Con una mera punción a cada lado de la vértebra fracturada, se introduce un sistema de balón hinchable que devuelve la altura a esta zona vertebral y crea un espacio donde, a través de la misma aguja, se inyecta un cemento especialmente diseñado para solidificar la vértebra.
La nueva intervención "se realiza bajo anestesia general, requiere de un solo día de ingreso hospitalario" y los pacientes "pueden abandonar así el corsé y los analgésicos", según explicó el jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Mútua de Terrassa (Barcelona), Bartolomé Oliver.