Le ocurre a figuras reconocidas, como Ray Bradbury, Lenny Kravitz y Gabriel García Márquez. Así, uno de cada tres argentinos tiene miedo a volar y el 15% de los que suben a un avión reconoce que se automedica en un intento de vencer ese temor, según una encuesta de las universidades de Buenos Aires (UBA) y Di Tella. Pero desde ayer, quienes parten del aeroparque Jorge Newbery cuentan con la posibilidad de ser atendidos por un equipo multidisciplinario especializado en el tratamiento de estos temores que, en algunos casos, alcanzan el grado de fobia.
"En este nuevo espacio seguiremos dando los cursos para superar el miedo a volar que venimos realizando desde hace 11 años, pero también atenderemos las urgencias que se presenten en el mismo aeropuerto", dijo a LA NACION el doctor Claudio Plá, médico psiquiatra y coordinador del programa Poder Volar ( www.podervolar.net ), que a partir de ayer mudó sus oficinas al aeroparque porteño. Más precisamente a la planta baja de la Terminal A.
Allí, de lunes a sábados, de 9 a 21, un equipo integrado por psiquiatras, psicopedagogos y pilotos estará disponible para contener los trastornos de ansiedad que puede generar el temor a volar en personas que están a minutos de subir al avión. "Aunque lo ideal es que el trabajo para perder el miedo a volar se realice con anticipación al vuelo, estamos acostumbrados a que personas que deben volar por la tarde nos llamen esa misma mañana para pedir ayuda", contó Plá.
Técnicas de relajación, de respiración controlada y ejercicios de yoga son algunos de los recursos que emplean los profesionales de Poder Volar, y que en algunos casos combinan con el uso de medicación (ansiolíticos y antidepresivos moduladores de la ansiedad). "Sabemos que los días de tormenta o de niebla vamos a tener mucho trabajo -anticipó Plá-, porque esas circunstancias asustan a muchos pasajeros."
Un problema con solución
El miedo a volar tiene solución, aseguró el doctor Plá. "Lo que nosotros ofrecemos no es un tratamiento, sino un programa para aprender a superar ese temor. Tratamos de no psicologizar el mensaje, sino de ofrecer un formato pedagógico: enseñar al participante del programa todas las cuestiones que tienen que ver con el avión y permitir a la vez que se saque todas las dudas."
Con ese objetivo, Plá planea a futuro incluir en sus programas visitas guiadas a la trastienda del aeropuerto. "Conocerla ayuda a que, a la hora de volar, en vez de acudir a la mente del pasajero las creencias distorsionadas sobre los aviones que lo atemorizan aparezca información racional sobre todo el trabajo que se realiza para garantizar la seguridad del vuelo, que ha logrado que hoy la aviación sea segura."
De paso, Plá recordó que el avión es el medio de transporte más seguro: "Entre los 1800 millones de pasajeros que volaron en 2004 en todo el mundo sólo hubo 422 víctimas de accidentes, cuando sólo en la Argentina mueren alrededor de 30 personas cada día en accidentes de tránsito".
Por su parte, la licenciada en psicopedagogía Patricia Vila señaló: "No conocemos ningún otro aeropuerto del mundo que cuente con un espacio como este. Lo interesante es que la persona que tiene algún problema de ansiedad o miedo a volar sepa que tiene un lugar donde va a ser escuchada".
Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION
Consejos para vuelos tranquilos
Son muchas y muy variadas las formas en que las personas con miedo a volar tratan de conjurar sus temores. Según una encuesta realizada por las universidades de Buenos Aires y Di Tella, el 35% reza, el 15% toma algún ansiolítico, el 11% toma bebidas alcohólicas durante el vuelo y el 8% lleva un amuleto, entre otros. Pero lo que los especialistas recomiendan para viajar más tranquilo es:
Preparativos : si es posible, dejar libre el día previo al vuelo con todo listo y tomar un baño de inmersión. Comer hidratos de carbono (pastas, pizza, arroz, dulces) tres horas antes de volar. Ir al baño antes de embarcar.
Medicación: de ser necesario, el psiquiatra indicará algún ansiolítico de alta potencia para el vuelo o, en casos severos, el tratamiento con un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina. Lo recomendable es que el tratamiento farmacológico comience algunos días antes del vuelo, no a bordo del avión.
Relajación: contar las respiraciones para que el tiempo de salida del aire sea mayor que el de la entrada. Identificar los lugares de tensión muscular y relajarse al espirar. Las visualizaciones (por ejemplo imaginar o recordar un lugar muy lindo y sentir que se ingresa allí) dan sensación de más seguridad.
A bordo: comer poco y tomar sólo una copa de alcohol. Tomar un vaso de agua por cada hora de vuelo (diluye la adrenalina) y una aspirina cada 12 horas para evitar coágulos. Mover las piernas y si es posible caminar. Sentarse antes del ala, hay menos ruidos y movimiento.
Al natural: usar ropa cómoda, zapatos sin taco y con suela de goma o zapatillas. Prescindir del maquillaje y lentes de contacto.
Distracción: llevar libros de chistes o textos divertidos y un bolso con todo lo necesario para el vuelo.
Turbulencias: colocar la almohada, manta o un abrigo doblado sobre el abdomen y ajustar fuerte el cinturón: eso sujeta las vísceras e impide la sensación desagradable de los movimientos.
Publicado el 7 de agosto de 2006
Uno de cada tres argentinos teme subirse a un avión
Miedo a volar: asistirán a viajeros
En el Aeroparque funcionará un nuevo centro, donde se darán cursos y se atenderán emergencias.
Fuente: LA NACION | 09.08.2006 | Página 12 | Ciencia/Salud
Le ocurre a figuras reconocidas, como Ray Bradbury, Lenny Kravitz y Gabriel García Márquez. Así, uno de cada tres argentinos tiene miedo a volar y el 15% de los que suben a un avión reconoce que se automedica en un intento de vencer ese temor, según una encuesta de las universidades de Buenos Aires (UBA) y Di Tella. Pero desde ayer, quienes parten del aeroparque Jorge Newbery cuentan con la posibilidad de ser atendidos por un equipo multidisciplinario especializado en el tratamiento de estos temores que, en algunos casos, alcanzan el grado de fobia.
"En este nuevo espacio seguiremos dando los cursos para superar el miedo a volar que venimos realizando desde hace 11 años, pero también atenderemos las urgencias que se presenten en el mismo aeropuerto", dijo a LA NACION el doctor Claudio Plá, médico psiquiatra y coordinador del programa Poder Volar ( www.podervolar.net ), que a partir de ayer mudó sus oficinas al aeroparque porteño. Más precisamente a la planta baja de la Terminal A.
Allí, de lunes a sábados, de 9 a 21, un equipo integrado por psiquiatras, psicopedagogos y pilotos estará disponible para contener los trastornos de ansiedad que puede generar el temor a volar en personas que están a minutos de subir al avión. "Aunque lo ideal es que el trabajo para perder el miedo a volar se realice con anticipación al vuelo, estamos acostumbrados a que personas que deben volar por la tarde nos llamen esa misma mañana para pedir ayuda", contó Plá.
Técnicas de relajación, de respiración controlada y ejercicios de yoga son algunos de los recursos que emplean los profesionales de Poder Volar, y que en algunos casos combinan con el uso de medicación (ansiolíticos y antidepresivos moduladores de la ansiedad). "Sabemos que los días de tormenta o de niebla vamos a tener mucho trabajo -anticipó Plá-, porque esas circunstancias asustan a muchos pasajeros."
Un problema con solución
El miedo a volar tiene solución, aseguró el doctor Plá. "Lo que nosotros ofrecemos no es un tratamiento, sino un programa para aprender a superar ese temor. Tratamos de no psicologizar el mensaje, sino de ofrecer un formato pedagógico: enseñar al participante del programa todas las cuestiones que tienen que ver con el avión y permitir a la vez que se saque todas las dudas."
Con ese objetivo, Plá planea a futuro incluir en sus programas visitas guiadas a la trastienda del aeropuerto. "Conocerla ayuda a que, a la hora de volar, en vez de acudir a la mente del pasajero las creencias distorsionadas sobre los aviones que lo atemorizan aparezca información racional sobre todo el trabajo que se realiza para garantizar la seguridad del vuelo, que ha logrado que hoy la aviación sea segura."
De paso, Plá recordó que el avión es el medio de transporte más seguro: "Entre los 1800 millones de pasajeros que volaron en 2004 en todo el mundo sólo hubo 422 víctimas de accidentes, cuando sólo en la Argentina mueren alrededor de 30 personas cada día en accidentes de tránsito".
Por su parte, la licenciada en psicopedagogía Patricia Vila señaló: "No conocemos ningún otro aeropuerto del mundo que cuente con un espacio como este. Lo interesante es que la persona que tiene algún problema de ansiedad o miedo a volar sepa que tiene un lugar donde va a ser escuchada".
Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION
Consejos para vuelos tranquilos
Son muchas y muy variadas las formas en que las personas con miedo a volar tratan de conjurar sus temores. Según una encuesta realizada por las universidades de Buenos Aires y Di Tella, el 35% reza, el 15% toma algún ansiolítico, el 11% toma bebidas alcohólicas durante el vuelo y el 8% lleva un amuleto, entre otros. Pero lo que los especialistas recomiendan para viajar más tranquilo es:
Preparativos : si es posible, dejar libre el día previo al vuelo con todo listo y tomar un baño de inmersión. Comer hidratos de carbono (pastas, pizza, arroz, dulces) tres horas antes de volar. Ir al baño antes de embarcar.
Medicación: de ser necesario, el psiquiatra indicará algún ansiolítico de alta potencia para el vuelo o, en casos severos, el tratamiento con un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina. Lo recomendable es que el tratamiento farmacológico comience algunos días antes del vuelo, no a bordo del avión.
Relajación: contar las respiraciones para que el tiempo de salida del aire sea mayor que el de la entrada. Identificar los lugares de tensión muscular y relajarse al espirar. Las visualizaciones (por ejemplo imaginar o recordar un lugar muy lindo y sentir que se ingresa allí) dan sensación de más seguridad.
A bordo: comer poco y tomar sólo una copa de alcohol. Tomar un vaso de agua por cada hora de vuelo (diluye la adrenalina) y una aspirina cada 12 horas para evitar coágulos. Mover las piernas y si es posible caminar. Sentarse antes del ala, hay menos ruidos y movimiento.
Al natural: usar ropa cómoda, zapatos sin taco y con suela de goma o zapatillas. Prescindir del maquillaje y lentes de contacto.
Distracción: llevar libros de chistes o textos divertidos y un bolso con todo lo necesario para el vuelo.
Turbulencias: colocar la almohada, manta o un abrigo doblado sobre el abdomen y ajustar fuerte el cinturón: eso sujeta las vísceras e impide la sensación desagradable de los movimientos.