El auge de este desorden hormonal debe acompañarse de una buena evaluación de la paciente androgénica: saber qué estudios hay que pedir, cuáles son necesarios y cuáles están de más.
Las alteraciones por exceso de andrógenos son frecuentes en las mujeres. Un 7% de las mujeres en edad reproductiva son hirsutas. En estos últimos tiempos se ha puesto particular atención en esta patología siendo de interés tanto para ginecólogos como para dermatólogos, endocrinólogos y clínicos.
El auge de este desorden hormonal debe acompañarse de un mayor conocimiento por parte de los médicos.
Una de las áreas de mayor conflicto es la evaluación de la paciente androgénica. ¿Qué estudios hay que pedir? ¿Cuáles son necesarios y cuáles están de más?
Una evaluación insuficiente no nos permitirá hacer diagnóstico; por ejemplo, no podremos detectar el impacto de alteraciones metabólicas como la diabetes mellitus tipo II. Por otro lado, demasiada información inútil lleva a la confusión y a un gasto muy elevado en estudios.