ISABEL ESPIÑO
MADRID.- Continúa la búsqueda del tratamiento adecuado para la depresión infantil. Según un estudio británico, añadir terapia conductual a los fármacos no supone ningún beneficio.
El tratamiento de la depresión infantil sigue siendo objeto de debate. Desde que en 2003 surgieron las primeras dudas sobre la seguridad de los modernos antidepresivos en estos pacientes, las autoridades sanitarias han endurecido las advertencias y se han sucedido las investigaciones sobre cuál es el abordaje idóneo. Un reciente trabajo concluía que, aunque efectivamente los antidepresivos elevan el riesgo de intentos e ideas suicidas, sus beneficios parecen ser mayores que este peligro.
Algunos estudios y especialistas habían planteado la posibilidad de combinar los fármacos con psicoterapia para reducir el riesgo de pensamientos y conductas suicidas, así como mejorar la eficacia del tratamiento. Sin embargo, el nuevo trabajo, publicado en la última edición del 'British Medical Journal', echa por tierra las bondades de la opción combinada: la fluoxetina (el único antidepresivo autorizado en la depresión infantil) tiene los mismos efectos si se combina con psicoterapia o se administra sola.
Los autores han llegado a esta conclusión tras estudiar a 208 adolescentes, de 11 a 17 años, que sufrían depresión y no habían respondido a una breve intervención inicial. Así, el trabajo incluyó a pacientes relativamente difíciles de tratar, sin excluir a aquellos que tenían pensamientos o conductas suicidas.
La terapia puede tener 'otras ventajes'
Los participantes fueron divididos en dos grupos: la mitad recibió fluoxetina (el famoso Prozac) y los demás, este antidepresivo combinado con terapia conductual cognitiva (19 sesiones, inicialmente semanales y luego quincenales) dirigidas a ganar autocontrol, confianza en uno mismo, reconocimiento de las emociones o afrontar los pensamientos negativos.
Pero la adición de esta terapia "no tuvo ningún beneficio sobre el tratamiento", concluyen los autores. A las 28 semanas de tratamiento, el 61% de los niños que recibían antidepresivos y el 53% de los que seguían la terapia doble habían mejorado mucho o muchísimo. Sólo el 17% y el 25% de los críos, respectivamente, no obtuvieron ninguna respuesta o empeoraron.
El autor de un editorial que acompaña al trabajo, también publicado en el BMJ, no descarta que la terapia conductual "pueda tener otras ventajas, como reducir los pensamientos suicidas y prologar los beneficios del tratamiento, pero la evidencia a lo largo de los cuatro ensayos clínicos [que han analizado el tema] es equívoca".
De hecho, en este último ensayo "los síntomas de suicidabilidad [pensamientos e intentos de quitarse la vida] se redujeron a lo largo del tiempo con ambos tratamientos", dicen los autores, si bien aclaran que este aspecto no es concluyente, pues su investigación no estaba diseñada para aclararlo.
"¿Qué significa esto para los médicos que tratan a adolescentes con depresión?", se pregunta el editorialista. "La evidencia sugiere que la monoterapia con un inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina [los antidepresivos modernos, a los que pertenece Prozac] es una opción terapéutica razonable para la depresión moderada o severa".
Sin embargo, este psiquiatra recuerda que los adolescentes que durante el presente estudio siguieron únicamente la terapia farmacológica recibieron un elevado nivel de cuidados clínicos, con frecuentes revisiones, psicoeducación, control de las enfermedades acompañantes o un riguroso control de los beneficios de la terapia. "Un tratamiento farmacológico de calidad implica más que simplemente escribir una receta", concluye.