Durante el simposio de la Organización Panamericana de Gastroenterología (OPGE), en el marco del Congreso Gastroendo 2026 (organizado conjuntamente por la @Sociedad Argentina de Gastroenterología, la FAAED y la FAGE), la Dra. Marina Antelo presentó la evidencia respecto al cribado para cáncer colorrectal (CCR) basado en endoscopias, en sangre oculta en materia fecal cualitativa y en el método qFIT.
Pero primero, la exposición de la experta trazó el panorama de distintas recomendaciones que conviven hoy. En general, el tamizaje poblacional del CCR está dirigido a individuos con riesgo promedio:
- Edad comprendida entre 50 y 75 años (con debates crecientes sobre el descenso a los 45 años, siguiendo las tendencias de las guías estadounidenses).
- Sin antecedentes personales ni familiares de primer grado de adenomas avanzados o CCR.
- Sin enfermedad inflamatoria intestinal ni síndromes polipósicos/hereditarios (grupo que requiere una vigilancia directa con videocolonoscopia).
Más allá de estos criterios generales, hay variabilidad entre diferentes zonas geográficas:
| | Argentina (Guías Oficiales INC 2022) | España (Sistema Nacional de Salud) | Estados Unidos (USPSTF/ACG) |
| Población diana | 50 a 75 años | 50 a 69/75 años | 45 a 75 años |
| Método de elección | FIT cada 2 años | FIT cada 2 años | FIT anual o colonoscopia cada 10 años |
| Modelo predominante | En salud pública se aplica FIT bienal. En el sector privado hay tendencia a la sobreutilización de la colonoscopia | Salud pública está basada en costo-efectividad, por lo que la colonoscopia queda reservada a FIT(+). | Enfoque oportunista/privado, con fuerte predominio de colonoscopia primaria. |
| Mortalidad por CCR | ~11 por 100 000 habitantes | ~11 por 100 000 habitantes | ~13 por 100 000 habitantes |
En Argentina, particularmente, las guías de 2022 establecen formalmente el tamizaje con FIT bienal en personas de 50 a 75 años y desaconsejan el inicio rutinario a los 45 años en personas con riesgo promedio.
Ensayo COLONPREV y evidencia de no inferioridad
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Históricamente, la superioridad de la colonoscopia se asumía de manera intuitiva por la capacidad de efectuar una polipectomía. No obstante, los datos provenían mayoritariamente de estudios observacionales.
El estudio COLONPREV fue un ensayo clínico aleatorizado de gran escala, que incluyó a más de 50 000 participantes asignados a dos ramas (FIT cada 2 años vs. colonoscopia única a 10 años). La evidencia recolectada fue:
- La adherencia diagnóstica fue significativamente mayor en la rama FIT (~13 000 completaron el cribado) en comparación con la rama de colonoscopia directa (~5 000 participantes), reflejando la alta aceptabilidad comunitaria de los métodos no invasivos.
- En la mortalidad por CCR a 10 años no existieron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos (riesgo relativo equivalente, tasa de mortalidad idéntica del 0,22 %).
- El programa bienal con FIT demostró una reducción de la incidencia de tumores avanzados frente al grupo no cribado.
Por ende, un programa organizado de FIT bienal no sería un sustituto de menor categoría para contextos sin recursos, sino una estrategia con la misma efectividad en reducción de mortalidad que la colonoscopia, con menor tasa de eventos adversos y mayor cobertura poblacional.
Test cualitativo versus cuantitativo
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El test tradicional ha quedado obsoleto debido a su baja especificidad, la interferencia de la dieta (carnes rojas, vitamina C) y la necesidad de restricciones preanalíticas engorrosas. Sin embargo, en el ámbito del test inmunoquímico existe una distinción tecnológica entre lo cualitativo y lo cuantitativo.
El test cualitativo (FIT rápido/tira reactiva) usa inmunocromatografía lateral binaria (resultados positivos o negativos). Tiene bajo costo directo inicial del reactivo, lectura visual inmediata, pero elevada tasa de falsos positivos. Al no medir concentración, cualquier valor por encima del umbral mínimo desencadena una colonoscopia innecesaria.
El test cuantitativo (qFIT automatizado), por otro lado, usa un analizador inmunoturbidimétrico automatizado con anticuerpos específicos dirigidos contra la globina humana intacta (no detecta sangrado digestivo alto, que es degradado por las enzimas gástricas y pancreáticas). El qFIT cuantifica con exactitud la concentración de hemoglobina fecal (ng/mL o µg/g de heces) y triplica el valor predictivo positivo (VPP).
En cohortes comparativas a gran escala (ensayos en cribado poblacional con más de 7000 pacientes), el test cualitativo arroja hasta un 12 % de positividad global frente a un 5 % del qFIT. El VPP para neoplasia avanzada/CCR se duplica con el qFIT (13 % vs. 7 % del cualitativo). De aquí se desprende que el número necesario de colonoscopias para detectar un CCR (NND) con el test cualitativo es 13, pero con el qFIT se reduce a 7.
Aunque el reactivo unitario cuantitativo tiene un costo superior, los analizadores suelen gestionarse mediante esquemas de comodato con los laboratorios. Al reducir a la mitad las colonoscopias en "blanco" (estudios normales sin pólipos significativos), el qFIT resulta costo-ahorrativo para el sistema de salud global.
Tradicionalmente, la presencia de síntomas digestivos (dolor abdominal persistente, cambio en el hábito evacuatorio, pérdida de peso, anemia ferropénica o dispepsia) era indicación indiscutida de videocolonoscopia directa prioritaria. Este enfoque genera listas de espera que demoran el diagnóstico del paciente con verdadero cáncer avanzado.
Las recomendaciones del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) y la experiencia de centros de referencia europeos (como el Hospital Clínic de Barcelona) proponen un cambio de paradigma.
En estudios prospectivos de comparación diagnóstica, el qFIT mostró un área bajo la curva (AUC) igual o superior al criterio clínico de máxima urgencia. A su vez, el valor predictivo negativo (VPN) cercano al 100 % indica que descarta de manera casi inequívoca el cáncer colorrectal en pacientes sintomáticos sin rectorragia evidente ni masa palpable.
Además, el qFIT cuantifica el riesgo. Niveles marcadamente elevados de hemoglobina fecal obligan a una endoscopia rápida (<2-4 semanas), mientras que valores indetectables permiten diferir o evitar el estudio invasivo.
Esto se debe acompañar de instrucciones precisas al paciente para la recolección de la muestra. No obstante, el qFIT tiene a favor que no requiere restricciones dietéticas (el paciente no debe suspender carnes rojas ni vegetales con peroxidasa) ni hay que suspender anticoagulantes o aspirina para el cribado regular.
De todas maneras, aplican los criterios de exclusión temporal como el sangrado hemorroidal activo o proctológico visible y el período menstrual. En paralelo, ya que la hemoglobina fecal sufre degradación térmica, es ideal mantener la muestra a temperatura ambiente templada por menos de 72 horas o refrigerar en heladera común (no congelar) hasta su entrega en el laboratorio.
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¿Qué recordar para la práctica?
En riesgo promedio (50 a 75 años), el FIT bienal tiene el mismo impacto en la reducción de mortalidad que la colonoscopia cada 10 años, con mayor aceptabilidad poblacional.
Frente a las tiras cualitativas, el qFIT estandariza el punto de corte (habitualmente 20 µg/g o 100 ng/mL), reduce falsos positivos y optimiza el uso del quirófano endoscópico.
Ante síntomas gastrointestinales inespecíficos, el qFIT es un método seguro de exclusión con un VPN superior al 99 %, permitiendo priorizar colonoscopias en quienes verdaderamente concentran el riesgo oncológico.
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Publicado el 20 de septiembre de 2026
Cobertura IntraMed
Menos colonoscopias y misma supervivencia: mejores prácticas para prevenir el cáncer colorrectal
La transición del test cualitativo de sangre oculta en materia fecal al test inmunoquímico cuantitativo (qFIT) marca un cambio de paradigma y nuevos criterios para la endoscopia.
Fuente: Dra Marina Antelo Gastroendo 2026
Durante el simposio de la Organización Panamericana de Gastroenterología (OPGE), en el marco del Congreso Gastroendo 2026 (organizado conjuntamente por la @Sociedad Argentina de Gastroenterología, la FAAED y la FAGE), la Dra. Marina Antelo presentó la evidencia respecto al cribado para cáncer colorrectal (CCR) basado en endoscopias, en sangre oculta en materia fecal cualitativa y en el método qFIT.
Pero primero, la exposición de la experta trazó el panorama de distintas recomendaciones que conviven hoy. En general, el tamizaje poblacional del CCR está dirigido a individuos con riesgo promedio:
Más allá de estos criterios generales, hay variabilidad entre diferentes zonas geográficas:
En Argentina, particularmente, las guías de 2022 establecen formalmente el tamizaje con FIT bienal en personas de 50 a 75 años y desaconsejan el inicio rutinario a los 45 años en personas con riesgo promedio.
Ensayo COLONPREV y evidencia de no inferioridad
Históricamente, la superioridad de la colonoscopia se asumía de manera intuitiva por la capacidad de efectuar una polipectomía. No obstante, los datos provenían mayoritariamente de estudios observacionales.
El estudio COLONPREV fue un ensayo clínico aleatorizado de gran escala, que incluyó a más de 50 000 participantes asignados a dos ramas (FIT cada 2 años vs. colonoscopia única a 10 años). La evidencia recolectada fue:
Test cualitativo versus cuantitativo
El test tradicional ha quedado obsoleto debido a su baja especificidad, la interferencia de la dieta (carnes rojas, vitamina C) y la necesidad de restricciones preanalíticas engorrosas. Sin embargo, en el ámbito del test inmunoquímico existe una distinción tecnológica entre lo cualitativo y lo cuantitativo.
El test cualitativo (FIT rápido/tira reactiva) usa inmunocromatografía lateral binaria (resultados positivos o negativos). Tiene bajo costo directo inicial del reactivo, lectura visual inmediata, pero elevada tasa de falsos positivos. Al no medir concentración, cualquier valor por encima del umbral mínimo desencadena una colonoscopia innecesaria.
El test cuantitativo (qFIT automatizado), por otro lado, usa un analizador inmunoturbidimétrico automatizado con anticuerpos específicos dirigidos contra la globina humana intacta (no detecta sangrado digestivo alto, que es degradado por las enzimas gástricas y pancreáticas). El qFIT cuantifica con exactitud la concentración de hemoglobina fecal (ng/mL o µg/g de heces) y triplica el valor predictivo positivo (VPP).
En cohortes comparativas a gran escala (ensayos en cribado poblacional con más de 7000 pacientes), el test cualitativo arroja hasta un 12 % de positividad global frente a un 5 % del qFIT. El VPP para neoplasia avanzada/CCR se duplica con el qFIT (13 % vs. 7 % del cualitativo). De aquí se desprende que el número necesario de colonoscopias para detectar un CCR (NND) con el test cualitativo es 13, pero con el qFIT se reduce a 7.
Aunque el reactivo unitario cuantitativo tiene un costo superior, los analizadores suelen gestionarse mediante esquemas de comodato con los laboratorios. Al reducir a la mitad las colonoscopias en "blanco" (estudios normales sin pólipos significativos), el qFIT resulta costo-ahorrativo para el sistema de salud global.
Un cambio de paradigma
Tradicionalmente, la presencia de síntomas digestivos (dolor abdominal persistente, cambio en el hábito evacuatorio, pérdida de peso, anemia ferropénica o dispepsia) era indicación indiscutida de videocolonoscopia directa prioritaria. Este enfoque genera listas de espera que demoran el diagnóstico del paciente con verdadero cáncer avanzado.
Las recomendaciones del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) y la experiencia de centros de referencia europeos (como el Hospital Clínic de Barcelona) proponen un cambio de paradigma.
En estudios prospectivos de comparación diagnóstica, el qFIT mostró un área bajo la curva (AUC) igual o superior al criterio clínico de máxima urgencia. A su vez, el valor predictivo negativo (VPN) cercano al 100 % indica que descarta de manera casi inequívoca el cáncer colorrectal en pacientes sintomáticos sin rectorragia evidente ni masa palpable.
Además, el qFIT cuantifica el riesgo. Niveles marcadamente elevados de hemoglobina fecal obligan a una endoscopia rápida (<2-4 semanas), mientras que valores indetectables permiten diferir o evitar el estudio invasivo.
Esto se debe acompañar de instrucciones precisas al paciente para la recolección de la muestra. No obstante, el qFIT tiene a favor que no requiere restricciones dietéticas (el paciente no debe suspender carnes rojas ni vegetales con peroxidasa) ni hay que suspender anticoagulantes o aspirina para el cribado regular.
De todas maneras, aplican los criterios de exclusión temporal como el sangrado hemorroidal activo o proctológico visible y el período menstrual. En paralelo, ya que la hemoglobina fecal sufre degradación térmica, es ideal mantener la muestra a temperatura ambiente templada por menos de 72 horas o refrigerar en heladera común (no congelar) hasta su entrega en el laboratorio.
¿Qué recordar para la práctica?
En riesgo promedio (50 a 75 años), el FIT bienal tiene el mismo impacto en la reducción de mortalidad que la colonoscopia cada 10 años, con mayor aceptabilidad poblacional.
Frente a las tiras cualitativas, el qFIT estandariza el punto de corte (habitualmente 20 µg/g o 100 ng/mL), reduce falsos positivos y optimiza el uso del quirófano endoscópico.
Ante síntomas gastrointestinales inespecíficos, el qFIT es un método seguro de exclusión con un VPN superior al 99 %, permitiendo priorizar colonoscopias en quienes verdaderamente concentran el riesgo oncológico.