Entre las novedades, los especialistas estadounidenses citan que el primer fármaco de consideración para el tratamiento del dolor muscular y esquelético es el acetaminofeno.
Asimismo, para pacientes que requieren tratamiento a largo plazo, destacan el uso de los nuevos inhibidores de la ciclooxigenasa 2 (COX-2), rofecoxib (Vioxx) y celecoxib (Celebrex), preferibles a otros AINE convencionales como el ácido acetilsalicílico y el ibuprofeno.
Las directrices señalan que, si bien se trata de fármacos más caros, reducen el riesgo de problemas gastrointestinales si se los compara con los medicamentos más antiguos.
Por otro lado, destacan que los opioides son fármacos efectivos con un bajo potencial de adicción cuando se quiere tratar a pacientes ancianos con dolor persistente.
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