Un estudio español que se publicará próximamente en la revista ‘Journal of Immunology’ demuestra la importancia que tienen las células T reguladoras en el trasplante de órganos, y más específicamente en el trasplante de riñón. Algunas investigaciones anteriores habían establecido la capacidad de estas células reguladoras para prevenir el rechazo, y ahora se ha comprobado, además, que el uso de los nuevos inmunosupresores de la mTOR, como sirolimus, favorece el desarrollo de estas células en los órganos trasplantados.
Como explicó el Dr. Josep Mª Grinyó, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Bellvitge en Barcelona y uno de los principales autores del estudio, en el marco de la Mesa sobre Inmunidad y Trasplante celebrada en Sitges, "nuestra pretensión era inducir un estado de hiporrespuesta que fuera específico para el órgano trasplantado, y la aportación más interesante del estudio es que hemos hallado que ese estado de hiporrespuesta se basa sobre todo en la generación de unas células T reguladoras".
Además, el ensayo ha confirmado que las células T inhiben la respuesta frente a los antígenos de una forma específica para el órgano recibido y no para terceros antígenos, así como que además de incrementar su concentración en sangre periférica, las células T reguladoras también infiltran el órgano trasplantado, en este caso el riñón, induciendo un estado de homeostasis local para el órgano sea tolerado.
Por último, el estudio también ha constatado que el porcentaje de células T reguladoras es significativamente mayor en los pacientes que reciben como tratamiento inmunosupresor un inhibidor de la mTOR como sirolimus.