Noticias médicas

Publicado el 2 de agosto de 2026

Enfermedades metabólicas

México: cuadros de hígado graso avanzan sin respuesta específica

La prevalencia podría alcanzar el 50 % y, entre 2018 y 2024 estuvo asociada a casi el 43 % de los casos de cirrosis.

Fuente: IntraMed

Ya en agosto de 2024, los datos publicados por el Instituto Mexicano de Seguro Social eran preocupantes: mostraban que la enfermedad hepática “subía un peldaño” en la escalera de las noticias tristes: había pasado a ser la cuarta causa de muerte en el país, con 19.819 defunciones en 2023. Y, según un reciente trabajo internacional, la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (EHEAM) –antiguamente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico– es una de las principales causas. El estudio  –uno de cuyos autores es Simón Barquera, director del Área de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición, del Instituto Nacional de Salud Pública  de México– destaca además que se trata de “una afección que requiere colaboración multidisciplinaria entre diversas especialidades médicas, ya que comparte factores de riesgo, mecanismos fisiopatológicos y trayectorias clínicas con la obesidad, la diabetes tipo 2, la dislipidemia y las enfermedades cardiovasculares (el destacado es nuestro).

Para poder seguir hablando de ella, como el nombre es difícil y muy largo, utilizaremos la sigla EHEAM. Pero antes, una aclaración (porque no todos somos hepatólogos): ¿qué significa "esteatósica”? El término deriva de esteatosis, que describe la acumulación anormal de grasa en un tejido; en este caso, en los hepatocitos. La otra pregunta que surgió fue ¿por qué resaltan los investigadores el cambio de nombre?  La explicación, a la que el Journal of Hepatology dedicó en 2023 un artículo completo no es estrictamente “médica” y es muy interesante: “Los enfoques globales unificados para la nomenclatura y la definición de enfermedades son fundamentales para aumentar la concienciación sobre las enfermedades, impulsar cambios en las políticas, identificar a las personas en riesgo y facilitar el diagnóstico y el acceso a la atención médica. El lenguaje puede crear o exacerbar el estigma, marginar a segmentos de la población afectada y, en última instancia, contribuir a las desigualdades en salud.” Y agrega: “Aunque la nomenclatura es ampliamente utilizada, siempre se ha reconocido que el término ‘no alcohólico’ no refleja con precisión la etiología de la enfermedad y, en particular, el término ‘graso’ ha sido considerado estigmatizante por algunos.”

Volvamos ahora a la situación mexicana: según el estudio, “se estima que la EHEAM (…) afecta a uno de cada tres adultos en todo el mundo, y la evidencia limitada sugiere que su prevalencia en México podría alcanzar el 50% (el destacado es nuestro).” El texto agrega: “Los determinantes sociales y comerciales de la salud son factores clave en esta situación, y la susceptibilidad genética también parece desempeñar un papel importante”. Esta situación se sostiene con fuerza en el hecho de que, señala el estudio, en México más del 70 % de los adultos y un tercio de los niños padecen sobrepeso u obesidad, y según el Atlas de la diabetes 13,6 millones de personas de entre 20 y 79 años (es decir, 1 de cada 5) vivían con la enfermedad en 2024, y se calcula que el que 41,3 % de ese grupo (o sea 5,6 millones de esas personas) lo ignora. En ese contexto, destaca el estudio, “datos de entre 2018 y 2024, brindados por centros de referencia terciarios de todo México, indican que la EHEAM, es actualmente la principal causa de cirrosis (42.8% de los casos)”.

 

Abordaje complicado

A pesar de su elevada carga sanitaria, la EHEAM ha estado durante años casi ausente de la agenda internacional de las enfermedades no transmisibles (ENT). Según los autores, la mayoría de los países carece de estrategias específicas, sistemas de vigilancia y modelos integrados de atención para esta enfermedad, que no había sido incorporada explícitamente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible ni en las principales políticas de la OMS. Es cierto que la situación comenzó a cambiar: en 2025, la Declaración Política de la Asamblea General de las Naciones Unidas la incluyó por primera vez en las acciones para prevenir el cáncer de hígado y otras enfermedades hepáticas, y el Foro Económico Mundial la reconoció como un indicador clave de la salud metabólica; y en 2026, el Consejo Ejecutivo de la OMS recomendó incorporarla en la respuesta mundial a las enfermedades no transmisibles.

 Sin embargo –se advierte en paper- es fundamental que estos  avances se traduzcan en políticas nacionales concretas.  En ese contexto, destaca acciones que califica de “pioneras” que ya se están llevando a cabo, como “una combinación de medidas fiscales y regulatorias”, que incluyen impuestos y etiquetados frontales con advertencias; las reformas de la Ley de Educación General que desde marzo de 2025 prohíbe venta y promoción de alimentos y bebidas con una o más etiquetas de advertencia en todas las escuelas del Sistema Nacional de Educación. Pero también advierten la inseguridad alimentaria persiste, y promueve el consumo de alimentos barato, ultraprocesados  y de mala calidad, lo que genera –resalta el texto- una paradoja estructural: las poblaciones más vulnerables tienen mayor riesgo de EHEAM, pero menor acceso a entornos saludables, lo que sostiene las desigualdades socioeconómicas y geográficas en las cuestiones de salud.

Otro gran problema es que no se encara la enfermedad específicamente, ni en las guías clínicas para detección de afecciones metabólicas ni en el manejo: “se la integra en el tratamiento general de la obesidad y sus complicaciones”, resalta el texto, pero no se queda ahí: “esto podría rectificarse mediante la detección universal de EHEAM en poblaciones de alto riesgo, específicamente en individuos con diabetes mellitus y obesidad de clase I y II”, señala y agrega: “un enfoque nacional de búsqueda activa de casos que abarque todas las enfermedades hepáticas podría aumentar considerablemente el diagnóstico precoz.”

Y como síntesis indica lo que se requiere para enfrentar cualquier enfermedad prevenible que se transforme en una amenaza a la salud pública, no por conocido, resuelto (algo que no es fácil, claro): “Para reducir la carga de la enfermedad en México, será necesario abordar las deficiencias persistentes en múltiples ámbitos”. Pero ya tener los datos empieza a ser una luz en el camino…