Medical News

/ Published on August 4, 2006

Según un estudio realizado en Buenos Aires

Las mujeres creen tener una mejor calidad de vida

Están más conformes que los hombres en lo laboral

 

En cuestiones tan distantes como la laboral y la espiritual, las porteñas ven con mejores ojos su calidad de vida que los porteños. "O, lo que en este caso es lo mismo, ellos perciben una peor calidad de vida que ellas", dijo a LA NACION el doctor Juan Manuel Bulacio, director de la Fundación de Investigación en Ciencias Cognitivas Aplicadas (Iccap).

Esas conclusiones surgen de una reciente investigación del Iccap, de la que participaron 304 mujeres y varones mayores de 18 años, en las que se buscó obtener un panorama de cómo los porteños perciben su calidad de vida en distintos aspectos, como el laboral, espiritual, bienestar psicológico, físico, entre otros.

"El objetivo del test empleado no era determinar cuál es la calidad de vida de los porteños, sino cuál es la valoración subjetiva que hacen de aquellas condiciones objetivas y subjetivas de vida", agregó Bulacio, médico psiquiatra, que también se encuentra a cargo de la Sección Ansiedad y Estrés del Hospital Francés.

El test de calidad de vida empleado ( Quality of life index , o QLI-SP) no había sido puesto en práctica todavía en la población argentina y, justamente, la primera experiencia llevada a cabo por el Iccap intentaba validarlo para nuestra población, para sumar una herramienta de validez internacional que permitiera estudiar en la Argentina el concepto de calidad de vida.

"Lo sorprendente es que, a diferencia de estudios realizados en Estados Unidos, España, Corea y China, no se habían encontrado diferencias tan significativas en la percepción de la calidad de vida entre hombres y mujeres", comentó Bulacio.

Y en todos los casos de diferencias significativas en esa percepción, éstas fueron en favor de la mujer.

Distintas miradas

"Funcionamiento ocupacional" y "plenitud espiritual" fueron los ítems de la investigación en los que se hallaron las mayores diferencias entre las puntuaciones asignadas por porteños y porteñas.

Para Bulacio, los resultados obtenidos en ambas escalas son complementarios.

"Que el funcionamiento ocupacional haya sido significativamente mejor valorado por las mujeres lo interpretamos como que, en realidad, es muy poco satisfactorio para el hombre -comentó este experto en psicología cognitiva-. A pesar de obtener habitualmente una menor remuneración, la mujer pone el trabajo en un segundo plano, y eso hace que, a pesar de la incertidumbre laboral, pueda percibir una mejor calidad de vida."

Para el hombre, agregó Bulacio, "lo laboral sigue siendo algo esencial. Eso no significa que trabaje mejor o peor que la mujer, sino que el trabajo lo toma con una responsabilidad diferente: lo preocupa más, le es más estresante".

Bulacio llega a esa afirmación al relacionar los puntajes obtenidos en el otro ítem en el que la mujer manifestó tener una calidad de vida significativamente mayor que la del hombre: la plenitud espiritual que, en sentido amplio, abarca lo religioso, pero también lo que hace a los vínculos, la familia, la pareja y los hijos.

"La mujer está más centrada en lo espiritual -afirmó Bulacio-. Encuentra la fuente de su bienestar más en ella misma y en sus afectos que el hombre, más preocupado en los éxitos externos del mundo laboral."

Otros dos aspectos en los que también los investigadores encontraron diferentes valoraciones fueron el "apoyo social y emocional" y en "apoyo estatal y de servicios".

Para Bulacio, estos resultados están en línea con los anteriores: "La mujer puede percibir mejor la contención social y de sus afectos que el hombre, que por más que lo busque, no le alcanza y se siente muy solo frente a sus responsabilidades y exigencias".

Sebastián A. Ríos