María Eugenia parece una nena con chiche nuevo. Es que acaba de comprarse una computadora ultramoderna, de esas que vuelan. "Es súper rápida, nada que ver con la otra, la vieja, era relenta", dice con evidente fastidio. Pasaron seis años desde que tuvo su primera PC. Se la dejaron unos inquilinos que le debían plata. De un día para otro se encontró con esa extraña máquina. Pero en vez de tenerle miedo, la enfrentó.
María Eugenia Rodríguez de Larrondo se metió en un mundo nuevo, un mundo que la conectó a sitios, temas y lenguajes desconocidos, pero lo más importante es que la acercó a sus nietos, y no sólo a los que viven en el exterior sino a los de acá, que están on line todo el día.
Ni su aspecto, ni su buen humor, ni su vocabulario hacen pensar que esta mujer —viuda desde hace mucho tiempo— esté por cumplir 88 años. Pero sí. Así es. Vive en un coqueto departamento de Barrio Norte, y en un cuartito repleto de fotos de hijos (dos), nietos (ocho) y bisnietos (tres) se destaca la flamante PC. Cerca hay una máquina de coser, pero luce arrumbada. "Y... desde que estoy con el tema de la computadora casi no la uso —dice María Eugenia—. Nada que ver con las abuelas de antes, que se la pasaban cosiendo y tejiendo. ¡Pasamos del punto cruz al punto com!", bromea sonriente.
La razón para zambullirse en la PC fueron los nietos: Mariano y Federico viven en Hamburgo. Y Rafael en Nueva York. "Hablar por teléfono era carísimo, así que aprendí a mandar mails. Ahora también sé mandar fotos", cuenta orgullosísima. Su primer profesor fue Paco, otro de los nietos. "Lo tenía seco al pobre, lo llamaba a cada rato", confiesa María Eugenia, que terminó con Favio, el profesor de computación de su vecina, Emilia.
Emilia de Petraglia también tiene 87 años. Y lleva cuatro enfrascada en la computación. Su PC es lo más: no sólo es moderna, sino que tiene hasta un micrófono y una camarita para mirarles la cara a los familiares —los tiene dispersos por el mundo— cuando los llama a través de Internet. Aprovecha para quejarse de un sobrino que vive en Madrid que... ¡no quiere comprarse una computadora! y la obliga a escribirle cartas en papel. "Es inconcebible, hoy en día, ir al correo".
La mujer, además, manda fotos, baja música, y es la encargada de diseñar e imprimir los carteles de la parroquia del barrio. "No podría imaginarme sin la computadora —dice Emilia—. Cuando voy de vacaciones la extraño horrores, me siento perdida". Así se sintió María Eugenia cuando hace poco se le rompió el disco rígido: "Estaba mal, como fuera del mundo".
Cada vez más abuelos hacen cursos de PC para acercarse a sus nietos
Quieren navegar por Internet, mandar mails y entender el lenguaje de los chicos. Muchos se resisten a perder contacto con los que se fueron al exterior, y el chat es la mejor forma Computadora. Mouse. Internet. Mail. Chat. Las palabras, extrañas, asustan a quienes no las conocen porque simplemente no conocen lo que significan. Por eso, hay gente mayor que les escapa. Pero hay muchos otros que eligen el desafío de aprender y meterse en el nuevo mundo de la informática, el mundo de la juventud, de lo moderno, el mundo de hoy.
Tampoco es por simple amor a las nuevas tecnologías que todos estos abuelos se zambullen en la Red. En realidad tiene más que ver con una cuestión familiar: ellos se resisten a perder el contacto con los nietos que se fueron a vivir al exterior o que quieren comunicarse con sus nietos que viven acá nomás, pero que parecen hablar "otro lenguaje".
Estos abuelos llenan cada vez más aulas donde se dictan clases de informática. Por la Universidad Maimónides pasaron 830 alumnos en 3 años. En el Centro Cultural Ricardo Rojas son casi mil los que actualmente siguen los cursos de informática para adultos mayores de 50 años. Y en la Dirección de Tercera Edad de la comuna porteña aseguran que el año próximo van a crear talleres de computación porque la demanda es cada vez mayor.
En La Plata, más de 150 abuelos pasaron por las aulas universitarias para aprender herramientas básicas en Internet. Los cursos —se iniciaron el año pasado con 20 estudiantes— fueron organizados por la Facultad de Informática de la UNLP y el Consejo de la Tercera Edad de la municipalidad al advertir la gran demanda de las personas mayores.
"Vienen asesorados por médicos y psicólogos que les recomiendan estudiar porque hace bien, pero la mayoría de los abuelos que se anota en los cursos de computación es para integrarse a la familia. Quieren navegar por Internet, mandar mails y entender el vocabulario de sus nietos. "Es un orgullo si lo logran", dice Nidia Schuster, coordinadora General Pedagógica y coordinadora del Programa para Adultos Mayores de 50 años del Rojas.
Algo parecido explica Salomón Polakoff, quien a fines del 2001 —"cuando era un pibe de 81 años"— creó cursos de computación para mayores en la Maimónides. "Se me ocurrió porque yo mismo reboté en otro lugar. Me había anotado en un curso de jóvenes, no pude seguir el ritmo, me sentí mal y abandoné a la tercera clase", cuenta.
Quería aprender para conectarse con la parte de su familia —tiene dos hijos, tres nietos y seis bisnietos—, que vive en México. "Eso es lo que busca la gente mayor, comunicarse con los seres queridos que se les fueron lejos", dice Salomón, y saca a relucir anécdotas de abuelos que de no saber nada pasaron a escribirles a sus nietos en España, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos...
Salomón abrió una escuela, "Sapol Computación", que tiene siete profesores que van a la casa de los alumnos. El único requisito: ser mayor de 50 años.
Favio Barreiro también es profesor de informática y se especializa en mayores. "Aprender computación es como aprender a manejar. No te puede enseñar un familiar. La gente grande va a otro ritmo, hay que tener paciencia, pero cuando aprenden da una gran satisfacción". Cuenta de su alumna mayor, María Teresa, 91 años: "Quiere buscar información en Internet y mandar mails", dice. En realidad es muy parecido a lo que busca la mayoría: "Hablar el mismo lenguaje que los nietos. Para ellos la PC es sinónimo de juventud, y si la saben manejar eso les hace bien".
Para Graciela Zarebski, directora de la Carrera de Especialización en Psicogerontología en la Universidad Maimónides, la informática en esta etapa tan especial de la vida es un medio excelente para "la inclusión social y el protagonismo; la educación permanente y la recreación; fomentar los vínculos intergeneracionales; dar acceso a información y entrenamiento intelectual; incrementar la cultura y la comunicación; fortalecer la autoestima y la autoeficacia; acceder a temas de prevención y de calidad de vida, y contribuir con la autotransformación".
Todo para estar al día
En la Red hay muchísimos sitios hechos por y para gente mayor: http://www.portaltercera.com.ar ; http://www.psicomundo.com/tiempo ; http://www.miterceraedad.com ;
http://www.elabuelo.com.ar . Todos tienen muchísima información sobre talleres y cursos, servicios de salud, turismo, cartelera de espectáculos, consejos sobre jubilaciones y pensiones y hasta bolsas de trabajo.
"Somos un alegre grupo abuelos que está aprendiendo informática y a la vez haciendo nuevos amigos. Algunos de la tercera edad y otros un poco mas jóvenes...", dice la presentación de groups.msn.com/AbuelosModernos , un sitio para chatear.
En el Centro Cultural Ricardo Rojas hay muchos cursos de informática para adultos mayores de 50 años. Cuestan entre 20 y 25 pesos por mes. Para más información: www.rojas.uba.ar y cursosrojas@rec.uba.ar . Teléfonos: 4954-5521/23/24.