
Para el doctor Michael Marmot, profesor de epidemiología y salud pública del University College London, el cuidado eficiente de la salud de la población requiere de dos enfoques diferentes, pero complementarios.
"Cuando la casa se está incendiando -subraya-, uno no habla de la prevención de incendios, llama a los bomberos. Pero una vez que apagó el incendio, uno no dice «vamos a esperar que se incendie de nuevo», sino que estudia qué se puede hacer para asegurar la casa. En la salud es lo mismo, hay que asegurar el acceso y preocuparse por actuar sobre sus determinantes sociales. Si las personas están enfermas, necesitan una buena atención. Pero también tenemos que reconocer que las enfermedades provienen de las condiciones en que esas personas viven, trabajan, crecen y envejecen. Entonces, tenemos que prestar atención a las condiciones en que viven, trabajan, crecen y envejecen."
Marmot, que se encuentra en esta ciudad participando de la conferencia internacional Buenos Aires 30/15, que reúne a representantes de más de 60 países en torno de las propuestas lanzadas hace treinta años en Alma-Ata, considera imprescindible estudiar los determinantes sociales de la salud. Esto no sólo implica analizar las causas de enfermedades, sino las causas de las causas. "Por ejemplo -explica-, en el caso del tabaquismo tenemos que preguntarnos cuál es el conjunto de factores sociales que lo hacen aumentar, tener en cuenta las condiciones en que se trabaja y se vive. O tomemos el alcohol. Sabemos que su consumo en exceso produce problemas. Lo que hacen los proveedores de la salud es atacar las consecuencias o tratar de prevenirlo. Pero también sabemos que hay factores clave que estimulan el consumo excesivo del alcohol, como el precio y la disponibilidad. De modo que no deberíamos decir «pongamos clínicas para tratar la cirrosis», sino fijarnos en los principales factores que impulsan el alcoholismo y actuar sobre ellos."
Según Marmot, el mayor problema de la salud pública es la inequidad en la distribución del ingreso. "Todas las sociedades tienen desigualdades en el ingreso -dice-. Sin embargo, sabemos que pueden disminuirse, porque algunos países lo logran. Como se mostró hoy, Tailandia ofrece acceso universal a la salud. No es necesario ser ricos para disminuir la inequidad."
Publicado el 15 de agosto de 2007
Conferencia Buenos Aires 30/15
"No es necesario ser ricos para reducir la inequidad"
Lo afirma el epidemiólogo británico Michael Marmot
Para el doctor Michael Marmot, profesor de epidemiología y salud pública del University College London, el cuidado eficiente de la salud de la población requiere de dos enfoques diferentes, pero complementarios.
"Cuando la casa se está incendiando -subraya-, uno no habla de la prevención de incendios, llama a los bomberos. Pero una vez que apagó el incendio, uno no dice «vamos a esperar que se incendie de nuevo», sino que estudia qué se puede hacer para asegurar la casa. En la salud es lo mismo, hay que asegurar el acceso y preocuparse por actuar sobre sus determinantes sociales. Si las personas están enfermas, necesitan una buena atención. Pero también tenemos que reconocer que las enfermedades provienen de las condiciones en que esas personas viven, trabajan, crecen y envejecen. Entonces, tenemos que prestar atención a las condiciones en que viven, trabajan, crecen y envejecen."
Marmot, que se encuentra en esta ciudad participando de la conferencia internacional Buenos Aires 30/15, que reúne a representantes de más de 60 países en torno de las propuestas lanzadas hace treinta años en Alma-Ata, considera imprescindible estudiar los determinantes sociales de la salud. Esto no sólo implica analizar las causas de enfermedades, sino las causas de las causas. "Por ejemplo -explica-, en el caso del tabaquismo tenemos que preguntarnos cuál es el conjunto de factores sociales que lo hacen aumentar, tener en cuenta las condiciones en que se trabaja y se vive. O tomemos el alcohol. Sabemos que su consumo en exceso produce problemas. Lo que hacen los proveedores de la salud es atacar las consecuencias o tratar de prevenirlo. Pero también sabemos que hay factores clave que estimulan el consumo excesivo del alcohol, como el precio y la disponibilidad. De modo que no deberíamos decir «pongamos clínicas para tratar la cirrosis», sino fijarnos en los principales factores que impulsan el alcoholismo y actuar sobre ellos."
Según Marmot, el mayor problema de la salud pública es la inequidad en la distribución del ingreso. "Todas las sociedades tienen desigualdades en el ingreso -dice-. Sin embargo, sabemos que pueden disminuirse, porque algunos países lo logran. Como se mostró hoy, Tailandia ofrece acceso universal a la salud. No es necesario ser ricos para disminuir la inequidad."