El Dr. Klaus Kallmayer, jefe de Cardiología del Hospital de la Ciudad en Dubai y del Centro Alemán del Corazón en Bremen (Alemania), ha recomendado a los espectadores televisivos de Emiratos Árabes Unidos (EAU) que procuren estar tranquilos y relajados durante los Juegos Olímpicos de Pekín dada su particular vulnerabilidad a sufrir ataques cardíacos mientras miran por televisión eventos deportivos.
Concretamente, el cardiólogo recordó que los episodios cardiovasculares en espectadores se incrementan durante los eventos deportivos porque les resulta difícil no dejarse llevar por el momento. Según sus palabras, “ver deportes estresantes en los que estén involucrados equipos nacionales puede duplicar el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular agudo. El pobre historial cardiovascular de Emiratos Árabes Unidos nos da a entender que los espectadores pueden estar en mayor riesgo”.
Y es que, como explica el Dr. Kallmayer, “los entusiastas del deporte que prefieren ver los eventos desde el sillón antes que involucrarse en una actividad física deben ser advertidos de que, estadísticamente, la comodidad de su salón no resulta tan segura como competir”.
En defintiva, no se trata de que la gente se abstenga de ver las Olimpiadas, sino de “evitar niveles elevados de estrés”, concluyó el Dr. Kallmayer.
Publicado el 5 de agosto de 2008
Stress y crisis cardíacas
Mayor riesgo cardiovascular por culpa de las Olimpiadas
Ver deportes estresantes con equipos nacionales implicados puede duplicar el riesgo de padecer episodios cardiovasculares agudos.
Concretamente, el cardiólogo recordó que los episodios cardiovasculares en espectadores se incrementan durante los eventos deportivos porque les resulta difícil no dejarse llevar por el momento. Según sus palabras, “ver deportes estresantes en los que estén involucrados equipos nacionales puede duplicar el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular agudo. El pobre historial cardiovascular de Emiratos Árabes Unidos nos da a entender que los espectadores pueden estar en mayor riesgo”.
Y es que, como explica el Dr. Kallmayer, “los entusiastas del deporte que prefieren ver los eventos desde el sillón antes que involucrarse en una actividad física deben ser advertidos de que, estadísticamente, la comodidad de su salón no resulta tan segura como competir”.
En defintiva, no se trata de que la gente se abstenga de ver las Olimpiadas, sino de “evitar niveles elevados de estrés”, concluyó el Dr. Kallmayer.