanzó 100% y 93%. La detección de lesiones precancerosas avanzadas fue baja: 13,2% y 12,5%, respectivamente.

La especificidad fue 89,6% en ECLIPSE y 91,5% en PREEMPT CRC, pero disminuyó con la edad: superó 90% antes de los 55 años y se aproximó a 80% desde los 70. Esto implica más falsos positivos y colonoscopias posteriores precisamente cuando sus riesgos son mayores.

Los modelos mostraron que la pesquisa sanguínea trienal sería menos eficaz para reducir incidencia y mortalidad, con igual o mayor número de colonoscopias acumuladas. Para aproximarse al rendimiento del método inmunoquímico o de la endoscopia, necesitaría una sensibilidad mínima de 30%-50% para lesiones precursoras o aplicarse con mayor frecuencia.

Por estas razones, los análisis sanguíneos no se consideran una alternativa preferida. Solo deben ofrecerse a quienes rechazan o no completan los procedimientos recomendados. Antes de solicitarlos, el profesional debe explicar su menor capacidad preventiva, la incertidumbre sobre la periodicidad óptima y la necesidad de evaluación endoscópica ante un resultado positivo.

La conveniencia podría aumentar la participación entre personas nunca examinadas. En un ensayo estadounidense, ofrecer un análisis sanguíneo elevó la realización inicial de 13,0% a 30,5%; sin embargo, tras un resultado positivo, completó la colonoscopia dentro de seis meses el 50%, frente al 70% después de una prueba inmunoquímica positiva.

Conclusiones

La guía sostiene que la efectividad depende tanto del rendimiento técnico como de la adherencia repetida y del seguimiento. Todo resultado positivo obtenido mediante una modalidad no colonoscópica requiere colonoscopia, preferentemente dentro de seis meses. Repetir el estudio fecal o sanguíneo antes de indicar la evaluación diagnóstica no completa el proceso.

El acceso, la cobertura, los costos y la integración en los sistemas sanitarios condicionarán la adopción. Las tecnologías recientes podrían ampliar la participación, pero sus mayores precios también podrían profundizar inequidades. Los métodos inmunoquímicos y con guayaco permanecen como alternativas domiciliarias de menor costo. La actualización incorpora ARN multitarget y ADN multitarget de nueva generación entre las opciones fecales preferidas. Los ensayos sanguíneos quedan reservados para personas que no utilizan aquellas modalidades, hasta que nuevos datos sobre implementación, adherencia, intervalos y resultados clínicos permitan reconsiderar su lugar.