Ayer martes llegaron a Sofía, donde el presidente de Bulgaria, Georgi Parvanov, los indultó al declararse plenamente "seguro de su inocencia"
Las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino condenados a muerte por la supuesta contaminación deliberada de 400 niños con el virus del sida vieron conmutadas sus condenas por cadena perpetua en el país africano, y llegaron ayer a Sofía a bordo de un avión francés, después de haber permanecido ocho años y medio en prisión.
Las seis personas llegaron en un avión junto a Cecilia Sarkozy, esposa del presidente francés Nicolas Sarkozy, y la comisaria europea para Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner. La delegación había llegado a Trípoli el pasado domingo para negociar su liberación.
El presidente búlgaro, Georgi Parvanov, indultó a todos ellos tan sólo 45 minutos después de que llegaran a Sofía. El ministro de Exteriores búlgaro, Ivailo Kalfin, fue el encargado de leer el decreto presidencial durante la rueda de prensa ofrecida tras la bienvenida a los seis empleados sanitarios a Bulgaria. "Seguro de su inocencia, de acuerdo con los poderes que se le atribuyen, el presidente Parvanov perdona a los médicos", anunció Kalfin.
Por otra parte, Parvanov expresó en un comunicado su "profunda satisfacción" por el desenlace del caso "largamente esperado por toda la sociedad búlgara". No obstante, aseguró que Bulgaria sigue "profundamente afligida por la tragedia que es el destino de los niños libios enfermos de sida y de sus familias".
Asimismo, el presidente búlgaro dio las gracias "a todos los amigos de Bulgaria, a los dirigentes de Estado y Gobierno, a las ONG y a toda la sociedad búlgara, por su solidaridad y apoyo". En este sentido, tuvo especiales palabras de agradecimiento para el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, así como para Ferrero-Waldner y cecilia Sarkozy.
Los seis trabajadores sanitarios fueron recibidos por miles de personas que se habían congregado en el aeropuerto de Sofía para darles la bienvenida, entre ellos el propio Parvanov y el primer ministro, Sergei Stanishev. Está previsto que ahora los seis sean recibidos por el presidente en su residencia, donde permanecerán durante un par de días para ser sometidos a revisión médica.
El secretario general del Consejo de Europa, Terry Davis, se felicitó por la puesta en libertad de las cinco enfermeras y el médico "ante la ausencia de un sistema independiente de justicia en Libia", al tiempo que expresó su apoyo a "las otras víctimas" del caso, los niños contagiados de VIH. "Me alegro de que los seis trabajadores sanitarios búlgaros regresen finalmente a casa y doy la bienvenida al acuerdo que permitió su liberación ante la ausencia de un sistema independiente de justicia y que funcione adecuadamente en Libia, que hubiera evitado su encarcelamiento en primer lugar", declaró Davis.
"Al final, tras ocho años de terrible sufrimiento psicológico y físico, se han reunido con sus familias y se les ha dado la oportunidad de reanudar sus vidas", subrayó.
Al mismo tiempo, el secretario general del Consejo de Europa aseguró que el organismo también está "con las otras víctimas de esta trágica saga de incompetencia e injusticia, los niños infectados con VIH". "Espero que el resultado lleve algo de alivio a su sufrimiento y que reciban el tratamiento médico adecuado", concluyó.
Por su parte, el presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, René van der Linden, consideró que "las enfermeras búlgaras pueden ver ahora la luz al final del túnel". Asimismo, dijo estar "profundamente preocupado por la situación en Libia que llevó a una tragedia humanitaria y a privar de libertad a los médicos inocentes durante 8 años". "Las autoridades libias deben abordar con urgencia el problema de su deficiente sistema sanitario", añadió.
Por su parte, Amnistía Internacional (AI) afirmó que la liberación de las cinco enfermeras búlgaras y del médico palestino "pone fin a un caso plagado de injusticias" que había causado "enorme sufrimiento a todos los implicados", en alusión tanto a los condenados como a sus familiares y a los niños infectados con el VIH. "Se trata de una feliz decisión por parte de las autoridades libias", declaró el director de Amnistía Internacional para Oriente Próximo y Norte de África, Malcolm Smart. "Ahora deberían proceder a poner en marcha reformas muy necesarias en el sistema penal de justicia para garantizar que no vuelva a pasar nada así en Libia", añadió.
Además, el Gobierno de Libia y la Unión Europea han llegado a un acuerdo de "asociación plena" en virtud del cual la Unión se compromete a ayudar en el "tratamiento a largo plazo" de los niños infectados por el sida y a colaborar en la "mejora del hospital Benghzai" en el que fueron contagiados los menores, según informó el ministro libio de Asuntos Exteriores, Abdul-Rahman Shalqam.
El acuerdo, firmado por la comisaria de Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, aboga por la "preparación de una asociación plena", declaró Shalqam ante los periodistas en Trípoli.
Las enfermeras búlgaras, en libertad 
Cécilia Sarkozy, misión cumplida
La esposa del presidente francés obtiene en Libia la excarcelación de las cinco enfermeras búlgaras
OCTAVI MARTÍ - París
EL PAÍS - Internacional - 25-07-2007
"Sólo he vivido para este momento". Con lágrimas en los ojos, la enfermera búlgara Snezhana Dimitrova, de 54 años, logra balbucear esta frase entre sollozos mientras abraza a sus hijos Ivailo y Paulina. Ella, otras cuatro enfermeras y un médico pisaban por fin ayer por la mañana la pista del aeropuerto de Sofía tras más de ocho años de encarcelamiento en Libia. Apartada del tumulto de las cámaras que filmaban el reencuentro de las mujeres liberadas con sus familias, Cécilia Sarkozy, de 49 años, la esposa del presidente de Francia, permanecía silenciosa pese a ser la protagonista de esta liberación. En su lugar, el secretario general de la Presidencia de la República, Claude Guéant, contestaba exultante a la prensa: "¡Misión cumplida!". "Estamos muy contentas de estar hoy aquí con la señora Sarkozy", añadía Benita Ferrero-Waldner, la comisaria europea de Relaciones Exteriores. Permanecieron poco tiempo. Una hora después de aterrizar, el avión gubernamental francés despegó, a las diez de la mañana, de Sofía rumbo a París.
Todo empezó seis horas antes. "Fuimos informadas de nuestra liberación a las cuatro de la madrugada", recordaba la enfermera Kristiana Valcheva. "A las seis atravesamos la gran puerta de la cárcel de Djoudeida", proseguía. De ahí fueron conducidas al avión donde les esperaban sus libertadoras, Cécilia Sarkozy y Ferrero-Waldner.
Las enfermeras y el médico (de origen palestino, aunque nacionalizado búlgaro en junio) fueron condenados a muerte -su pena fue después conmutada por cadena perpetua- bajo la acusación de haber inoculado el virus del sida a 438 niños en un hospital de Bengasi en el que trabajaban. De ellos, 56 han muerto.
La negociación para lograr su traslado a Bulgaria, donde fueron inmediatamente indultados, "duró toda la noche", según David Martinon, portavoz del Elíseo. "El presidente de la República permaneció en pie toda la noche", añadió. "Estuvo al teléfono con los negociadores in situ [Trípoli]" y con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso.
Pese a no haber pegado ojo, Sarkozy apareció en plena forma ante una prensa, en París, que le avasalló a preguntas sobre el heterodoxo papel de su esposa convertida en su "representante personal". Recordó que habló por teléfono con una de las enfermeras y ésta le dijo: "Soy la mujer más feliz del mundo. No me dijo, ¿cuál es el papel de su esposa?".
"Hemos resuelto un problema y punto", zanjó el presidente. "No hay que teorizar sobre la nueva organización de la diplomacia francesa, el papel de la esposa del jefe del Estado o no sé qué cosas más". "Había que sacarlas, las hemos sacado y es eso lo que cuenta". "Es hora de actuar con pragmatismo tanto en los problemas internacionales como en los nacionales".
A las preguntas insidiosas se añadieron las críticas de la oposición socialista. Uno de sus diputados, Benoît Hamon, preguntó, por ejemplo, qué legitimidad democrática tenía Cécilia Sarkozy para emprender esta misión.
Sarkozy acabó justificando ante la prensa el haber recurrido a Cécilia, y ensalzó a esa esposa díscola que no votó por él en las presidenciales de mayo y llegó tarde a la cena en la que se celebró su victoria electoral. "Se trataba de un problema de mujeres, humanitario", explicó. "Pensé que Cécilia podía llevar a cabo una actuación útil".
"Lo que hizo, lo hizo con mucha valentía, mucha sinceridad, mucha humanidad y mucho empuje", continuó el presidente, crecientemente apasionado. "Comprendió inmediatamente que una de las claves pasaba por nuestra capacidad para tomar en consideración todo el dolor, el de las enfermeras, por supuesto, pero también el de las familias que perdieron un hijo".
Acompañada por FerreroWaldner, Cécilia se reunió el lunes en Trípoli con Aicha, la hija de Muammar el Gaddafi, y después con el mismo Guía de la Revolución, según el secretario general del Elíseo. "Trabó con él una relación personal directa y de confianza", precisó.
No es la primera vez que la esposa del presidente de Francia ejerce un papel en política exterior, pero sí que lo hace por encargo del jefe del Estado. Danielle Mitterrand, esposa del difunto François Mitterrand, irritó a la diplomacia francesa apoyando a Fidel Castro, al subcomandante Marcos o a los independentistas saharauis.
Además de mostrar compasión con el dolor, los Sarkozy emplearon otros argumentos para convencer a Gaddafi. El presidente reconoció haberle dicho por teléfono que "la mejor manera de enfocar el porvenir era resolver el problema" de las enfermeras. Hoy Sarkozy viaja a Trípoli para reunirse con él.
"¿Ha pagado Francia un euro?" para obtener la liberación, se preguntó Sarkozy. "La respuesta es no", se contestó a sí mismo. "¿Ha pagado Europa un euro en el marco de esta negociación y más allá del protocolo de acuerdo que ya estaba sobre la mesa?", volvió a preguntarse. "La respuesta es no".
Abdelrahman Chalgham, el ministro libio de Exteriores, contradijo en parte a Sarkozy. Bruselas y París contribuyen, según él, a las compensaciones (335 millones de euros) que recibirán las familias de los 438 niños infectados. Sarkozy sí dejó caer, en cambio, que Qatar, un próspero emirato del golfo Pérsico, hizo alguna aportación. Agradeció "la mediación y la intervención humanitaria" del emir sin dar más detalles.
Supersarko, como le llama a veces la prensa francesa, ha marcado un nuevo tanto diplomático, como lo hizo en su día en la cumbre comunitaria que debatió sobre el modelo abreviado de Constitución, o sobre la dirección de EADS, la empresa europea líder de la industria aeroespacial.
¿Cuál es ahora su próximo objetivo? Rama Yade, la secretaria de Estado francesa para los Derechos Humanos, aseguró ayer que era la liberación de la disidente Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz, detenida por la junta birmana. Otras fuentes diplomáticas apuntan a que será la rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt.
El Mundo, España
CONTAGIO MASIVO DE VIH
El presidente de Bulgaria indulta a las enfermeras y al médico condenados en Libia
Han llegado esta mañana a Sofía después de que Libia acordase su extradición
Las enfermeras han llegado esta mañana a Bulgaria. (Vídeo: ATLAS)
Actualizado martes 24/07/2007 12:09 (CET)
AGENCIAS
TRÍPOLI | SOFÍA.- Nada más llegar a Sofía, las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino condenados en Libia, acusados de contagiar intencionadamente con el virus del sida a más de 400 niños, han sido indultados por el presidente búlgaro.
Los sanitarios han volado desde Trípoli después de que Libia acordase su extradición. Una hora después de llegar a la capital búlgara, el presidente Georgi Parvanov ha firmado un decreto en virtud del cual indulta a los seis trabajadores sanitarios. "Seguro de su inocencia, de acuerdo con los poderes que se le atribuyen, el presidente Parvanov perdona a los médicos", anunció el ministro de Exteriores búlgaro, Ivajlo Kalfin.
El indulto pone fin a los ocho años de prisión que las cinco enfermeras y el médico palestino (recientemente nacionalizado búlgaro) han pasado en prisiones libias, acusados de un contagio masivo del virus del sida en el hospital infantil de Bengasi, la segunda ciudad del país.
"No sé qué decir, he estado viviendo para este momento", dijo la enfermera de 54 años Snezhana Dimitrova mientras ella y sus compañeras lloraban y se abrazaban a sus familiares a su llegada al aeropuerto.
Los sanitarios fueron acompañados desde Libia por la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, y la esposa del presidente francés, Cecilia Sarkozy, que el domingo llegaron a Trípoli para ayudar a su liberación. Tal y como estaba previsto, han llegado a Sofía esta mañana, donde han sido recibidos por el presidente búlgaro; el primer ministro, Sergei Stanishev; el titular de Exteriores; el jefe del Parlamento, Georgi Pirinski, así como muchos diputados, diplomáticos, familiares y amigos.
El secretario general del Eliseo, Claude Gueant, que también viajaba en la comitiva, ha señalado que hasta el último minuto no estuvo seguro de que los sanitarios serían realmente liberados. "Hasta la llegada de las enfermeras al aeropuerto de Trípoli esta mañana, sobre las seis, teníamos dudas. Hasta el final teníamos dudas", ha explicado a la televisión gala LCI desde Sofía.
Intensas negociaciones
Francia y la UE agradecieron el gesto humanitario de Libia, en particular del coronel Muamar Al Gadafi, y expresaron su profunda gratitud al emir de Qatar que intervino también en la mediación. El presidente galo, Nicolas Sarkozy, ha anunciado que este miércoles efectuará un viaje "político" a Libia, tras el fin de la "pesadilla" de los seis sanitarios.
La extradición de los médicos ha sido posible después de que la UE y las autoridades francesas consiguiesen avances en las negociaciones con Libia durante la noche.
Según fuentes cercanas a las conversaciones, los países europeos han acordado proporcionar asistencia médica a los niños y mejorar sus lazos con Libia, lo que incluiría el libre mercado con la Unión Europea.
La extradición "abrirá el camino para una nueva y fortalecida relación entre la UE y Libia y refuerza nuestros lazos con la región mediterránea y toda África", dijo Ferrero-Waldner en un comunicado a su llegada a Sofía.
Asimismo, la UE ha prometido a Libia modernizar el centro pediátrico de Bengasi donde ocurrió la infección por el virus del sida de 438 niños libios, de los que 56 fallecieron.
Ocho años en prisión
Las enfermeras y el médico han estado más de ocho años detenidos en el país africano acusados de haber inoculado el VIH a los pequeños. Los médicos han mantenido que eran inocentes y que habían sido torturados para confesar.
Asimismo, los expertos occidentales (entre ellos, el codescubridor del VIH) insisten en que el contagio se debió a las malas condiciones sanitarias del hospital y que se produjo antes de la llegada de los sanitarios al centro.
En declaraciones a una cadena de televisión italiana, Valentina Siropulo, una de las enfermeras, ha denunciado que fue sometida a torturas, como palizas y electrodos, para que confesara los hechos. "No sé porqué la policía me eligió a mí para esta acusación. Estos ocho años en la cárcel han sido muy duros y larguísimos, ahora sólo quiero olvidar", dijo.
La semana pasada, la pena de muerte a la que habían sido condenados fue conmutada por la máxima instancia judicial libia por la cadena perpetua.
Bulgaria inició entonces un proceso de extradición para facilitar el retorno de los acusados.
El 17 de julio, más de 400 padres de los niños libios enfermos de sida recibieron un millón de dólares cada uno como indemnización.