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/ Publicado el 9 de marzo de 2026

Desde aterosclerosis subclínica a eventos coronarios

Lipoproteína (a) y su rol en la prevención cardiovascular

Investigación que explora la presencia de concentraciones elevadas en distintos escenarios clínicos y su vínculo con mayor carga estructural coronaria. El análisis integra enfermedad manifiesta y formas detectadas por imagen en sujetos asintomáticos.

Autor/a: Mateo Iwanowski, Sonia Ruiz-Bustillo, Joan Vime-Jubany, et al.

Fuente: Am J Prev Cardiol 2026 Jan 23:25:101416. Lipoprotein(a) epidemiology and role in secondary and primary-and-a-half cardiovascular prevention: From subclinical atherosclerosis to coronary events

Aspectos claves, por el Dr. Gustavo Tumene

•️ Los niveles elevados de Lp(a) son comunes en las poblaciones mediterráneas, tanto en la prevención secundaria como en la primaria de la enfermedad coronaria subclínica, especialmente en mujeres.
•️ En ambos contextos, los niveles elevados de Lp(a) se asocian con una mayor incidencia de aterosclerosis coronaria.
•️ ️Los hallazgos aportan evidencia adicional que respalda la medición sistemática de los niveles de Lp(a) en estas poblaciones de pacientes, especialmente una vez que estén disponibles las terapias dirigidas. 

 

Contexto clínico

La enfermedad cardiovascular continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad global. A pesar de los avances terapéuticos, persisten determinantes biológicos que no son plenamente abordados por las estrategias clásicas de reducción lipídica. En este escenario, la lipoproteína (a) ha emergido como un factor de interés creciente. Se trata de una partícula con propiedades aterogénicas y protrombóticas, cuya concentración está determinada en gran medida por factores genéticos. A diferencia de otras fracciones lipídicas, sus niveles muestran escasa variabilidad a lo largo de la vida, lo que la convierte en un marcador relativamente estable.

En los últimos años, la evidencia ha consolidado su asociación con eventos cardiovasculares y con estenosis valvular aórtica. Sin embargo, su distribución en poblaciones mediterráneas y su relación con distintas formas de compromiso anatómico no habían sido completamente caracterizadas. El estudio, publicado recientemente en American Journal of Preventive Cardiology, analiza dos escenarios complementarios: pacientes con antecedentes de síndrome coronario agudo y sujetos asintomáticos con enfermedad detectada incidentalmente por técnicas de imagen. La comparación permite explorar continuidad biológica entre enfermedad subclínica y evento clínico.

Presencia en distintos escenarios asistenciales

En la cohorte con antecedente coronario se observó una frecuencia elevada de concentraciones por encima de los umbrales considerados clínicamente relevantes. Esta proporción superó la descrita en varios registros internacionales, lo que sugiere particularidades poblacionales o asistenciales. En el grupo asintomático con hallazgos estructurales incidentales, la prevalencia también fue considerable. Aunque menor que en quienes ya habían presentado un evento, resultó superior a la observada en poblaciones generales no seleccionadas.

Estos datos posicionan a la lipoproteína (a) como un marcador frecuente en individuos con evidencia anatómica de enfermedad, incluso cuando no existen manifestaciones clínicas. Su presencia no se limita al contexto posevento, sino que aparece en fases más tempranas del proceso aterosclerótico. Las diferencias por edad y origen étnico fueron discretas. En cambio, se observó mayor proporción de valores elevados en mujeres, en consonancia con hallazgos de otros registros contemporáneos.

Relación con extensión anatómica y carga estructural

En pacientes con antecedente coronario, las concentraciones más elevadas se asociaron con mayor compromiso multivaso. Esta relación persistió tras considerar variables clínicas relevantes, lo que refuerza su posible papel independiente. La asociación no se limitó a la presencia de enfermedad, sino que se vinculó con su extensión. El hallazgo sugiere una contribución a la progresión anatómica, más allá del simple desencadenamiento del evento agudo.

En el grupo asintomático, los niveles más altos se relacionaron con mayor probabilidad de calcificación coronaria severa. Aunque la significación estadística se atenuó en análisis ajustados, la tendencia observada mantiene coherencia fisiopatológica.

Desde un punto de vista biológico, la partícula podría favorecer inflamación vascular, depósito lipídico y fenómenos trombóticos locales. La evidencia respalda un perfil proaterogénico consistente con mayor carga estructural. Además, se observaron diferencias en la presentación clínica del evento coronario, con mayor frecuencia de formas más graves en presencia de concentraciones elevadas. No obstante, las tasas de revascularización fueron comparables.

Implicancias estratégicas

El reconocimiento de esta partícula como marcador frecuente en escenarios de alto riesgo plantea interrogantes prácticos. Su medición podría contribuir a identificar individuos con mayor carga anatómica, aun cuando los parámetros lipídicos tradicionales estén controlados.

En sujetos asintomáticos con hallazgos incidentales, la determinación adquiere especial relevancia. Podría funcionar como señal de alerta en fases tempranas del proceso aterosclerótico, favoreciendo intervenciones más intensivas.

El estudio también aporta información sobre el contexto femenino, donde la frecuencia fue mayor. Este aspecto invita a considerar su evaluación en mujeres con riesgo intermedio o con hallazgos estructurales iniciales.

A futuro, la disponibilidad de terapias específicas dirigidas a su reducción podría modificar el abordaje preventivo. La integración sistemática en la estratificación de riesgo podría anticipar decisiones terapéuticas más personalizadas.

Conclusiones

En esta población mediterránea, las concentraciones elevadas fueron frecuentes tanto en pacientes con evento coronario previo como en individuos asintomáticos con enfermedad detectada por imagen. La asociación con mayor extensión anatómica refuerza su relevancia biológica.

Los resultados consolidan la idea de continuidad entre enfermedad subclínica y manifestaciones clínicas. La determinación sistemática se perfila como herramienta útil en contextos de riesgo elevado, especialmente ante el desarrollo de terapias dirigidas.

 

 


*Dr. Gustavo Tumene. Médico especialista en Clínica Medica y Medicina Interna. Especializado en diabetología y embarazo de alto riesgo.