La diabetes es un serio problema de salud en México y se consolida como la segunda causa de muerte, por detrás solo de las enfermedades cardíacas. Concretamente, según datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el primer semestre de 2024 se registraron 57 986 muertes por esta causa, lo que representa un aumento del 3,7 % con respecto al mismo periodo de 2023, e implica que la tasa de mortalidad se elevó de 85,1 a 86,6 por cada 100 000 habitantes.
Y según un estudio oficial realizado con datos de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, la prevalencia de diabetes tipo 2 es del 18,4 % (12,4 % diagnosticada, 6,0 % no diagnosticada), lo que implica que alrededor de 14,6 millones de personas mayores de 20 años viven en México con diabetes tipo II; como agravante, el 83 % de quienes no tienen diagnóstico, tienen factores de riesgo que los hacen elegibles a un tamizaje.
"El 27,7 % de población elegible fue tamizada en el último año (meta 33,3 %). De las personas con diagnóstico de DT2, 72,8 % asistió a consulta al menos una vez el último año y el 92,8 % estaba en tratamiento farmacológico; el 77,9 % usaba el tratamiento regularmente, pero solo un 25,8 % tenía los niveles glucémicos controlados. Las personas que realizaron los tres pasos de atención (seguimiento, tratamiento y tratamiento regular) alcanzaron un control glucémico ligeramente mayor (34,4 %). Conclusión: México enfrenta retos importantes para garantizar el tamizaje, la atención y el control glucémico", destaca el documento. Y esa es la mirada hacia adentro…
Ocurre que esta situación coloca al país, según datos de la OPS, en un lugar crítico. "Las tasas de diabetes y de mortalidad por esta causa están aumentando, y son casi tres veces mayores que las de otros países de la región", aseguró el 15 de julio Silvana Luciani, jefa de la Unidad de Enfermedades no Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), durante la presentación del informe Una gran tormenta acecha en el horizonte, que analiza el impacto macroeconómico de este tipo de enfermedades. Luciani destacó que los datos están disponibles en el Portal de Datos sobre Enfermedades No Transmisibles, Salud Mental y Causas Externas.
“La gran tormenta” |
Si bien –aclaró Luciani– el informe de la OPS está entrado en Sudamérica, la situación mexicana es preocupante. Y las cifras oficiales, según el estudio Tendencias de la mortalidad por diabetes en México de 1998 a 2022, encabezado por la epidemióloga Rosalba Rojas Martínez, jefa del Departamento de Salud Pública del Centro de Investigación en Salud Poblacional del Instituto Nacional de Salud Pública, muestran un claro aumento del 26,7 en las tasas de mortalidad (TDM) por diabetes entre 1998 y 2022 (últimas cifras disponibles al momento de la publicación). El incremento no fue constante, sino que sufrió acelerones y algunos retrocesos; también intervino la “pobreza” de cada uno de los estados.
"De 1998 a 2005, la TDM ajustada por edad aumentó 3,6 % (intervalo de confianza [IC] del 95 %: 2,7, 4,5) para la población total (…); de 2017 a 2020, aumentó 7,4 % (IC del 95 %: 0,6, 14,8) –se destaca en el resumen–. La TDM con el mayor aumento durante el período de estudio provino principalmente de los estados de la región sureste del país, de 2,3 % a 3,7 % por año. Los efectos netos de edad y período mostraron que la mortalidad aumentó con el avance de la edad y con el tiempo de vida, respectivamente; y el efecto neto de cohorte reveló que la mortalidad aumentó en las cohortes de nacimiento más recientes, principalmente en los hombres”.
Más adelante, los gráficos muestran que los casos de muerte por diabetes alcanzaron en 2020 un pico en todos los estados, excepto el Aguascalientes, donde ese crecimiento ocurrió en 2021. "En 2022, casi todos los estados presentaron tasas de mortalidad por diabetes cercanas a las tasas observadas en 2018", destaca el informe.
Marcela Agudelo Botero, doctora en Estudios de Población por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México UNAM, destacó en una nota publicada en Gaceta UNAM que ese aumento del 26.7 % en la mortalidad significa, en los hechos, la pérdida de 1,6 años de esperanza de vida.
Botero es experta en epidemiología de la diabetes y en estudios demográficos relacionados, y señaló que, según los datos, prevalencia, mortalidad y afectaciones se presentan cada vez más temprano, por lo que urge desmitificar que la diabetes tipo II solo afecta a adultos y a personas mayores. De hecho, según datos de la ENSANUT 2016 publicados en Salud Pública de México, la prevalencia de diabetes (diagnosticada y no diagnosticada) en personas de 20 a 29 años fue de 3,3 %, lo que significa que aproximadamente una de cada 30 personas en ese grupo etario convivía con diabetes tipo 2. "Sucede que no es tan fácil revertir la inercia de alimentaciones que son poco equilibradas, con excesivo consumo de productos azucarados y procesados. También tiene que ver con un cambio cultural de base, pues México es uno de los países con alto consumo de bebidas de cola", advirtió Botero
Esperanzas |
Datos más recientes hacen temer cifras aún más alarmantes en la próxima medición de diabetes, a menos que la estrategia gubernamental lanzada con fuerza este año dé resultado. Se tata del programa “Vive saludable, vive feliz”, por el cual ya, entre marzo y julio –según informa el Ministerio de Salud– se ha evaluado la salud de casi 4 millones de niñas y niños de escuelas públicas: se halló que el 18 % tiene obesidad; y si se consideran sobrepeso y obesidad, los problemas de exceso de peso los sufren el 37 % de los niños. Hasta ahora, los estados con más población infantil con problemas de peso son: Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Tabasco.
“¿Qué ocurre cuando un niño o una niña tienen sobrepeso, obesidad y continúan con esta situación el resto de su vida? Pues pueden tener diabetes, pueden tener hipertensión y después, incluso, problemas renales derivados de ello”, advirtió la propia presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, en la conferencia de prensa en la que se hicieron públicos los datos, en los primeros días de agosto.
La campaña va logrando buenos resultados: según informó el director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, el IMSS había atendido hasta fines de julio, por estas cuestiones, a 37 mil 899 niñas y niños. El programa prevé mantener los controles (que también incluyen salud bucal y oftalmológica) hasta el final del ciclo escolar 2025-2026, ya que el objetivo es atender a 12 millones de niñas y niños. Esta campaña de controles sanitarios se suma a la prohibición de venta de comida chatarra en las escuelas, que entró en vigor el 29 de marzo.
Hasta ahora, estos han sido los logros:
- Más de 11 000 docentes reciben capacitación virtual y presencial.
- De las 88 478 escuelas, el 64 % supervisa el cumplimiento de las normas.
- El 70 % prepara y vende alimentos saludables.
- El 71 % ofrece alimentos nutritivos todos los días.
- El 80 % brinda agua simple o bebidas de frutas sin azúcar.
- El 86 % ya no vende productos con sellos de advertencia por exceso de azúcar, grasa o sodio.
“Se deben implementar intervenciones a nivel poblacional dirigidas a la atención primaria de salud, especialmente para los hombres más jóvenes. Retrasar la aparición de la diabetes tipo 2, entre otras medidas preventivas, puede reducir la mortalidad prematura asociada a esta enfermedad”, destacaba en la conclusiones el trabajo del equipo conducido por Rojas Martínez que citamos al principio. Este esfuerzo va en ese sentido.
¿Podrá revertir la curva? La esperanza es lo último que se pierde, ¿verdad?