Noticias médicas

/ Publicado el 4 de marzo de 2007

Investigan con método científico el comportamiento de los niños

Neurociencias y educación

Sebastian Lipina, psicologo: “La neurociencia aporta al diseño de planes educativos para chicos en riesgo social”

Luciana Diaz, Perfil

Después de 12 años de trabajo en la Unidad de Neurobiología Aplicada del CEMIC, bajo la dirección del reconocido neurólogo Jorge Colombo, Sebastián Lipina es un experto en los efectos de la pobreza sobre el desarrollo infantil. En diálogo con PERFIL, habló de su nuevo libro y de los aportes de la neurociencia para mejorar el desempeño cognitivo de chicos en riesgo social.

Por qué es importante incluir el tema en las currículas escolares.

Es psicólogo, pero no de esos que se dedican a escuchar los problemas de la gente en un consultorio. Sebastián Lipina trabaja en la Unidad de Neurobiología Aplicada del CEMIC, donde utilizan las herramientas de la neurociencia para estudiar y evaluar el impacto de la pobreza a nivel cognitivo, y ver de qué manera se puede revertir. Después de todo, sabe que la pobreza es una de las tres causas que más afectan el desarrollo infantil en el mundo, detrás del sida y las guerras.

—¿Los efectos de la desnutrición o ciertas carencias en los primeros años son irreversibles?

—Los primeros años son importantísimos, aunque no deberían ser el único foco de atención de las políticas y programas de intervención. Si se interviene sólo hasta los dos años con un criterio únicamente nutricional, se va a estar interrumpiendo la posibilidad de estimular o enriquecer otros aspectos de muchos chicos que no necesariamente han tenido desnutrición: un niño de un hogar pobre, no sólo tiene carencias nutricionales; hay cuestiones afectivas, de educación y de estimulación, que involucran a padres y maestros en particular, y a la comunidad en general.

—¿Cómo contribuye la neurociencia para mejorar el desarrollo cognitivo?

—Una contribución muy importante es el concepto de plasticidad, que implica que el cerebro se organiza y reorganiza durante todo el desarrollo. Por un lado, esto significa que no es posible pensar en efectos definitivos por vivir en condiciones de pobreza (por supuesto, con la excepción de aquellos casos expuestos a deprivaciones materiales y afectivas extremas). Por otra parte, también significa que hay oportunidades para intervenir modificando las condiciones de desarrollo a través de educación y entrenamiento.

—¿En qué sentido?

—La neurociencia además permite analizar a través de diferentes técnicas cómo surgen durante los primeros años diferentes operaciones mentales básicas, que son los componentes más elementales de la conducta inteligente; cómo son afectados por diferentes factores sociales y ambientales; y diseñar estrategias de educación y entrenamiento específicamente orientadas a este tipo de procesamientos básicos.

—¿Qué significa prevención en este terreno?

—Además de tecnología y metodología, la neurociencia aporta la posibilidad de generar programas de educación y estimulación cognitiva basados en la identificación de perfiles poblaciones específicos: chicos que están en riesgo por alguna razón como la pobreza, por ejemplo. De las experiencias con este tipo de abordaje se han observado mejoras cognitivas y a nivel del aprendizaje escolar. Por otra parte, experiencias de nuestro equipo permiten concluir que es posible incluir este tipo de módulos de intervención en programas y políticas públicas orientadas a chicos en riesgo social, lo cual implica una de las formas más genuinas de prevención.

—¿No es utópico en la Argentina pensar algo así?

—Muchos pensaban que era utópica la ley de discapacidad que rige desde hace dos años y que ha generado posibilidad de subsidios para chicos con capacidades especiales. Por otra parte, no me asustan las utopías porque son motores y si uno pone el límite a donde quiere llegar sin cierto nivel de romanticismo corre el riesgo de no intentar transformar la realidad. Sin embargo, a pesar de algunas excepciones, está claro que a nivel del diseño conceptual y de la aplicación de las políticas públicas en las diferentes áreas que involucran a los chicos, falta una visión integrada de lo que es el desarrollo infantil y sus problemas.

*** 

 
¿Nueva materia escolar?

Aseguran que el recreo tiene un rol importante en la salud, el desarrollo social y el aprendizaje.

Permite descargar tensiones y volver a la clase con la cabeza más despejada y abierta a aprender nuevos conceptos; ayuda a sociabilizar, a establecer relaciones de amistad y a desarrollar el respeto por las reglas y la autodisciplina. A pesar de que muchas veces se lo considera como un momento de poca importancia, los pedagogos rescatan el valor del recreo para la salud física y mental de los más chicos.

Aprovechando el inicio de las clases, se lanza un programa educativo en 200 escuelas que apunta a que se revaloricen los minutos libres entre clase y clase como otro espacio para aprender. l. D. 2007-03-04 00:33:09Parece que la mancha, la escondida o la rayuela en el patio de la escuela son mucho más que simples juegos de niños entre clase y clase. Es que, según diversas investigaciones, las actividades realizadas durante los tan esperados recreos escolares ayudan al desarrollo social, emocional, cognitivo y físico de los más chicos.

“El recreo no sólo le da a los niños el descanso que se merecen, sino que también ayuda a los estudiantes en cuestiones de atención, comportamiento y desarrollo de relaciones con los pares, adultos y maestros”, sintetizó Reg Weaver, presidente de la National Education Association de los Estados Unidos.

Weaver no está solo. En una reciente encuesta, el 76% de los 3.600 miembros de la Asociación norteamericana de Padres y Maestros señaló que está de acuerdo con que el recreo ayuda a que a los niños les vaya mejor en la escuela, y que tener uno en el día los ayuda a concentrarse.

Impulso

“En una Argentina en la que estamos tan ocupados por aumentar la calidad y cantidad educativa, creemos que además es importante rescatar y aprovechar el espacio del recreo. Muchas veces se piensa que es un momento de poca importancia y, sin embargo, allí pasan cosas únicas”, explicó Silvio M. Gruber, licenciado en Ciencias de la Educación y uno de los promotores de un programa educativo para revaloriza ese momento de esparcimiento (ver recuadro). Gruber abundó: “Es cuando los chicos juegan por jugar y hasta puede ser aprovechado por los docentes para conocer a los alumnos desde otro lugar. Quizás vea otras posibilidades de un niño y eso ayuda a evitar encasillamientos”.

Activos

 ¿Las clases de educación física pueden servir como sustituto para el recreo?

No, según la National Association for Sport and Physical Education de los Estados Unidos. Está claro: no es lo mismo un plan dirigido a impulsar la actividad y conseguir logros deportivos, que un espacio no estructurado para jugar a lo que se quiera.

Los pedagogos destacan que la actividad física realizada durante un recreo permite tanto descargar la energía “contenida” mientras se estuvo sentado en clase como el regreso al aula con una mayor capacidad para prestar atención.

“El recreo es necesario porque el ser humano necesita despejarse cuando está haciendo cualquier actividad compleja. Pero me parece que también es necesario ver de qué manera se lleva adelante”, propuso la psicopedagoga Mirta Mosches. Y aclaró: “El tiempo del recreo tiene que tan ser trabajado por la escuela como una hora de clase. Porque si la idea es que sólo sirva para que el chico vaya al baño o a tomar agua, entonces no es necesario que dure demasiado. Pero si se pretende que además de eso el chico juegue, entonces se les tiene que dar el espacio para que pueda desplegar ese juego”.

Crea una cuentao iniciar sesión para continuar con la lectura