Noticias médicas

Publicado el 20 de noviembre de 2005

Riesgos

Los coxibs incrementan el riesgo luego de un IAM.

De acuerdo con lo comunicado en el día de ayer en Dallas, (Estados Unidos), en el marco del Congreso Anual de la Asociación Americana de Cardiología (AHA), el consumo de inhibidores de la ciclooxigenasa 2 (COX-2) y de otros antiiflamatorios no esteroideos (AINE) se asocia –muy especialmente cuando las dosis son elevadas– con un incremento del riesgo de muerte en aquellos pacientes que han padecido un infarto de miocardio.

La evidencia deriva de los resultados del análisis llevado a cabo sobre los datos de 58.432 pacientes incluidos entre 1995 y 2002 en el Registro Nacional de Pacientes Danés tras sufrir un primer infarto agudo de miocardio. El trabajo, llevado a cabo por el equipo de investigación dirigido por el Dr. Gunnar H. Gislason, del Hospital Universitario Bispebjerg de Copenhague, Dinamarca, tenía por objetivo analizar el riesgo de muerte o de un nuevo infarto de miocardio asociado con la administración de inhibidores de la COX-2 o de otros AINE. Y no así, según explicó el Dr. Gislason, “de la aspirina, que no ha sido incluida en el análisis dados los efectos beneficiosos, ampliamente constatados en la literatura, que proporciona a los pacientes tras sufrir un infarto de miocardio”.

Los resultados, según comentaron los autores, “mostraron claramente que el riesgo de muerte se incrementa de manera muy significativa, llegando incluso a cuadruplicarse, cuando se consume alguno de estos fármacos”. Además, el riesgo resultó mayor aún en aquellos casos en los que se administraron dosis elevadas de inhibidores de la COX-2, evidencia, evidencia que no se observó en el caso de otros AINE.

Por el contrario, debe asimismo destacarse que el riesgo de recurrencia de infarto de miocardio no se vio incrementado por el consumo de ninguno de los fármacos analizados ni con las dosis utilizadas.

En definitiva, el análisis se corresponde con el primer trabajo en el que se demuestra que los coxib –así como otros AINE– inducen un efecto altamente nocivo en los pacientes que ya han sufrido un infarto de miocardio. Evidencia que, en palabras del Dr. Gislason, “deben hacernos reflexionar seriamente. Pues muestran que, en aquellos casos en los que resulte posible, los pacientes con enfermedad cardiovascular deberían abandonar esta medicación y cambiarla por otra”.

En la actualidad, los investigadores continúan estudiando cuáles son las causas de muerte, cardiovasculares o no cardiovasculares, más comunes asociadas con el consumo de estos fármacos.