La OMS predice un aumento de la prevalencia de DBT 2 hasta el 2025 del 40% en los países desarrollados y del 170% en los que están en desarrollo. Este aumento también se debe a la presentación cada vez más precoz. Esta enfermedad que hace 1 generación era la "forma de DBT del adulto", ahora está presentándose en niños, relacionada con la epidemia de Obesidad.
La DBT 2 y la insulinorresistencia (IR) predomina en niñas. Es sabido que durante la adolescencia las mujeres son más insulinorresistentes (IR) que los varones, y recientemente se ha reportado que lo mismo sucede en las edades de 5-10 años, si tienen sobrepeso.
Objetivo:
Establecer en una muestra de niños de 4-5 años si las niñas son intrínsecamente más IR que los varones.
Métodos:
Se estudiaron 307 niños, de ambos sexos, sanos, al empezar la escuela a los 4-5 años. Se tomaron medidas antropométricas (peso, talla, suma de 5 pliegues y perímetro de cintura), se midió la actividad física, el gasto energético (por calorimetría indirecta), la IR (por HOMA-ir) y sus consecuencias metabólicas.
Resultados:
Las niñas tuvieron un Índice de Masa Corporal (IMC) ligeramente mayor que los varones, pero adquirieron significativamente más exceso de peso, más grasa subcutánea y central.
La IR fue 34,6% mayor en mujeres. A igual peso corporal las niñas tuvieron 26% más de grasa subcutánea.
Luego de corregir variables estadísticas la IR persistió 33% más alta en niñas. En las mujeres los triglicéridos séricos fueron más altos, las HDL menores y las globulinas transportadoras de hormonas sexuales más bajas.
El gasto metabólico en reposo fue menor en las mujeres y no se relacionó con IR, aunque el IMC sea mayor.
Discusión:
Las niñas fueron más IR y tuvieron peor perfil lipídico, sugiriendo que el impacto metabólico de la IR es mayor en mujeres. Las diferencias en la IR entre ambos sexos explicaría parte de las diferencias antropométricas encontradas: mayor IMC, más perímetro de cintura y más grasa subcutánea. La actividad física fue mayor en los varones, en niveles no significativos.
Estos hallazgos sugieren que las niñas de 5 años son "intrínsecamente" más IR que los varones. Debido q que los efectos del programming serían iguales para ambos sexos, la diferencia en la IR se explicaría por cuestiones genéticas ligadas al sexo. En una investigación genómica (GENNID), que intenta detectar susceptibilidad genética para DBT 2, se identificaron regiones cromosómicas ligadas a DBT 2, una de ellas está en el cromosoma X. Esta alteración afectaría a las madres y a sus hijas, pero no a los varones.
Conclusión:
Las niñas prepuberales son más IR que los varones. Los autores sugieren que la diferencia está dada por genes ligados al sexo, en el cromosoma X.
Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Nutrición.